martes, 4 de septiembre de 2018

Weak Evidence for Microwave Radiation in U.S. Embassy

It's the latest theory—but is it true?

Posted Sep 02, 2018 in Psychology Today

https://www.psychologytoday.com/intl/blog/its-catching/201809/weak-evidence-microwave-radiation-in-us-embassy

By: Robert Bartholomew Ph.D.

There is a new explanation making the rounds for the mystery illness responsible for sickening 25 U.S. embassy staff in Havana, Cuba, beginning in late 2016: microwave radiation.  On September 1, 2018, the New York Times carried the headline: "Microwave Weapons are Prime Suspect in Ills of U.S. embassy Workers."  Dr. Douglas Smith, one of the lead authors of a recent study of 21 of the affected staff members, told the Times that microwave radiation could be the culprit.  His musings have naturally received significant media attention.  Smith helped to write a recent study on the mysterious illness outbreak in Cuba in the Journal of the American Medical Association.

There's only one problem with the microwave theory: There's very little evidence to support it.  A similar explanation was proposed late last year by James Lin, an Electrical and Computer Engineer at the University of Chicago, who argued that the Cuban illnesses could have been caused by targeted microwave pulses.  The trouble with this hypothesis is that it would require a massive transmitter and the target would have to be right next to the antenna.  It's just not feasible.  Those reporting symptoms were not at the embassy, but in their own homes or in one of two major Havana Hotels.  To target staff in these venues is not only impractical, it doesn't make any sense.             

Curiously, when the JAMA study was published earlier this year, the microwave explanation wasn't even considered.  The researchers claimed that a mysterious energy source had affected the brains of their patients.  The study included phrases like "we must continue to withhold certain sensitive information" and "despite the preliminary nature of the data."  Any time scientists withhold information and ask you to trust them, it is a giant red flag.  Their study was filled with flaws and made claims that were not supported by the data.  That they began their study by stating matter-of-factly that their purpose was "To describe the neurological manifestations that followed exposure to an unknown energy source," tells you all you need to know.  This statement demonstrates from the onset, a lack of scientific rigor.  When you take away the dubious claims of white matter track changes (which are common in everything depression to normal aging) and concussion-like symptoms (for which there was no clear evidence), we are left with a classic outbreak of mass psychogenic illness.

Spread to China

Earlier this year there were claims of a similar 'acoustical attack' in China.  The Chinese twist makes the likelihood of some type the of attack even more improbable.  The manner in which the State Department responded to the new attack claims was quite sensational and unnecessarily alarmist; it issued an alert based on vague symptoms (dizziness, headache) from just two diplomats in Guangzhou.  Apart from ambiguous stomach pain, these two symptoms have to be among the two most common medical complaints in the world.  The State Department's mishandling this case is a recipe for what I call 'The Sonic Attack Scare' (or if you like, 'The Microwave Panic') spreading even further.  The U.S. has nearly 300 physical embassies, consulates and diplomatic missions around the world with thousands of employees, everywhere from Afghanistan to Zimbabwe, all with staff who are now on the lookout for strange sounds and vague feelings of illness.  This is a classic mass hysteria setup.  The groundwork has been laid for future "attacks" via mass suggestion.  As a result, this saga seems destined to continue with no end in sight.

Here's the bottom line:  It's all well and good to speculate but show us some evidence.  So far, it's not there, so I am going with Occam's Razor: The simplest explanation is the most likely. In this case, the most plausible explanation that is grounded in mainstream science is mass psychogenic illness.  Not long ago, the prestigious science journal Nature published an article by Sharon Weinberger reviewing the progress in the development of microwave weapons.  Titled, "Microwave Weapons: Wasted Energy," it concluded that "Despite 50 years of research on high-powered microwaves, the U.S. military has yet to produce a usable weapon."  Ouch!  A piece of advice: Stick with mainstream science and the known, before speculating about exotic, far-fetched explanations, and the unknown.

References

Bartholomew, Robert E., and Perez, Dionisio F. Zaldivar (2018). "Chasing Ghosts in Cuba: Is Mass Psychogenic Illness Masquerading as an Acoustical Attack?" The International Journal of Social Psychiatry 64(5):413-416.

Bartholomew, Robert E. (2018). "Neurological Symptoms in US Government Personnel in Cuba." Letter.  Journal of the American Medical Association 320(6): 602 (August 14). 320(6): 602 (August 14).

Bartholomew, Robert E., and Perez, Dionisio F. Zaldivar (2018). "Sonic Attack Claims Stir Controversy in the United States." Op Ed. Swiss Medical Weekly, February 23: 1-2.

viernes, 24 de agosto de 2018

El lenguaje es política

Ridiculizar el lenguaje no sexista es una forma grotesca de defender una posición de poder

ISABEL MUNTANÉ

16 AGO 2018 - 00:00 CEST

https://elpais.com/elpais/2018/08/07/opinion/1533666589_152469.html

Hablar de lenguaje no sexista levanta ampollas que nada tienen que ver con las palabras, la gramática o la lingüística y mucho con el poder y la política. El lenguaje es ideología, representa una sociedad y una cultura y, por supuesto, representa un poder. Renunciar al lenguaje sexista es renunciar a continuar ejerciendo el poder. Y ahí es donde encontramos la resistencia numantina de quien custodia el sistema patriarcal. No defiende el lenguaje. Está defendiendo una ideología y estamos hablando de política por mucho que nos quieran hacer ver otra cosa. Hablemos claro, el corporativismo masculino está defendiendo la mirada androcéntrica, patriarcal y machista que los sitúa, a ellos —porque mayoritariamente son hombres— en el centro del poder.

