martes, 11 de julio de 2017

Que los daños colaterales no seamos nosotros mismos

Por: Harold Cárdenas Lema e Israel Rojas Fiel
Este es un escrito militante, dirigido a todos los que de alguna forma generan ideología en Cuba. Los compañeros que han escrito sobre el centrismo en Cuba tienen preocupaciones que compartimos, tienen razones válidas, pero no tienen toda la razón. No es que sus preguntas no ameriten respuestas, sino que en lugar de un diálogo transparente se ha pretendido aplicar una solución vieja a un problema nuevo. Cuando los ataques preventivos los hacemos nosotros en lugar del enemigo, los daños colaterales somos nosotros mismos.
La forma en que se está conduciendo el debate provoca fracturas entre revolucionarios, divorcio entre intelectuales y activistas con apoyo gubernamental, polarización de la esfera pública. Es difícil concebir un plan contra la Revolución que genere más daño. Nuestro instinto sugiere que lo esencial sigue siendo invisible a los ojos y las verdaderas respuestas siguen ausentes. Un día sabremos a ciencia cierta quién era el enemigo y quién no, pero quienes participan hoy en el debate público no pueden ser peones de un juego mayor, o nuestros esfuerzos son vanos.
Estamos en la misma trinchera, queremos una sola vía y esa se llama socialismo. Escribir un libro sobre el centrismo y mencionar a uno de los autores de este escrito 43 veces, es cuanto menos un exceso, cuando Trump se menciona 26 veces y Obama 31. El mencionado debe ser el diablo porque se menciona en el libro más que un presidente estadounidense. Sugerir ambigüedad en quienes plantan bandera cuando es necesario y abogan abiertamente por el socialismo, es un error. Raúl llamó a la crítica y dar batalla donde fuera necesaria, resulta curioso cómo lo que hace años era una convocatoria hoy puede confundirse con centrismo.
Existe una hegemonía mundial respecto a la cual somos rebeldes los cubanos. A ella se contrapone la resistencia de nuestro país, pero acá dentro también existe hegemonía. Quien genera pensamiento en el Buró Nacional de la UJC, quien imparte conferencias en universidades, quienes tienen respaldo de medios masivos de comunicación, quienes trabajan en la ideología del país con tiempo y conectividad suficiente para articularse, generan hegemonía. No se puede ser anti-hegemónico respecto al capitalismo de dominación, pero a lo interno tener un comportamiento similar. Nuestra hegemonía debe ser siempre de liberación. Como no se puede ser crítico del capitalismo y cerrar los ojos a nuestros problemas internos.
Los que engrasan la maquinaria política del país, deben tener cuidado que sus parámetros no sean excluyentes sino inclusivos, porque cuando terminan los conferencias y se van a sus casas, esas ideas se convierten en sentencias sin juicio y excesos de entusiasmo. Y el adjetivo de "centrista" sigue siendo vergonzoso para un revolucionario, sigue marginando de organizaciones políticas a las que se quisiera pertenecer y sigue saboteando las posibilidades laborales de quien lo lleva como una letra escarlata, merecida o no.
Es menos difícil ser revolucionario con altos niveles de información secreta, viajando con pasaporte oficial, dando conferencias, hospedados en casas de visita y a kilómetros de cualquier osadía legal que les permita hacer su labor. Quien tiene una plataforma que lo soporte, sea revolucionaria o contrarrevolucionaria, siempre lo tendrá más fácil que quien lo hace a mano y sin permiso. Participar en la construcción del socialismo es tanto una pasión para estos compañeros como para nosotros, con la excepción de que para ellos además de pasión es trabajo, para nosotros es una responsabilidad a veces ingrata.
La forma en que se ha abordado la ambigüedad política en momentos claves, en lugar de generar solidaridad ha creado antipatía. Al menos deberían preguntarse por qué. Han confundido el discurso anti-hegemónico con otro que limita la creatividad y autenticidad de la participación política. Entonces comienza el enfrentamiento donde se dedican más adjetivos y se prefieren acuñar más términos despectivos que discutir las ideas de otros. En esta Cuba alfabetizada después de medio siglo de revolución, el impulso no le puede ganar al pensamiento. El entusiasmo no le puede ganar a la convicción.
Los que discreparon en el debate con Silvio sobre este tema, son compañeros de ideas, pero en la práctica no estamos siendo compañeros de lucha. Entre compañeros siempre prima el beneficio de la duda y no el de la sospecha, incluso en los errores propios de la lucha política y la vida. ¿Se puede ser un bloguero revolucionario en escenarios de derecha y defender la revolución? Sí. ¿Se puede dar un concierto en el Teatro Manuel Artime de Miami y defender la Revolución? Sí, el primer concierto de Buena Fe en Estados Unidos fue precisamente en ese teatro.
Menos mal que existe Segunda Cita y nos queda Silvio para liberarnos de esquemas, pero ningún hombre es eterno. Estamos a tiempo de recapacitar, que los compañeros ideológicos sean compañeros de lucha y haya una sola hegemonía que derrotar. Ya no tenemos a Fidel, Alfredo Guevara, Haydeé Santamaría y los que en los 60 protegían los herejes del momento. Ya no hay quien nos salve de los errores e inseguridades institucionales, el ICAIC y Casa de las Américas no pueden ser los refugios de otras veces.
Este escrito no es definitivo, no es la verdad absoluta sino un gesto de buena voluntad. Una alerta para quienes señalan con el dedo y al hacerlo cuentan con el respaldo de la disciplina que caracteriza a los revolucionarios, del público que, por respeto a una institución o un compañero, no le contradice ni siquiera para alertarle su error. No es posible que después de una batalla por el cambio de mentalidad el espacio a la crítica sea aún menor, no es posible que apelar a la crítica revolucionaria sea un ejercicio riesgoso o se confunda con ambigüedad política.
Si para algo tiene que servir este debate es para que el tema no sea un diálogo de sordos. Los compañeros que nos ven fuera de sus parámetros sobre qué es un buen revolucionario, deberían pensar por qué el alcance de sus palabras es limitado, por qué darle un espacio dentro de la Revolución al que no piense como nosotros, pero sepa respetarla, no nos empobrece. Por qué teniendo razones de sobra, su batalla no enamora del todo, habiendo aun tanto amante de justicia y si su táctica de repartir adjetivos descalificando gente, no estará provocando daños colaterales.
A lo largo de la Revolución cuando se han cometido errores, el sentido común de la opinión pública ha hecho recapacitar a las autoridades, garantizando que sea más fuerte y vital la esperanza y salvando revolucionarios. Veremos cuánto hemos aprendido del pasado.

domingo, 9 de julio de 2017

Time to end agricultural trade restrictions with Cuba

By: Paul Johnson and Arturo Lopez-Levy
From: http://thehill.com/blogs/pundits-blog/energy-environment/341148-time-to-end-agricultural-trade-restrictions-with-cuba#.WWKM0ILNqPc.facebook

It has been nearly 17 years since Congress passed a law involving
Cuba. The last time was in 2000 when the Trade Sanctions Reform and
Export Enhancement Act allowed food products to be sold to Cuba on a
cash only basis as an exception to the comprehensive embargo.

The act opened a decade and a half of hope and sales but today, it is
anachronistic. Its prohibition of credit hinders further U.S.
agricultural exports to Cuba. After some important reforms of Cuba's
economy, there is a need for new legislation allowing U.S. agriculture
a chance to compete with other nations who have been trading with Cuba
for decades.

Cuba imports 74 percent of its food while local production is enough
to cover only 20 percent of the population needs. Poor infrastructure,
energy shortages, insufficient irrigation, severe post-harvest food
loss and a woefully inefficient distribution system hinder Cubans'
access to a dependable food supply.

There are other stresses as well. Tourism brought more than four
million visitors to the island last year. While good for the overall
economy, those tourists imposed a tremendous increase in food and food
quality demand for an island with a population of only 11 million
inhabitants and a poor agricultural structure.

That additional demand drove up the cost of food, making it less
available to the estimated 80 percent of the population who do not
have access to private jobs or remittances from abroad. It is
estimated that 88 percent of a Cuban household income is spent on
food, compared to only 10 percent in the U.S.

In short, Cuba has a food problem. Fortunately, the United States can
contribute some solutions — if we are permitted to use them.

The relationship between the U.S. and Cuba over the past fifty years
has been an acrimonious political one. Politics has trumped commerce
and created an environment where trade is unnecessarily complicated.
For far too long, U.S. commercial interests have been forbidden to
leverage their inherent economic and geographic advantages to pursue
trade with Cuba, to the severe detriment of businesses, producers and
consumers in both countries. What is needed is a move towards a
commercial relationship where trust and confidence can be restored.

Meanwhile, Russia, China and European countries — thousands of miles
away — have been sending cargo ships of food and agricultural products
to Cuba, goods that easily could have been purchased right next door
from U.S. companies and producers.

It's clearly time for the United States to normalize agricultural
trade with Cuba. Both countries have much to gain by passing a law
permitting further It's time for U.S. and Cuba agriculture
collaboration, so we must end restrictions on routine activities of
agricultural financial services that do not serve the interests of
either the U.S. or Cuban people.

President Trump's "America first" motto cannot ignore the interests of
farmers who helped elect him, and while a recent executive order made
clear that agriculture trade with Cuba was exempt from further
restrictions, it will require Congress to support that overture.

While ending restrictions on credit and financial services for sales
will increase the American share of the $2 billion in agriculture
products purchased by Cuba annually, Congress should also permit Cuban
exports to the United States.

Currently, the embargo severely limits Cuba from shipping exports
directly to the United States.

Dropping that restriction would benefit U.S. consumers as well as
Cuban exporters. Under normalized trade relations, U.S. consumers once
again would gain access to nearby Cuban products —such as tropical
fruits, seafood, coffee and tobacco — which we currently import in
large quantities from other countries at a higher cost.

The time has come for Congress to pass a law that will open up a new
market for our farm products, while helping to build a relationship
with Cuba literally from the ground up.

