miércoles, 15 de septiembre de 2010

HxD

En la segunda mitad de agosto tuve la oportunidad de participar, como co facilitador, en la primera capacitación a hombres homosexuales sobre “Diversidad sexual y derechos humanos”, con el auspicio del CENESEX y la organización canadiense EQUITAS, especializada en educación en derechos humanos.

Durante sus 9 encuentros, con la metodología participativa, se pudo debatir intensamente sobre diversidad sexual y sus categorías; homofobia, estigma y discriminación; derechos humanos, sus principios y su vinculación con los derechos sexuales y reproductivos; además de profundizar en la historia del movimiento de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgéneros (LGBT) en el mundo y sus manifestaciones en Cuba.

Esta fue mi primera experiencia en “educación participativa” y valoré mucho la forma entretenida que logra para organizar nuestros pensamientos, con el fin de profundizar en el conocimiento. Sin dudas es la metodología ideal para este tipo de intercambios, pues no se basa en lo que uno está acostumbrado a hacer –dar conferencias y que el público te escuche, con el riesgo de que alguien se quede dormido–, sino en la que todos participamos y aprendemos, desde nuestras respectivas experiencias.

Pero lo más importante es que, entre todos, se creó un espacio de intercambio que teníamos que ocupar, con la utilidad de armarnos de conocimientos teóricos para enfrentar la batalla por nuestros derechos, desde una perspectiva “gay”. Uno de los resultados principales, por decisión de todos los participantes, fue crear el grupo “Hombres por la Diversidad” (HxD), un espacio de reflexión permanente con un plan de acción específico y objetivos, que se definirán en breve.

Independientemente de estar centrado en las masculinidades, el grupo deberá rebasar esos límites y extenderse a más personas de la comunidad LGBT o solidarias con el respeto a nuestros derechos. Cuantos más, mejor, porque eso significa que iremos ganando en un discurso comprometido, más allá de clamar por fiestas o sitios de encuentro (que también son importantes). Al mismo tiempo, es importante reconocer y respetar las experiencias que ya han adquirido otros grupos en los últimos años, como el grupo Oremi (de mujeres lesbianas), el de personas transgéneros del CENESEX, el Proyecto HSH-Cuba (enfocado principalmente en la prevención de las ITS y el VIH/sida), entre otros a nivel nacional.

Esta ampliación del grupo y su trabajo, indiscutiblemente, incidirá en el mayor entendimiento de toda la sociedad, en función del respeto a la libre y responsable orientación sexual e identidad de género –en nuestras familias, nuestros centros laborales, nuestras escuelas, en los medios de difusión, entre los agentes del orden público, los decisores políticos y cuanta persona participa en nuestras vidas.

Será muy importante continuar educando en estos temas y destruir los arraigados estereotipos machistas y heteronormativos, que tenemos como herencia cultural. Y somos nosotros, la población LGBT, los que tenemos que tomar de la mano esta campaña, al ser los más interesados y los que hemos sentido más directamente los efectos nocivos de la homofobia. Lo hecho hasta ahora es sólo el comienzo y se impone que cada día seamos más creativos para hacer llegar a todo el pueblo estas ideas, de contenido humanista fundamental.

Todas aquellas personas que se sientan identificadas con esta causa están invitadas a incorporarse y participar activamente en el debate que necesita la nación cubana sobre estos temas. Pero es muy importante estudiar y apertrecharse bien del conocimiento científico, para debatir y convencer, pues la lucha contra siglos de tradición y desconocimiento no se gana con imposiciones ni confrontaciones vacías.

En esta batalla, la persistencia y el convencimiento serán el mejor antídoto contra las resistencias –de todo tipo– que podremos encontrar en el camino.