La lengua, y con ella el lenguaje, evoluciona de acuerdo a las necesidades de cada época. Tiene la capacidad de reflejar la realidad y también de ayudar a construirla. Por ello mismo, necesita adaptarse a los cambios y si no lo hiciera seríamos incapaces de comunicarnos. Aún estaríamos hablando de abarrir en vez de destruir; de dolioso en vez de dolorido o de hisopo en vez de húmedo, o de darve, citerior, gumía o zacatín, por poner unos ejemplos. ¿Quién nos entendería? Nadie, o quizás sólo las personas que ocupan los sillones de la Real Academia Española. Parece que hay paladines de la lengua que no quieren admitir la capacidad de renovación, evolución y adaptación que lleva implícita cualquier lengua. Peor aún, defienden la inmovilidad como un valor en positivo en vez de una debilidad manifiesta y contraria a la esencia de toda lengua.

Ya somos muchas las que no nos sentimos incluidas en el masculino gramatical

Y en esta defensa nos encontramos periódicamente con campañas agresivas y absurdas que usan falacias y ataques furibundos para ridiculizar los argumentos de quienes defendemos el lenguaje no sexista. Nos dicen que el genérico masculino, en tanto que género no marcado, es inclusivo del femenino. Pues les decimos que no, que no lo incluye ni lo pretende. El masculino a veces es específico y a veces genérico. Requiere de un esfuerzo para entender cuando incluye a unos y otras o solo a unos, e incluso sólo a unas. Ya somos muchas las mujeres —y algunos hombres— que no nos sentimos incluidas —así, con a— en este masculino gramatical. Entendemos que este masculino es, sencillamente, un instrumento para invisibilizar, silenciar y menospreciar a las mujeres y así perpetuar un patriarcado que no nos quiere con voz, ni en el espacio público, ni en la toma de decisiones. Esta es la verdadera intención que subyace en el mal llamado masculino genérico.

Y si vamos de las falacias argumentativas a los ejemplos concretos, la situación llega al ridículo cuando se satirizan las formas dobles. Volvemos a repetirlo, no estamos a favor del uso indiscriminado de las formas dobles; ni tampoco queremos hablar de cebros y cebras; de jirafas y jirafos o de señoro y periodisto, ni estamos en contra de la economía del lenguaje, a la que defendemos con ahínco desde el periodismo. Pero sabemos que el lenguaje tiene múltiples recursos para expresar la realidad sin necesidad de señalar el sexo o de recurrir a las formas dobles, que dicho de pasada, se hacen servir con más frecuencia de lo que parece y nadie se sorprende cuando se dice "señoras y señores". Podemos utilizar genéricos, nombres abstractos y epicenos; substituir el nombre por un pronombre; utilizar determinantes sin marca de género; elidir el sujeto; eliminar el artículo… y así hasta una infinidad de mecanismos que determinados lingüistas y académicos —con o— parecen ignorar.

Esto, señores, es lo que hacemos, y ridiculizar la propuesta feminista de lenguaje no sexista es una forma perversa y grotesca de defender una posición que, se diría, no tiene argumentos. Ustedes lo saben bien. No estamos hablando de lenguaje, hablamos de ideología y de política. Porque a través de la lengua nos construimos, nos socializamos e interpretamos el mundo. Si las mujeres no aparecemos ¿dónde estamos? Ocultas, silenciadas, en casa. Como nos quiere el patriarcado. Así que, señores, no es que confundamos la gramática con el machismo, es que el uso académico de la lengua, que no ella, es machista, y en consecuencia el lenguaje, entendido como la capacidad humana que conforma el pensamiento, perpetúa este machismo. Y, sí, el lenguaje no sexista es un arma ideológica y política capaz de reflejar otra realidad y contribuir a la destrucción del poder patriarcal. Y claro, esto duele. Lo sabemos.

Isabel Muntané es periodista y codirectora del máster Género y Comunicación (UAB).

Scientists doubt alleged “sonic attacks”

By Manuel R. Gomez 

http://progresoweekly.us/scientists-doubt-alleged-sonic-attacks/

August 23, 2018

WASHINGTON, DC – Since late 2016 until recently, staff of the U.S. embassy in Havana (including some who were reportedly part of the local CIA station / https://www.thenation.com/article/what-the-us-government-is-not-telling-you-about-those-sonic-attacks-in-cuba/) began to complain of a broad range of symptoms, including headaches, hearing loss, vertigo, insomnia, weakness, fatigue, memory problems, loss of concentration and others. They associated these symptoms to noises of uncertain description and origin, which were dubbed by the U.S. government as "sonic attacks," a name that was enthusiastically adopted by the media. A few Canadian diplomats and some routine travelers to Cuba have also since been reported to have experienced similar symptoms.  