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Paul Johnson is the president of Chicago Foods International, which
focuses on focus on developing equity projects and managing operations
that improve food and agriculture production, supply chains, trade,
and the sustainability of our shared natural resources.

Arturo Lopez-Levy, PhD is a lecturer at the Political Science
Department of the University of Texas, Rio Grande Valley. He is the
co-author of "Raul Castro and the New Cuba: A close-up view of
Change."

Palabras para hoy

Tomado de: http://segundacita.blogspot.com/2017/07/palabras-hoy.html?m=1
Por Aurelio Alonso

El jueves leí en Granma el artículo de Elier Ramírez Cañedo «Volver a
Palabras a los intelectuales» y celebro su recuerdo, en el diario de
mayor circulación nacional, de aquel debate memorable, en el cual,
como en muchos otros momentos, remontó Fidel el escenario planteado
por la coyuntura y dejó una reflexión indispensable para todos los
tiempos. Sin embargo, a pesar de haber contado el autor con una página
entera del diario, y dar elementos sobre la actualidad del
acontecimiento, sentí que quedaron cosas por decir. Pienso que de las
cosas que un historiador no puede pasar por alto.

En 2011 dediqué unas líneas al 50 aniversario de las Palabras…, a
solicitud del semanario chileno Punto Final. Las busqué ahora,
confieso que motivado también por el debate en Segunda cita, y
prefiero volver a algo que dije entonces, que intentar hacerlo con
otras palabras. Parto del hecho de que fue en aquella intervención de
Fidel que quedó plasmada, en una expresión sencilla, inequívoca, una
postura que devendría paradigmática. Cimentada en un principio –tal
vez sin precedente en la tradición socialista– que previniera, al
mismo tiempo, los riesgos de dos excesos extremos: de un lado, el de
aplastar las libertades y, del otro, el de tolerarlas en contra del
proyecto revolucionario en curso. No obstante, después del debate de
1961 y registrada en la memoria la fórmula de Fidel, hemos podido ver
(y sufrir), en la posterioridad, cómo la interpretación burocrática
sobre el alcance de las libertades era sometida a otros
condicionamientos. Sabemos que solo diez años después, los términos
«dentro» y «contra» fueron manipulados muchas veces en referencias
arbitrarias para reprimir. El artículo de Elier despacha aquella
deformación con siete palabras: «en los años 70 hubo distorsiones y
errores». Una reducción incomprensible.

Recuerdo que algunas de las obras cubanas y no cubanas más
significativas de aquellos años fueron proscritas y tuvo que correr
agua bajo los puentes para que llegaran a manos de los lectores más
jóvenes. La creación llegó a experimentar, en todas sus
manifestaciones, episodios sombríos que no necesitamos inventariar
aquí, vinculados con frecuencia a otras formas de discriminación. La
ingeniería de lo que Ambrosio Fornet bautizó como «quinquenio gris» no
se implementó contra las Palabras a los intelectuales sino,
paradójicamente, a partir de una interpretación distorsionada
incompatible con el sentido original de las mismas. En 1996, recordaba
Armando Hart que su actuación fundacional en el Ministerio de Cultura,
veinte años antes, se orientaba a «aplicar los principios enunciados
por Fidel en Palabras a los intelectuales y para desterrar
radicalmente las debilidades y los errores que habían surgido en la
instrumentación de esa política».

La experiencia del marxismo soviético está cargada de ejemplos de una
hermenéutica distrófica del pensamiento revolucionario, concebida para
justificar arbitrariedades políticas consumadas o a consumar. También
en Cuba, durante muchos años, la crítica de posiciones soviéticas era
objeto de una severa descalificación ideológica; poco importaba que
fuera justa o no. Hoy esa crítica parece intrascendente, pero los
censores vuelven a alzarse, una y otra vez, para obstaculizar el
disenso y el debate, ahora en torno a los problemas propios de nuestro
socialismo. Como si la clave de la unidad se cifrara en exclusiones.
Precisamente cuando más se necesita de la mirada crítica y cuando más
inteligencia hemos desarrollado para ello. Y lo más complicado es que
el futuro del pensamiento no está exento –no lo estará nunca, ni aquí
ni en ninguna latitud– de la recurrencia a estas deformaciones. Es la
vertiente más escabrosa de la real batalla de ideas.

Me excuso ante los lectores por esta parrafada tan larga. Fidel nos
enseñó entonces, de manera ejemplar, cómo se asocian, por su
naturaleza, la vanguardia política y la intelectual. Creo que Elier lo
reconoce en el párrafo final de su artículo de Granma. Yo pienso
también que desde entonces no han sido pocos los intelectuales cubanos
que lo aprendieron y han dado muestra de ello, en la escala de sus
entregas vitales. Con vuelos propios y hondo sentido crítico, algunos
fallecidos recientemente como Guillermo Rodríguez Rivera, Fernando
Martínez y Jorge Ibarra, y otros vivos y en plena madurez creativa,
como es el caso de Silvio, cuya lucidez celebro tanto como su talento.

Lamentablemente, a los que hemos vivido este tramo de la revolución
cubana nos ha faltado la audacia de someterla al bisturí crítico del
análisis histórico. Nuestros historiadores, que no son pocos, se
detienen en 1959 como si un muro les impidiera ir más allá. Es una
carencia perceptible y las generaciones futuras no nos van a perdonar
esas tibiezas. Tal vez ya las de hoy no nos las perdonen.

sábado, 8 de julio de 2017

Sobre la entrevista a Enrique Ubieta en Cubadebate en torno al “centrismo”.

Tomado de: https://cubaposible.com/entrevista-enrique-ubieta-cubadebate-centrismo/

Ahí están, y son los mismos de siempre (aunque no lo parezcan).
Algunos hoy con edades y ropajes diferentes, pero alimentados desde
las latitudes y fuentes habituales. Los que con la sección
"Aclaraciones de Hoy" siguieron buscando implantar y consolidar la
inspiración estalinista en la experiencia cubana; los que se
enfrentaron a nuestras herejías, las de Fidel y el Ché, con
"micro-fracciones" y apoyos del PCUS y comparsa, en Europa del Este y
en América Latina; los que persiguieron -desde melenas hasta cultos u
opciones sexuales- y lograron hasta destruir la brillante experiencia
del Departamento de Filosofía y de Pensamiento Crítico (al amparo de
una lucha contra "el diversionismo ideológico"); los que quisieron
uniformar y encasillar en moldes rígidos la cultura, los patrones
sociales, el pensamiento y el debate hasta convertirlo en un discurso
monocorde y aburrido de los 70 en adelante (que nuestros jóvenes
estudiantes, sabiamente, bautizaron como "baba"); los que pretendieron
hacer del mal llamado "ateísmo científico" en una cruzada estéril; los
que intentaron convertir el término "pro-perestroiko" en anatema y
chivo expiatorio del colapso de la vertiente estalinista de una "cosa"
que se llegó a llamar "socialismo real" (más bien irreal, como
demostraría la vida misma); y como penúltimo intento -porque siempre
se trata del penúltimo- el tardío y sucio "caso CEA", contra un
talentoso y creativo grupo de jóvenes académicos en los 90. Los
intentos de monopolio de tesis, ya sea en el campo de las ciencias, la
teología, las artes o la política, no generan otra cosa que
estancamiento y oscurantismo. ¿Es acaso "el centrismo" el último de
tales tristes e inaceptables capítulos o, simplemente, otro penúltimo?
Atentos todos porque esto no termina aquí.

¿El método? El de siempre: el de descalificar, adjetivizar, el de las
insinuaciones tenebrosas, agentes de algo o de alguien, colgar
"sambenitos", acusaciones y culminar en la crucifixión del santo
epíteto de contrarrevolucionario y, con ello, procurar anular al
oponente o contrario, al portador de una crítica rigurosa o animador
de un debate inteligente entre hombres y generaciones que todo lo
dieron por la Revolución. La vida muestra que el mejor revolucionario
es el revolucionario crítico, rebelde, contrario a las
simplificaciones, hereje por naturaleza y que no hay nada más
contrarrevolucionario que la obediencia en nombre de la disciplina y
la uniformidad, del "quedarse callado para no quemarse", de la
mediocridad y la cobardía. Ahí está Mella expulsado del propio partido
que fundó; ahí está nuestro Fidel que se lanzó contra los imposibles
de su época; ahí está el Ché que les cantó "las 40" al "socialismo
real" y nos recordó que siempre es preferible vivir y morir como
Quijote que como mediocre. A contracorriente siempre y por eso fueron
fundadores y gozan del respeto de muchos.

Pero, lo que se intenta hacer ahora es una manera burda y poco educada
de fomentar el insulto y el odio. Hechos, resultados y, a partir de
estos, las interpretaciones más consistentes es lo que se impone, no
catilinarias repletas de fraseología hueca al estilo de la mejor
"baba". Se habla de muchos errores cual entelequias bien abstractas,
cual meteduras de pata con la mejor intención del mundo, sin
percatarse, o buscando escamotear, de llamar las cosas por su nombre y
contextos bien exactos para poder juzgar con propiedad y señalar
responsables e irresponsabilidades por su nombre. Es un deber y una
responsabilidad que tenemos para con las presentes y nuevas
generaciones.

Estos "vientos de fronda" -como diría Alejandro Dumas- no son algo
nuevo, aislados, ni terminan con la entrevista a Ubieta. Vienen
soplando con fuerza desde hace más de dos años bajo diversas fórmulas
como "socialdemocracia", "tercera vía" y "centrismo". Se aprestan las
armas y arreos para una nueva "cacería". Sólo falta que empiecen a
designar con nombres y apellidos gentes, instituciones y medios que
serán tratados como "enemigos del pueblo" y llevados a la hoguera de
la condena oficial y el ostracismo del silencio, pésima manera de
adentrarnos en el 2018 y el ya tardío relevo generacional.

Lo que tiene que prevalecer es el debate serio, riguroso, a carta
cabal, cara a cara y sin maniobras sucias ni lenguaje tramposo, y con
la debida reciprocidad mediática, aspecto éste de muchísima
importancia, a fin de lograr el equilibrio justo en la difusión de las
ideas y del debate. No puede ser de otra manera y el que le tenga
miedo a esta manera de abordar las discrepancias y enfrentamientos de
ideas, por favor -como dice el sabio refrán- "que se compre un perro".

jueves, 6 de julio de 2017

Las posadas y el gasto público

Qué sorpresa con la noticia en nuestros medios de que el gobierno asumirá – de nuevo – el resurgir de las populares "posadas". Pero mi asombro no va en sentido positivo, como algunos reaccionaron –  ¡quién puede estar en contra de satisfacer los instintos más sanos! –, sino todo lo contrario: es que el Director de la Empresa Provincial de Alojamientos de La Habana dijo que "lo principal es demostrar que estatalmente podemos cumplir con ese propósito" – bueno, ¡hasta tenemos una Empresa Provincial de Alojamientos, con Director y todo! supongo que también secretarias, carros, gasolina, etc. –
Qué pena constatar que aún queda gente, sobre todo en cargos decisivos del gobierno, que todavía creen que el Estado puede ser eficiente para asumir esos servicios. Sobre todo, después que hemos pasado casi 50 años demostrando que no, que la "ofensiva revolucionaria" de 1968 fue un error, que esos servicios estatales son un gasto público que abre la puerta a la corrupción y al robo. Parece que algunos lo ven claro para el caso de las barberías y las peluquerías, pero no para otras cosas.
Y no me incomodaría si no fuera porque significa una carga pesada para el gobierno cuando, con tan pocos recursos que se tienen, hay tantas otras necesidades de gastos indispensables: hay tantas calles y aceras que reparar, hay tantos parques y avenidas que iluminar, hay tanta basura que recoger, hay tantos círculos y escuelas que pintar... y todo se carga a la misma cuenta, al famoso "erario público" del que no se sabe mucho, porque no hay una rendición de cuenta o un debate transparente de por dónde van sus gastos.
Lo más penoso es que porque se piense así algunos creen que se es menos "socialista", otros hasta son acusados de "neoliberales". No, compañeros y compañeras, eso es pensar más racionalmente – léase también responsablemente – en el gasto público.

martes, 4 de julio de 2017

Una Gaceta "libresca"

La más reciente propuesta de La Gaceta de Cuba, la No. 3 de 2017 correspondiente a los meses de mayo y junio, fue presentada en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC en la tarde del viernes 30 de junio.
A sala llena –como nos tiene acostumbrados La Gaceta– su director Norberto Codina introdujo a la presentadora: Maité Herández Lorenzo, crítica de teatro, periodista y directora de Comunicación de Casa de las Américas, y se refirió a ella más que como una lectora o fiel colaboradora, como "familia de la revista", por la intensa relación que ha creado con ella desde hace años.
Para Maité este número en particular, que nombró "la roja del 17" a partir del llamativo diseño rojo de su carátula, es una revista "libresca" pues abrumadoramente trata el tema de los libros, la lectura, lo que se aclara desde las primeras páginas como una contribución a estos tiempos en que "la literatura parece importar poco".
De esta forma destacó que la sección de Crítica –que tradicionalmente incluye diversas manifestaciones culturales– está dedicada completa a reseñas de libros: "Cuba en sepia", de José Antonio Michelena; "El juego galante", de Félix Julio Alfonso López; "Bosques fractales", del poeta José Rolando Rivero; "El fuego de Ruan llueve sobre La Habana", de Roberto Méndez, entre otros, guiados de la mano crítica de Jesús Sama, Jorge Bermúdez, Heriberto Machado, Fabio E. Fernández Batista y Mirta Yáñez
Resaltó también que esta revista se ha dedicado a revisitar o sacar del olvido algunos escritores poco conocidos o explorados, especialmente por cuatro interesantes artículos: el acercamiento que hace Ambrosio Fornet a la correspondencia de Virgilio Piñera, bajo el sugerente título de "Piñera corresponsal: ocurrencias y recurrencias"; el análisis que hace Grethel Domenech a la obra poco recordada de José Álvarez Baragaño, "el poeta maldito" con fama de personaje intransigente, polémico y feroz; el repaso de Jorge R. Bermúdez a la personalidad y la poesía de Luis Marimón, "una herencia a rescatar" como dice en su título; y el homenaje que le realiza Roberto Viña Martínez al dramaturgo y periodista recientemente fallecido Amado del Pino, quien tenía la "capacidad única de estar sin aparentarlo" y no perder ni pie ni pisada al teatro cubano.
En el sentido literario, llamó la atención sobre la entrevista que le hace Erian Peña Pupo al destacado escritor Alberto Garrandés quien descree de la utopía, ahonda en lo complejo y lo contradictorio al creer "que el refugio esta en las pequeñas cosas"; y la publicación de las obras merecedoras del XXII Premio de Poesía de La Gaceta, el Premio "Ilse Erythropel" y la Beca de Creación Prometeo: el cuaderno "Manigua", de Eduard Encina"; el texto "La suciedad del espectáculo", de José Luís Serrano"; y "Celda", de Milho Montenegro, respectivamente.
Tal vez para que sean importantes las excepciones a esta revista casi literaria se presentan dos entrevistas: una de Rito Ramón Aroche a Alberto Tosca –que buena carga de literatura posee, no obstante– y la que realizó Rafael Acosta de Arriba al artista plástico Gustavo Díaz Sosa, recordado por su juvenil despunte en San Alejandro y sus admirados trazos desde tan temprana edad como los 15 años.
Muchas otras sorpresas se descubren en este número entre poesías, cuentos y narraciones, con tanta carga literaria que su presentadora llegó a resaltarla como "una revista que es puro cuento, es decir: literatura".

lunes, 26 de junio de 2017

Festival del danzón: sentir la música y pensar en ella

Con la magistral interpretación en solo de flauta, por el maestro José Loyola, del famoso danzón La flauta mágica se inició el Coloquio Internacional Danzón Habana 2017 –en su 10ma edición– en la mañana del jueves 22 de junio. El Centro Hispanoamericano de Cultura, en el edificio de Las Cariátides del Malecón habanero, sirve de sede para este programa académico que continuará hasta el día de hoy con la participación de musicólogos, investigadores y amantes de la música cubana.
Loyola, Presidente y creador del Festival Internacional del Danzón hace diez años, indicó que aunque el programa general también incluye espectáculos, venta de discos y un concurso internacional de baile, entre muchas otras actividades, es importante hacer énfasis en el estudio académico para lograr el desarrollo de las artes, resaltando que "la génesis de estos Festivales ha estado la teoría de la música".
Por su parte, la presidenta del Coloquio Alicia Valdés Cantero anunció que habrá "mucho y muy bueno" sobre este género musical y su desarrollo a través del diverso programa temático y resaltó la presencia de importantes músicos e intelectuales de Colombia, México, República Dominicana y otros países. Además, dio lectura al mensaje de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) a escritores y artistas norteamericanos en repudio al discurso anticubano del Presidente de los EEUU, el cual fue apoyado por los presentes.
Este respaldo a la identidad cubana y su soberanía estuvo muy ligada a la primera presentación del evento, que corrió a cargo del historiador Dr. Eduardo Torres Cuevas, Director de la Biblioteca Nacional José Martí, quien impartió una conferencia magistral titulada "De lo criollo a lo cubano: sentimiento y pensamiento de una permutación permanente".
"No se concibe el desarrollo de la historia de Cuba sin la música y sin la poesía", sentenció, pues desde el siglo XVI fuimos fabricando nuestra propia imagen en una mezcla de elementos que Fernando Ortiz calificó como "transculturación", en cuyo centro estaba la música y en la que el danzón se convirtió de forma sistemática en el eje de su desarrollo.
"El «ajiaco» de Fernando Ortiz no fue una casualidad", indicó, que es único porque se enriqueció con cada uno de sus componentes –de la combinación de las culturas españolas, de las 85 etnias africanas, de la inmigración china, entre otras– con un sabor diferenciado en cada uno de ellos. Todo eso, junto a muchos otros factores, vino a ser lo que Ortiz denominó "la cualidad de lo cubano", que se define tanto en el sentimiento como en el pensamiento: por eso hay que "sentir la música y pensar en ella, porque es la expresión más auténtica, compleja y general de la formación y desarrollo de la nación".
Indicó que una particularidad en el desarrollo de la música cubana fue que al final el éxito se definía desde abajo: en los pies de los bailadores. Consideró cuatro elementos fundamentales para la contribución del desarrollo de la música: primero la radio, con la inmensa cantidad de emisoras musicales, junto a la vitrola –que generalmente se asocia a los bares, pero en Cuba estaban en cualquier esquina y, con la generosidad del cubano, tenían la música a todo dar– , después la televisión –con CMQTV y El show del mediodía, donde Germán Pinelli, la Aragón y el Conjunto Casino fueron de gran impacto– y las "casas de baile", que habían muchas en todo el país a pesar de que ahora solo se habla del Buenavista Social Club. 
Valoró de gran importancia, para musicólogos e historiadores, realizar una investigación profunda sobre el papel que tuvo ese desarrollo musical en la identidad cubana y su gran amplitud, para ir más allá de los estereotipos o de creer que sólo los elementos económicos o políticos definen la historia de la nación. Pérez Prado, Barbarito Diez y La Aragón fueron de los más grandes y reconocidos, pero hay tantos muchos otros –como Ernesto Duarte, Felo Bacallao, La Riverside con Pedro Vila, Orlando Vallejo, Tito Gómez, Orlando Contreras, Chapotín, etc.– a quienes tenemos que estudiar y sacar del olvido.
"Lo que toca la música es el alma, el sentimiento, lo que nos identifica: Cuba ha sido una sociedad llena de ritmos" y "sólo en el sentido del «ajiaco» es que se entienden muchas cosas de qué es lo cubano", indicó. De ahí el gran reto que tenemos de "reconstruir la memoria, que está en la historia", para que las nuevas generaciones puedan sentir y pensar su nación; porque "cuando se pierde la memoria es un pedazo de terreno que desaparece", sentenció.
El programa académico del día continuó con el Panel "El danzón: elemento de defensa y reafirmación de la cultura y la identidad nacionales", moderado por la matancera Leydet Garlobo, y las conferencias del Dr. Cecilio Tieles –sobre "La contradanza habanera: antecedente del danzón y creación del músico cubano"– y otros investigadores y músicos que profundizaron en las raíces y evolución de este género musical.
Este año el evento está dedicado a conmemorar el centenario del genial músico cubano Dámaso Pérez Prado (1917-1989), además de otros aniversarios importantes como el 105 de la famosa cantante Paulina Álvarez (1912-1965) –conocida como "La Emperatriz del Danzonete"–, el 120 de Aniceto Díaz (1887-1964) –creador del danzonete– y el centenario de la llegada del danzón a tierras mexicanas, a través de Yucatán.