Without any proof, the Trump administration alleged that Cuba was behind the "attacks," although, in the face of growing evidence against such a theory, it has since traded the "attack" term for the accusation that Cuba has "failed to protect" U.S. diplomatic personnel. The Cuban government has vehemently denied it; and it is hard to imagine that Cuba would take such foolish steps to endanger the fragile gains of the change in Cuba policy under the Obama administration. In any event, the matter rapidly escalated to a confrontation between the two countries.  

The U.S. unilaterally withdrew much of its personnel from the embassy in Havana, expelled most Cubans form their embassy in Washington, and later issued a travel alert warning of the "dangers" of travel to Cuba. These measures, along with other restrictions imposed by the Trump administration, have seriously damaged the modest improvement in relations implemented by the Obama administration, especially but not only the routine consular activities necessary for travel between the two countries.

The cause of these reported health complaints remained a mystery, at least apparently until the administration commissioned a study of the affected individuals by a group of experts based at the University of Pennsylvania (https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2673168). Their high-profile study, published in March of this year in the prestigious Journal of the American Medical Association, alleged that the symptoms were neurological problems akin to mild concussions, without evidence of impacts or other brain injury, even postulating a possible new syndrome that required further research. They did not put forward an explanation for the cause or the mechanism of the reported health effects, and the report was accompanied by a commentary and an editorial that highlighted numerous shortcomings of its underlying science.

Most importantly, however, the study discounted the possibility that the health complaints could be explained as a mass psychogenic episode (an episode of psychological origin). These are events that occur when a group of closely related individuals under stress—as was the case of the U.S. embassy personnel—manifest a group of apparently unrelated symptoms of unknown cause, including those reported from Havana.  

The term "mass hysteria" has also been commonly used to describe this phenomenon, but it is emotionally-charged and very misleading: it suggests that the individuals involved are "crazy" or are faking the symptoms. That is not the case. In true psychogenic episodes the symptoms experienced by the individuals are real, and they come about because of as yet poorly understood relationships between the brain and other body systems. It can happen to any of us.  

But the story hardly ends there. As early as January of this year, Robert E. Bartholomew, PhD, an expert on psychogenic illnesses, forcefully challenged the congressional testimony of the State Department's medical director, who rejected a psychological cause. Bartholomew, who described reading the testimony "in stunned disbelief," elegantly described how the incident fit perfectly the characteristics of a mass psychogenic episode (https://www.psychologytoday.com/us/blog/its-catching/201801/sonic-attack-not-mass-hysteria-says-top-doc-hes-wrong). "If these same symptoms were reported among a group of factory workers….you would get a very different diagnosis, and there would be no consideration to a sonic weapon hypothesis." Indeed, I have been witness to more than one such episode in industrial environments in my long career evaluating workplace health hazards.

And there is more.  

In a letter to the Guardian in June of 2018, a group of 15 experts from the U.S., UK, Germany and Cuba wrote—in reference to the Pennsylvania study—that the "work is deeply flawed, and does nothing to support the attack theory." (https://www.theguardian.com/world/2018/jun/01/cuba-sonic-attack-conspiracy-theories-and-flawed-science).  

Two other experts, in yet another article (https://thepsychologist.bps.org.uk/volume-31/july-2018/neuropsychological-impairments-everybody-has) which was later published as a letter in the Journal of Neurology—showed that the method of analysis of the Pennsylvania study sponsored by the State Department used a "pseudo-scientific approach." They concluded that "it is hard to understand how claims like this….could pass any meaningful peer-review process." A critique as harsh as this is seldom seen in such a serious scientific journal.  

And last but not least, ten scientists recently published four scathingly critical letters in the very Journal of the American Medical Association in which the results of the Pennsylvania study originally appeared (https://www.buzzfeednews.com/article/emilytamkin/jama-letters-criticism-sonic-attacks-study-pennsylvania). The scientists include those mentioned above, plus others from several countries and prestigious academic institutions. They point in their letters to the multiple scientific flaws of both the methods and conclusions of the Pennsylvania study, which are far too numerous to try to summarize here.

So where does this "mystery" stand today? For one, it seems certain that the Pennsylvania study was deeply flawed, and that psychogenic factors—if not the sole cause of the episode–certainly played an important part. But perhaps the best statement of where things stand can be found in the words of the group of fifteen scientists mentioned above, who also wrote that "we hope that sober and calmer heads will prevail in de-escalating this frenzy, avoiding a chill in both diplomatic relations and scientific collaboration between the U.S. and Cuba." (https://www.theguardian.com/world/2018/jun/01/cuba-sonic-attack-conspiracy-theories-and-flawed-science).  

Manuel  R. Gómez, DrPH, MS, CIH has an undergraduate degree from Harvard in Biochemistry, a master's in Environmental Health from Hunter College, and a doctorate in Public Health from Johns Hopkins.  He has been an expert in occupational and environmental health for more than three decades, evaluating chemical and physical hazards on workplace environments.