miércoles, 21 de junio de 2017

Brookings experts react to Trump’s policy on Cuba

Tuesday, June 20, 2017
President Trump's symbolic act of reclaiming Cuba policy on behalf of his die-hard anti-Castro fans proves yet again that U.S. policy towards Cuba is determined almost exclusively by domestic politics in swing state Florida. Surrounded by Senator Marco Rubio and other luminaries of the pro-embargo Cuban exile establishment, Trump extolled their sacrifices on behalf of a free Cuba in a Miami pep rally that was pure retail politics. 
He did so, however, not by trying to paint Cuba as a national security threat to the United States, as others have done in the past. Instead he went full throttle for the fundamental bargain Congress adopted when it codified the embargo in 1996: abandon communism and give your people their inalienable political and civil rights to choose who governs them, then we will lift the embargo.
The United States treats no other government in the world this way. What makes Cuba different from countries such as North Korea, Saudi Arabia, or Iran, where systemic human rights violations prevail? These states all pose major security challenges to the United States in a way that Cuba has not since the wave of democracy spread across Latin America in the 1980s and the Soviet Union collapsed. Yet these repressive states do not face the comprehensive decades-long blanket of sanctions that Cuba has endured since 1962. And Trump (and Secretary of State Tillerson) has made clear he has no real interest in defending human rights. In some sense, Cuba policy is caught in a time warp between the old ways of ostracizing a state Washington dislikes by unilaterally punishing its entire population, and newer tactics such as targeted multilateral sanctions that have yielded some progress in places like Myanmar and Iran.
What really makes Cuba exceptional is that it faces an organized, well-financed political machine of angry exiles in vote-rich Florida that extracts certain demands from political leaders for its votes. Though majorities of Cuban-Americans, in addition to both Republicans and Democrats, support President Obama's reopening of diplomatic relations with Havana, Trump's conviction that he won Florida thanks to his deal with Rubio and the hardliners is driving Cuba policy for everyone. No other faction so exclusively focused on one foreign country has such concentrated political influence on foreign policy, except perhaps for pro-Israel voters who, nonetheless, are more electorally dispersed. The majority who want to support the Cuban people through principled engagement and dialogue don't seem to count.
As satisfying as Trump's largely symbolic reversal of Obama's more constructive approach may feel to Miami, a return to the past is unlikely to achieve its aims of overthrowing the Castros and empowering the Cuban people to finally claim the human rights they deserve. In fact, a hard-line approach from Washington/Miami is more likely to embolden the hardliners in Havana and make life more difficult for the civil society leaders, religious groups and private entrepreneurs it purportedly wants to help. The Cuban government's initial reply to Trump's show in Little Havana made very clear that it will not make any concessions regarding its socialist system of government. The 55-year stalemate lives on.

viernes, 16 de junio de 2017

Guillermo Rodríguez Rivera: poeta y hombre de pensamiento

Guillermo Rodríguez Rivera "no sólo fue un poeta, sino un hombre de pensamiento". Así lo recordó el Presidente de la Asociación de Escritores Alex Pausides la mañana de este 15 de junio durante el homenaje que se le ofreció a este destacado intelectual, ensayista, profesor y poeta –recientemente fallecido– en el habitual espacio Jueves Literario, que organiza esa Asociación en la Sala Caracol de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
Al hacer la introducción del encuentro, el también narrador y poeta Emilio Comas resaltó que la mejor manera de homenajearle sería hablar del Guillermo que conocimos: el hombre sabio que disfrutaba debatir con amplitud sobre política y sociedad, lo mismo en sus clases que en ensayos o junto a un trago de ron en una mesa del Hurón Azul –a la que algunos llamaban "La caverna de las ideas de Platón"– y quien, a la vez, poseía una peculiar simpatía y originalidad.
Pausides resaltó la decisiva influencia de su obra en la poesía cubana, a partir de su dedicación –como pocos de los de su generación– al estudio de los grandes maestros y de la poesía latinoamericana. Recordó que su poemario El libro rojo, reeditado hace poco por Sur Editores, ofreció la mirada del poeta ciudadano, participando y asumiendo la historia con una frescura inusitada, visión que se perdió en años posteriores hasta volver a su encuentro 30 años después.
Indicó que este es el primero de los homenajes que merece Guillermo, pues en septiembre próximo la Asociación de Escritores le rendirá otro homenaje, esta vez desde una perspectiva académica para profundizar en el significado su obra poética y su labor como intelectual comprometido con la sociedad que le tocó vivir.
Para la poetisa Natacha Santiago su figura logra una aproximación a la imagen del Ché, tomando en cuenta la profundidad de su pensamiento, su irreverencia, la fina ironía que le caracterizaba y su labor cotidiana, que provenía de un hombre transparente, sencillo y tan sincero que no tenía temor a dar su criterio, sin importarle a quién complacía. 
Paquita de Armas le recordó con anécdotas que ilustraron su cotidianidad: al mismo tiempo agudo, culto y ameno, además de su labor como periodista y cronista de estos tiempos. Destacó que fue una de las personalidades con mejor capacidad para decir cosas esenciales sin herir, desmenuzando los problemas con una fina habilidad que lo convirtió en un maestro de la frase martiana cuando señalaba que "la crítica debe ser un látigo con cascabel en la punta".
Por su parte, Nicolás Hernández Guillén le calificó como uno de los "imprescindibles" –al igual que Fernando Martínez Heredia, también fallecido recientemente– porque su aporte fue fundamental para los proyectos más significativos que ha realizado la Fundación Nicolás Guillén. En retribución a su importancia, la Fundación le rendirá homenaje en julio próximo durante un evento en el que estaba previsto que él participara como ponente con una tesis que tenía sobre la relación entre Federico García Lorca y Guillén.
Resaltó su capacidad para compartir su extraordinaria cultura con todo aquel que se le acercara, además de su alto e irrenunciable compromiso con Cuba y con la Revolución. Le admiraba por su habilidad para desconstruir cualquier solemnidad y poner las cosas en su real dimensión, desde una visión tan amplia de la cultura que le permitía apreciar cualquier expresión artística y entender todo lo creativo que el ser humano fuera capaz de hacer.
Esta visión fue compartida por el poeta y narrador Frank Padrón al recordar sus conocimientos sobre la poesía heteronimia, valorada en su entrañable amigo Wichi Nogueras y, a pesar de que no era un género muy popular, le defendió como ejercicio de la creación humana. Destacó que tuvo en Guillermo a su profesor de métrica española y siempre le fascinó su magisterio, muy distante de la ortodoxia habitual, de los manuales y las limitaciones que pueden tener los planeamientos.
También se habló de su conocimiento de música, de su relación con la trova tradicional y la Nueva Trova Cubana y de muchos otros temas que pudieran hacer interminable el homenaje. "Era una de esas personas que podía hablar de casi todo", resaltó Padrón, y la pérdida de imprescindibles como él duelen en lo más profundo de la nación.

miércoles, 14 de junio de 2017

Armando Hart Dávalos: 87 años luchando por una “Cuba cubana por siempre”

Un homenaje a la vida y la obra del destacado intelectual revolucionario cubano Armando Hart Dávalos se realizó en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC en la mañana del día de su cumpleaños, este martes 13 de junio, celebrando sus 87 años. Con la presencia de José Ramón Fernández, compañero de luchas en la dirección de la Revolución, el vicepresidente primero de la UNEAC, Luis Morlote, y otros destacados intelectuales y personalidades de la cultura cubana se presentó también la colección "Cuba, cultura en revolución" que recoge en 16 volúmenes gran parte de sus intervenciones y escritos.
La celebración se inició con fragmentos del documental de Rolando Almirante Pasión por Cuba, que presentó detalles de sus orígenes revolucionarios: desde las luchas contra la dictadura de Batista en la Universidad de La Habana, su extraordinaria labor como ministro de Educación y de Cultura y en la difusión del pensamiento martiano, culminando con las reflexiones del ministro de Cultura Abel Prieto al destacarle como "una de las figuras más admirables de la generación del centenario".
Las palabras de homenaje estuvieron a cargo del narrador y poeta Omar González Jiménez, destacado dirigente de la cultura durante las últimas décadas, quien expresó el alto honor que le ha correspondido ante la admiración que profesa por una personalidad que ha estado "en el epicentro de la Revolución Cubana" desde sus orígenes, siendo aún muy joven.
Lo caracterizó como un hombre audaz y temerario, con un alto sentido de justicia –inculcado desde la cuna– y una sensibilidad y vocación especial para trabajar por la cultura del pueblo. Resaltó varios momentos de su vida que pueden servir de inspiración para artistas y revolucionarios –como su labor en la clandestinidad, la prisión y su fuga– pero, más que todo, por haber tenido en sus manos la organización de acciones trascendentales para la historia de la Revolución.
Entre ellos destacó haber sido ministro de Educación para organizar uno de los acontecimientos culturales más importantes de la historia revolucionaria: la legendaria Campaña de alfabetización; más tarde, en fecha tan significativa como el 30 de noviembre de 1976, haber sido designado como primer ministro de Cultura, que significó "una alegría para todos" y con quien "todas las puertas cerradas se abrieron".
Resaltó el legado que ha dejado su obra en el Ministerio de Cultura hasta la actualidad y para el futuro, tanto en Cuba como en otras latitudes: desde la estructura del Ministerio, que tuvo una modernidad inusitada, hasta el sistema de instituciones y eventos, la red de bibliotecas escolares y laborales –con una coordinación permanente con el Ministerio de Educación–, el desarrollo de la enseñanza artística como sistema, entre otros.
"En la silla de ministro se sentó la cultura", sentenció, destacando que no faltó su apoyo para cuanto hiciera falta en el desarrollo cultural del país, en la sistematización del estudio de la historia del pensamiento cubano, en la forma de "hacer política in situ", pues cada una de sus intervenciones se convertían en directivas a seguir y en texto de referencia para el futuro.
De este legado habló su compañera de vida, la Dra. Eloísa Carreras, al referirse a la colección de 16 tomos Cuba, una cultura en revolución –que fuera presentada en la 26ta Feria del Libro de La Habana 2017– la cual porta una información de gran utilidad, pues contiene gran parte de sus artículos, discursos e intervenciones, muchos de ellos inéditos o semipublicados.
Consideró este trabajo de gran trascendencia para difundir sus ideas, que representan la caracterización más exacta de "la política cultural de la Revolución cubana de Fidel" –como fuente inspiradora principal de su obra–, para que llegue a nuevos y más amplios públicos, para enfrentar los retos emancipatorios que enfrenta Cuba y Latinoamérica, para el presente y para el futuro. En ese sentido, destacó la modestia de Hart, quien nunca quiso que se publicaran sus textos ante la indicación expresa de no hacerlo en detrimento de la publicación de otros artistas y escritores.
Al calor de los debates por lograr "la salvaguarda de nuestra excepcional historia y tradición" fue que se hizo posible esta recopilación, que incluye desde las razones para alcanzar la unidad de todas las fuerzas de oposición a Batista bajo el liderazgo indiscutible de Fidel hasta las características y circunstancias históricas del origen de la Revolución cubana y su permanencia hasta la actualidad.
Sin embargo, señaló que su significado mayor no está en la belleza y pulcritud poética o intelectual de los textos –que los tiene, desde luego– sino en que son "la expresión acabada de los valores y la ética en la que se inspiraron los hombres que, como Hart, dedicaron cada segundo de sus heroicas, preciosas y genuinas existencias a darlo todo por la fidelista y martiana patria que se dispusieron a defender".
Indicó que el resultado no es exhaustivo ni concluyente pues queda aún por hacer entre tantos sucesos históricos en los que participó, muchos de ellos como protagonista. "Los textos en su totalidad vienen a ser una propuesta al diálogo de generaciones sobre el futuro de Cuba y el mundo", resaltó, desde el bando de los que aman y construyen con la verdad, en la guerra de pensamiento que se nos hace y en la que se juega la desmemoria de las más jóvenes generaciones de cubanos.
"Armando, en fin, desde estas –sus y nuestras– páginas nos invita a sumarnos a su ofensiva en su propuesta cubana, fidelista, martiana, latinoamericana y antiplattista; para que no solo defendamos, sino que desarrollemos una «Cuba cubana por siempre»", concluyó.
A pesar de la tristeza colectiva por la reciente desaparición física del destacado intelectual Fernando Martínez Heredia –inolvidable e imprescindible, a quien se le dedicó un minuto de silencio al iniciar la actividad– el homenaje sirvió para celebrar al hombre que, como dijera Miguel Barnet, "lleva un nombre que ya está en los museos y en la leyenda, que no se puede separar de la Revolución Cubana, de la cultura cubana, de la vida de los escritores y artistas con los cuales ha mantenido un vínculo vivo y fértil, un vínculo entrañable".

jueves, 8 de junio de 2017

Trump should not roll back Cuba policy

Editorial: Tampa Bay Times
President Donald Trump is expected to move soon to roll back the clock on the new era in U.S.-Cuba relations initiated by his predecessor, Barack Obama. The restoration of ties after 50 years of enmity has been good for America's security and its influence in the region, good for Cuban-Americans and good for the economies of Tampa Bay and Florida. It would be foolish to revert to the failed policies of the past when continued American engagement offers Cubans the opportunity for better lives and the United States an opportunity to expand trade and democracy.
Obama took a series of steps to open up trade and travel with Cuba, making it easier, cheaper and more convenient for Cuban-Americans — including many in the Tampa Bay area — to reconnect with family and help loved ones on the island. He eased some restrictions on commerce and U.S. travel to Cuba, cleared the way for new commercial flights between the two countries and set in motion cooperative efforts on a range of issues, from managing natural disasters to interdicting illegal drugs. The two countries re-established embassies in 2015, and Obama's visit to Cuba last year was the first for a U.S. president in nearly a century. Cuba's ambassador just visited Tampa Bay and talked of the benefits of increased travel between the two nations.
As a presidential candidate, Trump criticized the steps that Cuba is required to take as part of the reconciliation process as "weak," and he threatened to kill the agreement unless Cuba did more to open up its society. He is not expected to entirely reverse the agreement, given the huge popularity of Cuba-bound travel and the investments the airlines, the cruise ship industry and other sectors have made to take advantage of new business with the island nation. But Trump is expected to tighten some of the trade and travel restrictions. He also could more aggressively enforce the embargo, which could have a chilling effect on travel, educational exchanges and remittances to the island.
Trump should recognize that hard-liners on Cuba such as Republican Sen. Marco Rubio offer nothing constructive with their insistence on isolating rather than engaging Cuba. Most Americans support the Obama-era approach and for Congress to end the embargo altogether. The administration should continue to press Cuba to improve its human rights practices; Obama made clear that was an underlying goal of his reforms. But it is easier to influence the Cuban government through regular contact. Cuban citizens who talk directly with Americans will develop a greater appreciation for the freedoms that all humans should enjoy.
Florida and Tampa Bay have a particular stake in an improved relationship. The new U.S.-Cuba ties will help across the security front, from managing maritime crises to flows of refugees. The policy improves U.S. leverage in the region, and it makes Florida more competitive for business and international travel. Since charter flights resumed in 2011, a quarter-million passengers have flown from Tampa International Airport to Cuba. New, regularly scheduled commercial flights and cruise ship excursions will only strengthen the historical ties between Cuba and the bay area.
Rubio and Democratic Sen. Bill Nelson wrote the State Department last week urging the Trump administration to seek compensation for Americans whose property was confiscated by the Cuban government. That effort has virtually no chance if the United States reverses course. Trump should support the fresh approach and work to make this new era in relations an even greater success.

martes, 6 de junio de 2017

Los 30 del arte de César López con Habana Ensemble

Un concierto de lujo ofreció el Teatro América de la capital en la noche del sábado 3 de junio al celebrar los 30 años de vida artística del destacado saxofonista, arreglista y compositor César López y los 20 años de la creación de su grupo Habana Ensamble. A teatro lleno, el público disfrutó de una extraordinaria propuesta de la mejor música cubana con el acompañamiento de la Orquesta de Cámara de La Habana, dirigida por Iván del Prado, todos bajo la dirección artística y fílmica del realizador Rolando Almirante.
Considerado como uno de los más altos exponentes del jazz latino y de fusión en nuestro país, al iniciar el concierto –y con su habitual modestia– se mostró agradecido por realizar su presentación en ese teatro, "por donde han pasado tan buenos artistas". A continuación, por casi una hora y media, ofreció un evento de alto rigor artístico y una interpretación impecable, con hermosos arreglos a tradicionales canciones cubanas, solos magistrales de los valiosos instrumentistas de Habana Ensemble y versiones de su música que, con su acostumbrado estilo de autenticidad y confianza, logró un exquisito acople con la música de cámara acompañante.
Varios invitados también compartieron el escenario y contribuyeron a hacer del espectáculo una noche memorable: Luna Manzanares, Eduardo Sosa, Orlando Valle (Maraca), Germán Velazco, Alfred Thompson, entre otros. Homenajes especiales dedicó al grupo Irakere –"esa gran escuela de muchos", como señaló– con una pieza que no por casualidad tituló "Los dioses"; también dedicó piezas a los cinco héroes –con la presencia de Gerardo Hernández en el público– y al ex Presidente Barack Obama, de quien dijo "tuvo el coraje de reconocer el error de los anteriores Presidentes norteamericanos contra Cuba".
Al concluir el concierto, el director del Teatro América Jorge Alfaro resumió con claridad el acontecimiento musical y su protagonista, al decir: "detrás de un gran proyecto hay una gran historia y
Césa César Alejandro López Martínez nació en Camagüey en 1968 y terminó sus estudios musicales en la Escuela Nacional de Arte (ENA) de La Habana, como instrumentista y profesor de saxo. Relizó estudios superiores en el ISA y, siendo aún estudiante, inició su carrera artística en la agrupación Afrojazz, dirigida por Bobby Carcacés.
Fue integrante de la mítica banda Irakere, bajo la dirección de Chucho Valdés, con quienes realizó una exitosa carrera internacional presentándose en los más prestigiosos teatros, clubes y festivales de jazz del mundo. Ha realizado grabaciones y conciertos junto a grandes de la música cubana e internacional, como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Omara Portuondo, Compay Segundo, Juan Formell y los Van Van, Leo Brouwer y Richard Egües, Danny Rivera, Diego El Cigala, Víctor Manuel, La Orquesta de la Radio de Dinamarca, La Orquesta Sinfónica de Cali, Sting y el Ballet de Washington.
Ha sido el líder de Habana Ensemble desde su creación en 1997, agrupación considerada como una de las más valoradas entre las formaciones jazzísticas en el contexto musical cubano y escuela de numerosos instrumentistas para su formación docente. Al abordar diferentes estilos musicales –desde la música popular bailable, boleros y salsa hasta instrumentales fusionados con elementos de música contemporánea y jazz latino– la banda se ha colocado entre los primeros lugares de la música cubana.
Con esta agrupación César López ha realizado varias producciones discográficas y logrado importantes reconocimientos nacionales e internacionales, como el Premio al Mejor Álbum de Jazz en Cubadisco 2006, con el CD "Andante" (BisMusic); el Gran Premio y el Premio al Mejor Álbum Instrumental con su CD "Clásicos de Cuba" en Cubadisco 2008.r López es el resultado de la abnegación y la constancia, del talento y la perseverancia".

sábado, 3 de junio de 2017

Tener los días contados

Mi amigo Pedro Antonio tenía los días contados. Él lo sabía - tras aquella cirugía a corazón abierto de la que pensó que no saldría- y se burlaba cada vez que podía. Por eso vivía con más ganas que nadie, intensamente como se lo permitían sus posibilidades. A veces se le olvidaba y hacía cosas que le volvían a recordárselo: "tus días están contados, Pedro!".