Los científicos dudan de los supuestos “ataques sónicos”

Por Manuel R. Gómez 

Tomado de: http://progresosemanal.us/20180822/los-cientificos-dudan-de-los-supuestos-ataques-sonicos/

Agosto 22, 2018

WASHINGTON, DC – Desde fines de 2016 hasta hace poco, el personal de la embajada de Estados Unidos en La Habana (incluidos algunos que, según informes, formaban parte de la estación local de la CIA) comenzó a quejarse de una amplia gama de síntomas, incluyendo dolores de cabeza, pérdida de audición, vértigo, insomnio, debilidad, fatiga, problemas de memoria, pérdida de concentración y otros. Estos ruidos fueron asociados a  ruidos de descripción y origen inciertos que el gobierno de Estados Unidos denominó "ataques sónicos", un nombre adoptado con entusiasmo por los medios de comunicación. También se ha informado que algunos diplomáticos canadienses y algunos viajeros casuales a Cuba han experimentado síntomas similares.

Sin ninguna prueba, la administración Trump alegó que Cuba estaba detrás de los "ataques", aunque, a pesar de la creciente evidencia contra tal teoría, desde entonces ha cambiado el término "ataque" por la acusación de que Cuba "no protegió" al personal diplomático de  Estados Unidos El gobierno cubano lo ha negado con vehemencia; y es difícil imaginar que Cuba tomaría medidas tan tontas para poner en peligro los frágiles logros del cambio en la política hacia Cuba bajo la administración Obama. En cualquier caso, el asunto rápidamente escaló hasta un enfrentamiento entre los dos países.

Estados Unidos retiró unilateralmente a gran parte de su personal de la embajada en La Habana, expulsó a la mayoría de los cubanos de su embajada en Washington y luego emitió una alerta de viaje advirtiendo de los "peligros" de viajar a Cuba. Estas medidas, junto con otras restricciones impuestas por la administración Trump, han dañado seriamente la modesta mejora en las relaciones implementadas por la administración Obama, en especial, pero no solo, las actividades consulares rutinarias necesarias para viajar entre los dos países.

La causa de estas denuncias de problemas de salud siguió siendo un misterio, al menos aparentemente, hasta que la administración encargó a un grupo de expertos con sede en la Universidad de Pensilvania un estudio de las personas afectadas.

Ese estudio de alto perfil, publicado en marzo de este año en el prestigioso Journal of the American Medical Association, alegó que los síntomas eran problemas neurológicos similares a conmociones cerebrales leves, sin evidencia de impactos u otra lesión cerebral, incluso postulando un posible nuevo síndrome que requeriría de mayor investigación. No presentaron una explicación de la causa o el mecanismo de los efectos informados sobre la salud.  El informe fue acompañado por un comentario y un editorial que puso de relieve las numerosas deficiencias de la ciencia subyacente.

Sin embargo, lo más importante es que el estudio descartó la posibilidad de que las quejas acerca de la salud se pudieran explicar como un episodio psicogénico de masa (un episodio de origen psicológico). Estos son eventos que ocurren cuando un grupo de personas estrechamente relacionadas bajo estrés —como fue el caso del personal de la embajada de Estados Unidos— manifiesta un grupo de síntomas aparentemente no relacionados y de causa desconocida, incluidos los reportados desde La Habana.

 

El término "histeria colectiva" también se ha usado comúnmente para describir este fenómeno, pero tiene una carga emocional y es muy engañoso: sugiere que los individuos involucrados están "locos" o que están fingiendo los síntomas. Ese no es el caso. En los episodios psicógenos verdaderos, los síntomas experimentados por los individuos son reales y se producen debido a las relaciones todavía poco conocidas entre el cerebro y otros sistemas del cuerpo. Puede sucederle a cualquiera.

Pero la historia difícilmente termina ahí. Ya en enero de este año, el doctor Robert E. Bartholomew, un experto en enfermedades psicogénicas, desafió enérgicamente el testimonio ante el Congreso del director médico del Departamento de Estado, quien rechazó una causa psicológica. Bartholomew, quien describió haber leído el testimonio "con asombro e incredulidad", describió con elegancia cómo el incidente se ajustaba a la perfección a las características de un episodio psicogénico masivo.

"Si estos mismos síntomas hubieran sido reportados entre un grupo de obreros fabriles… se obtendría un diagnóstico muy diferente, y no se consideraría la hipótesis de un arma sónica". Es más, he sido testigo de más de un episodio de este tipo en entornos industriales en mi larga carrera evaluando los riesgos para la salud en el lugar de trabajo.

Y hay más.

En una carta a The Guardian en junio de 2018, un grupo de 15 expertos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Cuba escribieron —en referencia al estudio de Pensilvania— que "el trabajo es profundamente defectuoso y no hace nada para apoyar la teoría del ataque".