Yo no lo conocí en sus años de gloria, cuando era un personaje de la cultura en su natal Santiago y tenía poder, recursos, influencias. Tampoco cuando, ya en la capital, estaba consciente de que era mejor ser "cabeza de ratón" que "cola de león". Yo lo conocí ya cuando era un simple poeta destronado -otro más- y dedicaba las fuerzas que le quedaban, o las pocas influencias que había conservado, en hacerle el bien a los demás, en promover lo que podrían ser futuros talentos, en reconocer a los olvidados. 

Hablábamos y oirle era como escuchar la voz de la experiencia, desde su amplia historia personal. También reirnos, con su implacable ironía y el nunca perdido acento santiaguero. Regalaba sus pinturas, que daban en la diana. Escribía y leerle era una sentencia bien pensada, un legado para el futuro.

Todos tenemos los días contados; aunque no queremos enterarnos, aunque no hayamos tenido eventos que nos lo recuerden. Mi amigo Pedro Antonio sí lo tuvo y se dedicó con todas sus fuerzas a ser un hombre bueno, a encontrar alternativas para hacerle a los demás la vida más potable. Tal vez sin quererlo se dedicó a ser un hombre inolvidable.

Foto: Regalo de reunión

lunes, 22 de mayo de 2017

El mensaje de Trump: Historia y política

El mensaje del presidente Donald Trump al público cubano usando la efeméride del 20 de mayo expresa la falta de creatividad e improvisación de su administración hacia la isla. En acto de suprema ironía, algún funcionario farfulló a nombre de la Casa Blanca cuatro frases sobre derechos humanos para Cuba mientras el primer mandatario estadounidense viajaba a besar los anillos de la monarquía saudita en el corazón de Oriente Medio. Allí las mujeres tienen prohibido conducir automóviles.
La parquedad del mensaje sirve para posponer la anunciada reevaluación de la política hacia Cuba, en línea con las escasas alusiones a la Isla y la muy poca prioridad otorgada a la relación bilateral en los meses posteriores a la inauguración presidencial.
Cada día que pasa refuerza la visión de una nueva normalidad post-Obama en las relaciones Cuba-EE.UU. Una parte sustantiva de los cambios operados por el team Obama-John Kerry llegaron para quedarse. A diferencia de lo ocurrido en tiempos de la administración Bush, los congresistas del cabildeo pro-aislamiento y hostilidad hacia Cuba no se han atrevido a pedir una restauración de las limitaciones de viajes. Hay que recordar que en el discurso de esos congresistas, en particular el Senador Marco Rubio, el control de los viajes debía empezar por limitar a la comunidad cubanoamericana, pues solo así se tendría la fuerza moral a largo plazo para exigir la prohibición de viajar a los demás ciudadanos estadounidenses.
Los viajes y remesas cubanoamericanos siguen siendo el núcleo de los contactos económicos y sociales entre las sociedades cubana y estadounidense. Hoy, el volumen que de esos viajes ha alcanzado una masa crítica. La tranquilidad con que esos viajeros se comporta en el aeropuerto de Miami, cargando televisoras y paquetes enormes al país que supuestamente la propia comunidad pide bloquear, expresa la derrota recibida por la derecha pro-embargo en su bastión fundamental. Allí tienen su trampa 22, para abogar por mayores restricciones a los viajes tienen que empezar por casa, y si lo hacen corren el riesgo de perder uno o hasta dos escaños congresionales ahora que la diputada Ileana Ros-Lehtinen se retira.
Otras esferas donde los opuestos a mayores contactos parecen resignarse a los avances de distensión en el estrecho de Florida son los contactos entre entidades de seguridad nacional y orden interno, el tema migratorio y la posible expansión de las ventas de alimentos. Trump tuvo la oportunidad en caliente de revertir el fin de la política de pies secos / pies mojados por Obama y no lo hizo. En los otros temas, los secretarios Kelly de seguridad interna y Pardue, de Agricultura han expresado su posición a favor de proseguir los avances de la era Obama poniendo los intereses nacionales de EE.UU. en términos de seguridad y comercio por delante de los negociados electoreros con los representantes electos de la comunidad cubana del sur de la Florida. Cada vez que el grupo de cabildeo pro-embargo ha chocado con una opinión firme de las agencias de seguridad y defensa –como es en el caso de los contactos en Guantánamo o con los grupos agrícolas– ha terminado tomando las de Villadiego. No son fuertes en el sistema norteamericano los grupos pro-embargo, su relativo éxito manteniendo esa política se debe más al despilfarro de recursos, el mal manejo político, y la soberbia de los que dirigen los grupos de cabildeo en contra de tal política.
Nada de esto significa que la supuesta reevaluación de la política hacia Cuba por la administración Trump no vaya a resultar en retrocesos para la relación bilateral. A diferencia del enfoque del presidente Obama, concentrado en avanzar los intereses y valores estadounidenses en Cuba, Trump tiene un enfoque transaccional centrado en obtener concesiones de sus interlocutores. Es un mal punto de partida para la relación con Cuba y el tratamiento de relaciones asimétricas por un gran poder con un país pequeño en su vecindad, pero es la esencia de cómo mira el mundo el actual presidente de los Estados Unidos. Trump y su secretario de Estado Tillerson son empresarios negociantes por esencia y eso los hace diferentes del enfoque rígido que generó la ley Helms-Burton y sus camisas de fuerza. Lo más probable es que no pongan relaciones con terceros a riesgo por presionar en el tema Cuba como lo hicieron los dos Bush, pero hay también afinidades entre las soberbias supremacistas de Trump y Helms y su visión hacia Cuba y América Latina en general.
En política puede ayudar engañar a los demás, pero no engañarse uno mismo. Al margen de las vueltas que le den los intelectuales del mareo en Washington, Miami y la propia Cuba, la victoria de Donald Trump en noviembre fue una derrota para las fuerzas a favor de la normalización de relaciones entre Cuba y EE.UU. Es cierto que su relación con la derecha pro-embargo es circunstancial y no de principios, que hubo una historia de conflicto con Marco Rubio cuyas heridas no están sanadas, y que crecen las comunidades republicanas a favor de un mejoramiento de relaciones con Cuba. Pero al final, nadie que tuviese como primer motivo del voto la relación con Cuba se fue con el millonario de propiedad inmobiliaria. Probablemente, Trump va a usar el tema cubano como moneda de cambio en sus regateos con los congresistas republicanos de origen cubanoamericano.  Es evidente que tiene socios para ese juego. Demostrando que politiquería es su verdadero apellido, el congresista Mario Diaz-Balart ya trató de vender su apoyo a la eliminación del plan de salud nacional a cambio de apoyo por la Casa Blanca a sus propuestas anticubanas.
El 20 de Mayo
La propia selección de la efeméride del 20 de mayo para mandar el mensaje es expresión de continuidad con toda una política record de fracasos y desconocimiento de Cuba. Fue una concesión a las presiones desde la derecha pro-embargo para que dijera algo, por lo menos a última hora. Tal acto expresa una falta de prioridad y creatividad. Toda la fatuidad de levantar el perfil del 20 de mayo de 1902 contra el 1ro de enero de 1959 como fecha de celebración en Cuba carece de un análisis serio de la visión de esa fecha en la historia de Cuba y su interpretación, incluso antes del triunfo revolucionario del 1959. Dicho en otras palabras, la narrativa de levantar el 20 de mayo como el momento idílico cubano de realización martiana está llena de vacíos. Cae perfectamente dentro de la dicotomía fidelista que divide en campos contrapuestos los que abogan por cambios en Cuba asociados a la agenda norteamericana de imposición y el bloque nacionalista que se le resiste. Dentro de esa estructura, Fidel Castro les ganó todas las batallas a Estados Unidos y a los cubanos que apostaron por la Casa Blanca como el cuartel general de la promoción de aperturas en Cuba.
El 20 de mayo de 1902 no es fecha triste en la historia de Cuba. "Hemos llegado" –se le oyó suspirar al general en jefe del Ejército Libertador Máximo Gómez. Pero la fecha tiene también su sabor amarguísimo para las ansias martianas de un país democrático y soberano. La Constitución de esa república nació amarrada por la enmienda Platt –"la cuentecita" la llamaba Gómez– impuesta en condiciones humillantes, desiguales y de ocupación militar, luego de que Cuba hubiese sido excluida de la negociación del Tratado de París. De esa fecha salió coja la república que no incluía a la entonces Isla de Pinos, con tratados onerosos que limitaban su libertad comercial, y con bases militares impuestas a la brava en el territorio cubano. De allí salió la república que reprimió a sangre y fuego las legítimas demandas de equidad racial propuestas por el partido Independientes de Color en 1912 bajo el pretexto de evitar el desorden y así prevenir la intervención foránea que estaba autorizada por el apéndice constitucional.
Los cubanos antes de 1959 celebraron el 20 de mayo, y deberían seguir celebrándolo desde una perspectiva moderada por el análisis histórico de matices, sin perspectivas teleológicas que procuran siempre concebir "la historia como arma", ya sea como lo quiso Moreno Fraginals para defender la revolución cuando escribió el ensayo o como lo hacen hoy varios de aquellos a los cuales se sumó al final de su vida, para desmontar las bases del nacionalismo revolucionario. El 20 de mayo hay que celebrarlo desde una perspectiva cubana pero no como el destino final de la república, ni la realización del ideal martiano porque no lo fue. Fue un punto de partida que brindó las oportunidades para que se asentaran –a diferencia de Puerto Rico, Guam y las Filipinas– con relativa rapidez las plataformas para ejercer la soberanía y zafarse del lazo neocolonial. El 20 de mayo nació una república plattista lastrada pero en su seno contenía la posible superación de sus fallas. Gran parte de la cultura patriótica y cívica que llevó a la revolución del 30, a la constitución del 40 y a la revolución misma de 1959 se hizo desde el sistema republicano, no contra este.
Desde la sociedad y también desde el Estado (Manuel Sanguily era el Secretario de Estado del presidente José Miguel Gómez ) se agitaron las demandas para la devolución de Isla de Pinos, se redujo el número de bases militares a consentir en el territorio nacional de cuatro a una y se erigió un sistema de educación pública y enseñanza de la historia y la cívica con principios republicanos y nacionalistas como núcleo central. Todo eso hubiese sido más difícil sin la negociación y el compromiso al que tuvieron que llegar los independentistas cubanos en las duras condiciones de la intervención. Gómez, Sanguily y el Marqués de Santa Lucía negociaron con las cartas que tenían, no con las ideales, pues el proyecto de un Ayacucho cubano y de lograr la independencia cubana de modo tal que fuese posible presentarla al mundo como un hecho consumado, tomando de sorpresa a Washington y el resto del continente, no se pudo consumar desde el fracaso de la Fernandina.
Nada de eso lo saben ni les preocupa a Trump ni el funcionario que escribió el insulso mensaje atribuyéndole a José Martí haber creado una nación "económicamente competitiva". El análisis de lo que Cuba es y cómo ha llegado a serlo les corresponde a los cubanos de la isla y la diáspora para aprender las lecciones de la historia. El discurso dominante en el exilio cubano de derecha le hace a la Revolución lo mismo que critica que la Revolución le hizo a la república. Afortunadamente, esos no son los únicos discursos, y cada día emergen con mayor vigor lecturas matizadas de la república y la Revolución en Cuba y la diáspora celebrando las efemérides del 20 de mayo de 1902 y el 1ro de enero de 1959, no como destinos finales sino como las estaciones en el camino que son. Si de algo sirve el "mensaje de Trump" y algunas de las respuestas ideologizadas a este, es para incitarnos con su mal ejemplo a buscar lo que deberían ser nuestras alternativas.