Otros dos expertos, en un artículo adicional que se publicó más tarde como una carta en el Journal of Neurology, demostraron que el método de análisis del estudio de Pennsylvania patrocinado por el Departamento de Estado utilizó un "enfoque pseudocientífico". Llegaron a la conclusión de que "es difícil entender que reclamos como este… podría pasar cualquier significativo proceso de revisión por otros expertos". Una crítica tan dura como esta rara vez se ve en una publicación científica tan seria.

Y por último, pero no menos importante, recientemente diez científicos publicaron cuatro cartas mordaces y críticas en el propio Journal of the American Medical Association en el que aparecieron originalmente los resultados del estudio de Pensilvania. Los científicos incluyen a los mencionados anteriormente, más otros de varios países e instituciones académicas de prestigio. Señalan en sus cartas los múltiples defectos científicos de los métodos y las conclusiones del estudio de Pensilvania, que son demasiado numerosos como para tratar de resumirlos aquí.

Entonces, ¿en qué plano se encuentra hoy este "misterio"? Por un lado, parece cierto que el estudio de Pensilvania fue profundamente defectuoso, y que los factores psicogénicos, si no fueron la única causa del episodio, ciertamente desempeñaron un papel importante. Pero quizás la mejor declaración de dónde están las cosas se pueda encontrar en las palabras del grupo de 15 científicos mencionados anteriormente, que también escribieron: "esperamos que mentes sobrias y más calmadas prevalezcan en el desescalamiento de este frenesí, y que eviten un congelamiento tanto en las relaciones diplomáticas como en la colaboración científica entre Estados Unidos y Cuba".

Manuel R. Gómez, PHD, MS, CIH tiene una licenciatura en Bioquímica de Harvard, una  maestría en Salud Ambiental del Hunter College y un doctorado en Salud Pública de Johns Hopkins. Ha sido un experto en salud ocupacional y ambiental durante más de tres décadas, evaluando los peligros químicos y físicos en los entornos de trabajo.

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal

viernes, 3 de agosto de 2018

A Revolution Within the Revolution: Cuba Opens to Same-Sex Marriages

A new constitution under discussion is a necessary reform that can set an example in L.G.B.T. rights.
The New York Times, Aug. 3, 2018
By Rubén Gallo
Mr. Gallo is a Mexican scholar who has written extensively about Cuban culture and society. He lives in Havana, Paris and Princeton, N.J.
PARIS — "I want to go there before things change" is a phrase I hear often from friends considering a trip to Cuba. But change has been underway for over a decade, from the day Raúl Castro became president after his brother Fidel fell ill in 2006. Since then, private property and self-employment have been legalized; tourism has boomed, benefiting thousands of Cubans who rent out rooms or serve meals in their apartments; and a lively art scene has sprouted in Havana, where artist-run spaces host exhibitions and lectures.
Reforms have been slow and gradual, but they have added up over the years and have transformed the country: The economic despair of the 1990s, when the collapse of the Soviet Union and the loss of its aid plunged the country into the worst recession in its history, has been left behind, and many Cubans, especially those who are self-employed, now enjoy a modest prosperity. Cuba is now a very different country than it was in 2006. To acknowledge these changes, former president Raúl Castro supported the constitutional change. The Cuban legislature approved a draft in July, and it will now be submitted to a national referendum.
A new constitution is much needed; the current version, written under Soviet tutelage, dates from 1976 and sets "building a Communist society" as the nation's main goal. The new version eliminates this phrase, though it continues to define the country as a "socialist state governed by the rule of law."
There are other substantial innovations: It legalizes private property and introduces a juridical framework for foreign investment. While Cubans have been allowed to buy and sell their primary residence since 2011, the new text recognizes "private" and "personal" among other forms of property, including "socialist, belonging to the people," "cooperatives" and "mixed." It also creates the position of prime minister, who will share power with the president. Other clauses, more attuned to 21st-century problems, affirm Cuba's respect for international law, repudiate terrorism, condemn nuclear proliferation and ban the use of the internet to destabilize sovereign nations. An article on environmental protection emphasizes the need to fight global warming.
Out of all of the projected constitutional reforms, one has provoked intense debate: the proposal to legalize same-sex marriage. It was introduced by Mariela Castro, a daughter of Raúl Castro who, as director of the National Center for Sex Education, or Cenesex, has become a staunch defender of the rights of lesbian, gay, bisexual and transgender individuals — in Cuba, the preferred term is "trans." Her proposal was adopted by her fellow lawmakers in the National Assembly — where she also serves as a representative — but has met with opposition from conservative groups, especially evangelical Christians, who have gained influence since religious freedoms were expanded in the 1990s. In recent weeks, five evangelical churches released a joint statement opposing the proposal, prompting protests by L.G.B.T. activists.
It is widely expected that the draft constitution will be approved in the coming months, making Cuba one of the most progressive nations in the Americas in its protection of L.G.B.T. rights. The country has come a long way since the 1970s, when, as in other socialist countries, gay men were routinely harassed, barred from government jobs and even sent for re-education at labor camps. Many gay Cubans were forced into exile in the 1970s, and one of them, the novelist Reinaldo Arenas, wrote "Before Night Falls," a chilling memoir of the repression he suffered before leaving in the 1980 Mariel boatlift.
The repression of gay men caused international outrage and eventually stopped. By the 1990s, Cuba began to reflect on its treatment of L.G.B.T. citizens. In 2010, Fidel Castro recognized that an injustice had been done to gays in Cuba and admitted his own responsibility in a widely publicized interview. But it was not until Mariela Castro was appointed director of Cenesex that a radical change in Cuban society began to take place: In part thanks to her initiatives, the government funded campaigns to fight homophobia and transphobia, started educational programs aimed at the prevention of H.I.V. and AIDS and, in what is surely a first in the history of homosexuality, opened gay cabarets and discothèques and even a beach. Today, Cuba is the only country in the world where the state owns and operates gay bars, some of them livelier than similar, privately owned locales in New York or London.
These days Cuba is one of the most tolerant societies in the world when it comes to sexual difference. During a recent afternoon visit to Coppelia, a popular ice-cream parlor in Havana, I saw a group of trans friends, dressed to the hilt in tight miniskirts and high heels, casually sharing tables with families, heterosexual couples and schoolchildren. The country's official gay-friendly policy has also made it a popular destinationfor L.G.B.T. travelers. Over the years I have met dozens of older European gay men who have bought property and settled permanently in the capital, many of whom can be seen on weekend nights sitting in the park on 25th Street in Vedado, socializing with Cubans. This newfound tolerance is one of the surprising results of the current transition, in which elements of the socialist past — like the rejection of religion, especially in attitudes toward sexuality — coexist with a new cosmopolitanism.
Critics of the government argue that the increased protection of sexual minorities must be considered in the larger context of freedom of expression, where Cuba lags behind most of Latin American, and peaceful activists are routinely harassed and even imprisoned for voicing their discontent with the system.
Just a few weeks ago, several artists were arrested after protesting, on the steps of the Havana Capitol, against a recent law requiring artists to secure government permission for all performances and against penalties for works that use pornography or violence or that denigrate "the nation's symbols."
It is true that much work remains in terms of civil and cultural rights, but one should not forget how much Cuba has changed since those dark years in the 1970s: Today, artists and writers use the internet and other alternative forums to participate in debates — including weighing the pros and cons of the new constitution and the proposal to legalize same-sex marriage — that would have been unimaginable even a decade ago.
The proposed constitution is a welcome and necessary reform, one that will introduce a legal framework to guarantee the permanence of the many achievements that Cuban society has attained in the past decades.
Cuba could capitalize on the progress it has made over the years. It could export its innovative approaches to L.G.B.T. rights and sex education in the same way that, earlier, it disseminated its revolutionary ideology through the use of culture. With a bit of creativity, Cenesex could do the same with its magazine, devoted to gender and sexuality issues. If in the 20th-century Cuba was a model for leftist governments from Chile to Algeria, in the 21st it could be an example for lawmakers seeking to make their countries more livable for their L.G.B.T. citizens.
The next time I hear a friend say, "I want to go to Cuba before things change," my response will be: "Things have already changed, but that is precisely why you should go: to see the new Cuba. And if you hurry up, you might even get to see the first same-sex marriage on the island."
Rubén Gallo is a professor at Princeton University and the author, most recently, of "Teoría y Práctica de La Habana," a memoir of life in Cuba during the current transition.
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Mr. Gallo is a Mexican scholar who has written extensively about Cuban culture and society. He lives in Havana, Paris and Princeton, N.J. 