jueves, 18 de mayo de 2017

Revisitando los Villanueva: Baquestribois y la franqueza para tratar la realidad

Con un público mayoritariamente joven la Sección de Crítica e Investigación Teatral de la Asociación de Artistas Escénicos de la UNEAC organizó en la sala Rubén Martínez Villena, su habitual encuentro mensual dedicado a conocer más de cerca los Premios Villanueva, que entregan a principios de año.
En esta ocasión el invitado fue José Ramón Hernández, director del grupo Osikan Plataforma Escénica, quien intercambió ampliamente con el público sobre su más reciente obra titulada Baquestribois, merecedora de uno de los premios en enero pasado.
Al introducir el encuentro, el presidente de la Sección Norge Espinosa indicó que esta compañía se convirtió en la más joven en recibir ese galardón, reconociéndole haber tenido una de las puestas mejor logradas en el país en el último año. Recordó que la discusión del jurado al respecto fue intensa, consecuente con el espíritu polémico de la obra, pero lo principal es premiar no solo a lo que se desarrolla dentro de un concepto formal o académico sino resaltar el trabajo que nos recuerde que el teatro debe ser también "una vibración que nos acompañe de otra manera".
La presentación del corto de video BSB Baquestribois y las palabras del teatrólogo y profesor Omar Valiño fueron la introducción propicia para conocer detalles de la investigación y la conformación de la obra, la interacción con el público durante sus diferentes puestas en escena -tanto en varios lugares de Cuba como en Alemania-, las dificultades que ha debido superar y, sobre todo, la capacidad de adaptarse a los diversos contextos, hallándose efectivamente ante un taller permanente de prácticas en las que han tenido que perfilar sus materiales y formas de expresión de acuerdo a los lugares donde se presentan.
Para Valiño, fue motivo de alegría defender la obra para la entrega de los Premios Villanueva porque cree en el trabajo consciente que realiza el grupo, con la carga de prejuicio que despierta en muchas personas esta forma experimental de hacer teatro, como pocas veces se ha debido enfrentar la decisión de ese galardón. Consideró impactante para el público constatar una estética que cristaliza con valores contemporáneos una expresión sensorial particular, sobre todo en un terreno tan sensible como la prostitución masculina y homosexual.
Valoró que se presenta como una especie de "caleidoscopio múltiple", con una capacidad dialógica interior y un acercamiento que son extraordinarios por parte de sus protagonistas. "Es un hallazgo conceptual y estético en el que se utilizan los mejores lenguajes para trabajar esa zona temática e impactar al espectador", indicó.
En ese sentido, Norge destacó la "incomodidad" como una actitud que el espectáculo asume consecuentemente, pues se reconoce "incómodamente en sí mismo", para nada complaciente: "desde el desacato más abierto, desde el desenfreno más terrible" le impone al espectador una situación molesta para la que nos plantea preguntas necesarias, como un espectáculo que no quiere ser domesticado, que no quiere acomodarse. "Ello marca la naturaleza irreverente y rebelde del espectáculo", resaltó como un valor agregado de la obra para recibir el premio.
Por su parte, Jose Ramón Hernández explicó con mucho desenfado los orígenes y experiencias en la conformación de la obra, cuyos inicios se remontan a Santiago de Cuba cuando empezó a realizar teatro y su inquietud hacia los temas que más movían al público, sobre la forma en que puede interactuar con la obra. Afirmó que "el teatro tiene que habitar en su contexto de representación", confirmando lo antes expresado sobre el ejercicio permanente de adaptarse a los lugares y la búsqueda de los espacios a intervenir.
Explicó que Baquestribois es la tercera de una trilogía -que denominó Trilogía de la Ausencia, en la que forman parte también las obras Aleja a tus hijos del alcohol. Un karaoke escénico y Family Trash-Coreografía de la ausencia- en la que, desde una investigación social, comunicacional, de género y artística, se trata sobre la prostitución masculina en la Cuba actual. Al respecto, resaltó su intención de escapar de lugares comunes o de continuar estereotipando a la prostitución con las mujeres y con la idea que se tiene de décadas atrás.
Con toda intensión, el lenguaje de la puesta es muy diverso, en un tránsito del hiperdrama para experimentar diferentes formas de expresión -donde el audiovisual juega un papel importante- y generar diferentes reacciones en el espectador. Indicó que desde la realización artística no se pretende en ningún momento tomar partido, en sentido positivo o negativo, hacia la realidad que se presenta sino dejársela al público con sus lecturas, lo cual en ocasiones le ha hecho cuestionar dónde se encuentra realmente la obra: si en la puesta en escena o en la percepción del público.
"No creo en procesos de creación unidireccionales, ni en aquellos que se puedan concebir desde un solo cerebro", reafirmó Jose Ramón convencido de lo que denominó "multiplicidad en la creación".
Desde el público también se escucharon reflexiones interesantes sobre esta forma tan inusual e impactante de hacer teatro, de la forma en que transmite su mensaje. Se comentó sobre la relación entre lo moral y lo legal, el cuestionamiento a elementos de la ética, lo performativo de la prostitución en sí y la zona afectiva que cruza en la contradicción entre pasar un buen rato por dinero y el vacío que genera en las personas que la ejercitan. Se consideró que llega un momento en que se percibe que la obra sale del terreno sexual para convertirse en un tema social de alta complejidad, con una franqueza que se percibe desde el público como doloroso, sobre todo, ante la posibilidad de tener tantas miradas y análisis tan diversos sobre un mismo tema.
Al final, el encuentro también le dio espacio a Omar Valiño para presentar la versión impresa del Boletín de crítica de espectáculos y literatura escénica El Comején, con sus números 2-3 y 4 del 2016 y del primer cuatrimestre del 2017, el cual -inicialmente de forma digital y ahora de forma impresa- realiza un repaso de los estrenos y presentaciones más significativas en las tablas cubanas.
El boletín, producido por la casa editorial Tablas-Alarcos como complemento de la sección Oficio de la Crítica de la revista Tablas, abarca el trabajo de varios grupos nacionales con la intención de cubrir un extendido espectro geográfico a través de voces críticas cubanas, las cuales se destacan por su pluralidad.

lunes, 8 de mayo de 2017

Hay que moverse

4 de Mayo, 2017

LA HABANA. Cuando miramos a la Cuba de hoy, tan diferente a lo que quisimos, aparece a menudo la indeseada percepción de que son los denominados factores subjetivos o mentalidades cerradas a los cambios, las razones determinantes para detener o ralentizar el ritmo de las actualizaciones, cada vez más urgentes.
Constatamos que un número apreciable de ellas está pendiente desde los acuerdos del pasado VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), en abril de 2011. Ya se cumplieron seis años, lapso de tiempo durante el cual solamente se han instrumentado un 21 o 22 por ciento de los lineamientos, según las informaciones oficiales publicadas el pasado año.
Luego de la consulta a los diputados de la Asamblea Nacional y de un debate en el que no participó toda la ciudadanía cubana, los 313 Lineamientos aprobados en 2011 quedaron reducidos a 274, los cuales fueron aprobados en el VII Congreso del PCC, en abril de 2016 y estarán vigentes hasta 2021.
El Informe Central presentado por Raúl Castro a ese Congreso plantea que el 21 por ciento de los lineamientos se ha implementado totalmente y el 78 se encuentra en las diversas fases de su implementación. El proceso de implementación ha sido, a todas luces, tortuoso y minado de contradicciones. Y todo eso ha ido ocurriendo sin que conozcamos qué es lo que lo detiene, qué tipo de obstáculos estamos (todos) enfrentando, y qué fechas o planes de cumplimiento están aprobadas para resolver este asunto.
Tenemos, además, una Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), cuya terminal de contenedores es propiedad de la empresa estatal cubana Almacenes Universales. Amparada por el Decreto-Ley No. 313, la ZEDM solo cuenta hoy con 19 proyectos aprobados —tanto de carácter definitivo como temporal— desde su inauguración en enero de 2014. Eso hace un promedio lentísimo de 6 proyectos por año. Mientras, en la prensa se hace gala de que más de 400 compañías han manifestado su interés por invertir allí.
Por otro lado, con la ley de inversión extranjera aprobada, el gobierno esperaba ingresar por ese concepto unos 2 500 millones de dólares al año para lograr un crecimiento superior al 4,5 por ciento. Pero al final de 2016, nuestro PIB había disminuido hasta -0,9 por ciento.
Contamos con poco acceso a la información puesto que la estructura de conectividad en la Isla para la mayoría sigue siendo muy débil. A pesar de los aumentos de los puntos públicos de conexión por wifi que ha habilitado la única empresa de telecomunicaciones de Cuba, y de sus experimentos con el Nauta Hogar para acceder a internet desde las casas, el ritmo de avances es lento respecto a las necesidades cotidianas.
Tenemos también numerosas deudas en el ámbito legislativo. Nos sigue faltando la Ley de Comunicación, la Ley de Ciudadanía, la modificación de la Ley Electoral, la Reforma Constitucional, las normas para proteger la información personal, la actualización de la legislación que protege a los consumidores.
Continuamos caminando junto a la dualidad monetaria, que se cuela cada día en la vida nacional, abriendo grietas por las que se escurre el presupuesto del país. Y esto es solo una de las tantas consecuencias negativas que nos trae.
Creemos por ende que se debe imponer la audacia en términos de medidas realistas a tono con las circunstancias. De nada sirve dar respuestas administrativas a problemas económicos; tomar decisiones políticas para nivelar los requerimientos económicos, o viceversa.
Así lo ha demostrado la crisis en La Habana con los boteros —que continúan cobrando las tarifas tradicionales— y la situación del transporte público —que continúa siendo ineficiente— en la mayoría de las provincias.
Liberar las fuerzas productivas es un llamado varias veces repetido por el propio presidente Raúl Castro. Si hablamos de necesidades básicas, aquí está el primer tema en la lista: los precios de los alimentos, que han intentado topar sin resultados positivos en más de una ocasión, continúan fuera del alcance de la mayoría del pueblo.
¿Dónde están, por ejemplo, las cooperativas agropecuarias de segundo grado, aprobadas en el VI Congreso? ¿Acaso la formación de estas cooperativas no podría, aunando esfuerzos y recursos, contribuir a la industrialización de la producción de alimentos? ¿Por qué demorar este paso o no incentivarlo? Incluso la Ministra de la Alimentación reconoció que las industrias del sector estatal están obsoletas unas, otras fuera de funcionamiento y algunas más funcionando a media máquina.
La seguridad alimentaria, definida como estratégica, evidentemente requiere de medidas facilitadoras. Por ejemplo, una legislación que permita a las cooperativas actuar directamente como importadoras y asumir los compromisos inherentes a este acto. ¿Cuál es el riesgo? ¿Político?
Seguramente hay quienes así lo valoren al precio de no ponderar adecuadamente que la satisfacción de los requerimientos alimentarios, como otros, ciertamente es un objetivo político urgente en la medida que satisface las necesidades de la población. Puede integrar al proceso de cambios tanto a productores como a consumidores. ¿El país y la sociedad no lo requieren? La sustentación del proceso cubano reside en el real apoyo popular. El control es un instrumento, no sustituye la adhesión sincera de la ciudadanía que es el alma y músculo de los cambios dentro del socialismo y para un socialismo sólido por eficiente y creativo.
Otro ángulo, también político, es que curiosamente el cordón agrícola de EE.UU., que apoyó a Trump, ha sido un constante apoyo a la demanda de relaciones económicas con Cuba.
El país precisa brindar facilidades y puede hacerlo. El dilema quizás resida en que aún existen reservas y dudas a un paso: el de transitar de la política de controles absolutos hacia la práctica de medidas regulatorias. El control total tiene parcela indiscutible en los recursos fundamentales.
Demorar cambios hoy podría resultar en ceder más de lo debido en un futuro no muy lejano ya.
Tenemos, además, la incertidumbre de qué pasará cuando en 2018 Raúl Castro se retire del cargo de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, como ha anunciado, aunque se mantenga como Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC). De suceder lo que hasta ahora se vislumbra como probable estaríamos ante una situación novedosa: un Presidente de la República que no es el máximo dirigente del PCC.
Los tiempos son complicados, interna e internacionalmente; no lo negamos. El país está frente a un precipicio y a la espalda tiene una pared. Precisamente por ello echar mano a respuestas desfasadas en el tiempo, que ya no caben en nuestro entorno sociopolítico actual, podría calificar como errático.
¿Por qué, quiénes y para qué detienen el tic tac implacable del tiempo? Estas personas, ¿poseen conciencia del hondo significado de cambiar todo lo que haya que cambiar o veremos cómo la vida se impone? Por lo general todo lo vivo se mueve, ya sea por voluntad propia y con el lujo de elegir hacia dónde, o por pura inercia. Pero para estar vivos, hay que moverse desde el socialismo y para el socialismo.

viernes, 5 de mayo de 2017

Comienza Taller de Dramaturgia con Gerardo Fulleda


La Asociación de Escritores de la UNEAC ha abierto en la sala Caracol una oportunidad tentadora para los amantes del teatro: a media mañana del primer jueves de cada mes se desarrolla un Taller de Dramaturgia bajo la conducción del Premio Nacional de Teatro 2013 y Presidente de la Sección de Dramaturgia de esa Asociación, Gerardo Fulleda León.

Con el propósito que ha desarrollado esa Asociación de crear espacios interactivos en todas las expresiones de la literatura, este nuevo proyecto intenta agrupar a personas interesadas en analizar el desarrollo del teatro y darles herramientas para su creación. En ese sentido el primer encuentro, que se realizó el jueves 4 de mayo, fue dedicado al tema Puntos de partida y estrategia de la dramaturgia y se inició con un debate colectivo en el que, con el mayor desenfado, cada uno de los presentes pudo expresar sus percepciones sobre el teatro como expresión artística.

¿Puede la dramaturgia abordar todos los temas, tanto reales como imaginarios, o debe ser una imagen exacta de la realidad? ¿Cómo puede el dramaturgo abordar los temas más sensibles o escabrosos y, al mismo tiempo, evadir las críticas o la reprobación? ¿Logra el teatro en Cuba llegar a su público de forma clara y directa o se pierde en querer hacerlo espectacular, para impresionar al espectador? ¿Qué puede hacer trascender una obra de teatro y que peculiaridades la pueden hacer más directa y concisa?

Estas y muchas otras interrogantes fueron surgiendo a lo largo del debate, que dejó otras cuestiones pendientes, para ser abordadas en próximos encuentros.

“El teatro es hijo de su tiempo y existen tantos teatros como escritores”, expresó Fulleda, para abundar en su historia y hacer un rápido recorrido por sus orígenes, repasando el teatro griego, el isabelino, el romano y el francés; igual para recordar figuras como Shakespeare, Moliere, Chejov, Brecht y Pirandello, entre otros.

Insistió en temas como la “fragmentación”, que permite ver diferentes aristas temáticas y construir un todo como resultado; el abordaje o desaparición del “conflicto”, como debate aristotélico aún activo en su teorización; la imposibilidad de romper la unidad de temas de una obra y la necesidad de adaptar las técnicas a la actualidad, introducidas de forma original para que tenga un lenguaje contemporáneo y pueda construir algo valioso: para que el teatro pueda llevar a la reflexión de forma útil.

No faltaron el análisis y las anécdotas sobre el desarrollo del teatro en Cuba durante las últimas décadas, pasando por algunas tradiciones que se han tirado al olvido – como la sátira del “bufo cubano” o el teatro musical– y destacando nombres como Virgilio, Estorino, Carlos Felipe y Reguera Saumell. Iconos de las tablas cubanas como Santa CamilaMaría AntoniaAire fríoAndobaRéquiem por Yarini y La noche de los asesinos no quedaron fuera en el panorama histórico nacional.

Finalmente, los retos que enfrenta la dramaturgia fueron analizados de forma colectiva para abordar desde diferentes ángulos la diferencia entre imitar y copiar, la superficialidad y la facilidad para recurrir a lugares comunes, la falta de diversidad en las expresiones dramatúrgicas y los problemas con la crítica, entre otros. “Hace falta imaginación, talento y fantasía”, sentenció, para reafirmar que la forma del conocimiento es indagar y no debemos quedarnos en el reflejo que nos ofrece la realidad: se debe hurgar en las interioridades para ofrecer una obra que debe ser interesante y entretenida.

Para la poeta y narradora Magali Sánchez, quien expresó sentirse motivada con esta oportunidad, el primer encuentro del Taller fue muy ameno y le permitirá desarrollar nuevas ideas en la creación artística que genera; mientras que la escritora y poeta Georgina Herrera indicó sentirse confiada en el aprendizaje que tendrá en estos encuentros “para hacer una obra de teatro y que sea famosa”.

La próxima cita del taller será para el jueves 1ro de junio a las 11 de la mañana en la sala Caracol y Fulleda sugirió que los participantes, incluyendo aquellos nuevos que se incorporen, deberán presentar un tema sobre una obra o una historia que quieran desarrollar –entendiéndolo como la estructura que resume la idea de la obra– con el objetivo de trabajar colectivamente sobre ellos. Además, anunció que se comenzará a profundizar sobre los géneros dramatúrgicos con el abordaje de “la tragedia”.