lunes, 30 de julio de 2018

El Moncada fue una rebelión contra las oligarquías y los dogmas revolucionarios

El aniversario 65 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes fue conmemorado por la Asociación de Escritores en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC, durante la mañana del 23 de julio, con un panel titulado "El 26 de julio en el pensamiento de Fidel y del Ché". El historiador Luis Suárez, quien moderó la mesa, resaltó que no se pretendía abundar en las discusiones historiográficas, sino particularizar en la mirada de estas dos grandes personalidades de la revolución cubana sobre esos acontecimientos y su significado histórico.
El inicio estuvo a cargo del historiador Jorge Renato Ibarra, quien ofreció un bosquejo histórico de la crisis institucional en Cuba durante los años 1950, antecedente importante para la conformación de un impulso revolucionario en el país. 
Entre otros elementos, destacó la descomposición de los partidos políticos y el aumento de la corrupción, el "gangsterismo" como método de chantaje político, la desviación del uso de los fondos que permitieron las llamadas "botellas", etc. En ese contexto, surge el Partido Ortodoxo - tras la fragmentación del Partido Auténtico - con el liderazgo de Eduardo Chibás, quien desarrolló una aguda crítica a la corruptela y por el adecentamiento público.
Ante la inminente victoria del Partido Ortodoxo en las elecciones de 1952, el golpe de estado de Batista del 10 de marzo significó la descomposición del sistema institucional democrático y el fin de las garantías públicas. Aunque no hubo una convocatoria a la resistencia popular, ni de lucha activa, se inició una etapa de conspiración y resistencia popular en la que Fidel Castro y otros de su generación —tras el fracaso de la expedición de cayo Confite— se convencieron de que la única forma de derrocar a la dictadura era por las armas. En ese contexto surge el plan del Moncada y del Carlos Manuel de Céspedes, que fue el inicio de una nueva gesta por la verdadera independencia de Cuba.
En ese contexto, Luis Suárez resaltó que muchas fuerzas dispersas en el entorno sociales fueron agrupando para la acción armada, que se conformó como parte de una arquitectura conspirativa apasionante - encabezada por Fidel - que le dio al líder una estatura como dirigente nacional y un reconocimiento general.
La vicepresidenta de la Academia de Ciencias de Cuba, Olga Fernández Ríos, particularizó precisamente en las reflexiones posteriores que hizo Fidel sobre las acciones del 26 de julio, destacando su discurso de 1973, en la celebración de su XX aniversario. Recordó que Fidel estuvo analizando sobre el tema casi hasta los últimos días de su vida, pero fue en ese momento cuando expresó con mayor claridad sus ideas y la importancia que tuvo en la lucha revolucionaria posterior.
En ese discurso sistematiza y fundamenta las bases estratégicas, ideológicas y políticas, de la revolución cubana y la urgencia que tenían ante sí aquellos jóvenes para crear el movimiento. Cuando otros se preguntaban quién era el autor intelectual de esas acciones, en el complejo contexto social cubano, Fidel señaló a Martí como la guía inspiradora y fundamenta sus razones, con un análisis histórico desde los inicios de la lucha por la independencia.
Igualmente, en el referido discurso Fidel parte de un análisis profundo de lo que aportó el marxismo y el vínculo que tuvo para sentar las bases de la elaboración de la estrategia revolucionaria. Era necesario entonces tomar en cuenta el entorno geopolítico de la Cuba de aquel momento, el concepto de la sociedad dividida en clases y la alianza entre ellas, el papel de las masas y el papel del estado tras la toma del poder político. 
Se destaca, sobre todo, el concepto de pueblo en la gesta revolucionaria, la interrelación entre movimientos y partidos, el sujeto plural para llevar adelante la lucha. Esta idea, desarrollada desde el inicio, entraba en contradicción con el concepto de entonces que tenía la internacional comunista, lo que provocó no pocas contradicciones con el Partido Socialista Popular (PSP-comunista).
Sin embargo, Fidel reconoció en 1975 los fundamentos del marxismo en la organización de la táctica y la estrategia revolucionaria, sobre todo en lo relacionado con la importancia de la toma del poder político y el papel de la lucha de clases que desataría la lucha. 
Olga Fernández indicó que sería injusto obviar estos análisis hechos por el propio Fidel, pues no hay movimiento revolucionario sin aportes a la teoría de la revolución social. Para el mismo líder, el Moncada fue el punto de llegada de las condiciones objetivas y el punto de partida para crear las subjetivas y lanzar la estrategia revolucionaria.
Como dijo la heroína Aydee Santamaría: el Moncada les reveló que el problema no era derrocar a un hombre, sino cambiar el sistema; pero si no se hubiera ido a derrocar al hombre, no se hubiera tomado conciencia de la necesidad de cambiar el sistema.
Luis Suárez resaltó el razonamiento de Fidel en el que se señala al pueblo como sujeto y, a partir de las condiciones en la sociedad cubana, incluir todos sus componentes. Es un análisis de creación en el que incluye a la clase obrera, pero no lo reduce a ella ni a la alianza obrero-campesina, y en donde lo subjetivo adquiere un papel activo y dinámico.
Por su parte, el historiador Jesús Arboleya - el último orador del panel – profundizó en la influencia del Moncada en el pensamiento del Ché, quien expresó claramente en su Diario de la Guerrilla en Bolivia que ese acontecimiento histórico "fue un asalto contra la oligarquía y contra el dogma revolucionario".
Destacó que esa fue la última de sus referencias al respecto y vale destacar que, en medio de su difícil situación en la selva boliviana, rodeado del ejército enemigo, fue capaz de encontrar espacio para reflexionar en la importancia estratégica del Moncada para el futuro de la lucha. Por una parte, fue una acción contra la oligarquía como fuerza matriz del sistema de dominación imperante; por la otra, rompe con un concepto del movimiento comunista de la época que, alejado del sentido popular, hubiera llevado a la asfixia del proceso revolucionario.
Arboleya indicó que Fidel fue capaz de integrar el pensamiento anterior —entre ellos los de Mella y Guiteras— para darle esencia de masas a la lucha armada, en una decisión anti dogmática que debe ser objeto de análisis revisitado por las ciencias sociales. El Ché, desde el momento mismo de su incorporación a la lucha cubana, vio en el Moncada su revolución: la vivió, la estudió y se comprometió con ella. "No sólo vio la bravura, sino la estrategia", reafirmó.
Luis Suárez coincidió en que la estrategia de Fidel rompió con varios dogmas establecidos en la época para la lucha revolucionaria: el supuesto papel determinante del ejército en la revolución —que los cambios podían hacerse con el ejército o sin el ejército, pero nunca contra el ejército— y el concepto de realizar una primera etapa "popular, democrática y antimperialista", bajo el liderazgo del partido comunista como vanguardia del proceso.
Además, la historia no debe ser vista en el contexto nacional, sino como parte de la situación latinoamericana: lo que había sucedido en Guatemala con Arbenz, en Argentina con Perón, el Bogotazo de Colombia, en la que el propio Fidel participó.
En este sentido, Olga Fernández insistió que el tema del partido amerita más reflexión, desde la perspectiva de tomar el poder político y construir un partido para dirigir la revolución, sobre la base de la unidad de todas las fuerzas y la organización de la lucha.
Recalcó que la teoría es fundamental, pero hay que saber manejar la táctica y la estrategia. Fidel fue un maestro en ello y, aunque su obra está dispersa, es un pensamiento muy abarcador con una enseñanza importante en la simbiosis con el Partido Revolucionario Cubano, que redefine como elemento esencial la unidad, sin desplazar a ninguna de las fuerzas que podían aportar a la lucha.

viernes, 20 de julio de 2018

Homenaje a Nicolás Guillén en su natalicio


En la mañana del martes 10 de julio, justo cuando se cumplían los 116 años del nacimiento de nuestro poeta nacional, la Fundación Nicolás Guillén le rindió homenaje en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC con un panel que sirvió para presentar una nueva edición —dedicada para esta ocasión— de su famoso cuaderno de poesías Cantos para soldados y sones para turistas.
El primero en intervenir en el panel fue el destacado poeta, crítico y promotor literario Virgilio López Lemus. Al hablar del texto de Guillén, a quien consideró "uno de los grandes poetas de la lengua española del siglo XX", esbozó el contexto literario en que fue publicado en el año 1937, las tendencias y corrientes líricas que tributaron en su obra como el intimismo, el neo romanticismo, la ironía sentimental y la poesía escrita por mujeres.
Destacó que la década de 1930 fue una época de mucha fuerza en la poesía hispanoamericana y la cultura cubana tuvo una gran influencia de la producción literaria de connotados escritores como Federico García Lorca, Gabriela Mistral, Juan Ramón Jiménez, Porfirio Vargas, entre otros. En ese contexto también surgió la llamada "poesía pura", floreció la poesía social y política y la corriente intimista, que tuvo una fuerte presencia en Dulce María Loynaz.
Valoró que la poesía neo romántica sí tuvo una influencia en la poesía de Guillén, con la presencia de una emotividad muy fuerte, dándole al verso un ritmo determinado con el objetivo de lograr un efecto mayor en su expresión.
Mirta Aguirre, Emilia de Portal, Serafina Núñez, Mercedes Correi, Mercedes García, Josefina Cepeda, Emilia Bernal, entre otras, fueron las más de diez mujeres que representaron el movimiento femenino que surgió con fuerza en esa época en la poesía cubana, algo que no había pasado antes en la cultura nacional y tuvo un amplio impacto en la producción literaria de entonces.
Fue una década también importante para el desarrollo de la poesía infantil y el crecimiento del interés para hablar sobre el Caribe y el Trópico. Aunque, sin lugar a dudas, fue el momento de auge de la poesía y la pintura "negrista", que se capitaliza particularmente en Guillén. Al respecto, indicó que Nicolás es de difícil clasificación dentro de la poesía negra, pues alcanza una fusión muy particular con la poesía social.
Consideró que, en la práctica, Nicolás utilizó todos estos elementos de su contexto literario para hacer más efectiva su intención social. Recalcó que "la poesía no se hace solo con palabras e ideas, sino también con vibración", por lo que la sapiencia de nuestro poeta nacional estuvo en la utilización de palabras fuertes y sonoras para que el texto no pasara desapercibido entre lectores no habituados a la poesía.
Esto fue muy importante para que sus textos se volvieran referentes de la poesía cubana, con un sentido popular del ritmo, el uso de elementos de humor, tomando como base los versos semi libres, la reiteración rítmica de palabras, la combinación de rimas consonantes y asonantes – en las que pasa de una a otra de una forma magistral -, el variado uso de estrofas y del estribillo con reiteración de versos a modo del son.
Junto a estos estilos literarios, Guillén manejó contenidos que cautivan al lector, como la solidaridad de clase, el soldado como parte de la gente pobre, el antimperialismo, el mundo de la pobreza en contraste con los turistas, la guerra injusta, la violencia militar en medio de la violencia social.  De ahí que valorara este texto como un libro "neopopularista", no sólo por la forma sino por el contenido, aunque rebasa sus fronteras pues le incluye un mensaje político que se mezcla con la vida del pueblo.
Expresó que este libro es una suerte de preámbulo para su colección El son entero — que constituye un momento de alto vuelo y uno de los más grandes momentos de la poesía cubana— y valoró que estos cantos no se limitan a los soldados y turistas cubanos, sino que se desborda al enmarcarse en el contexto caribeño, que siempre caracterizó a Nicolás.
Por su parte, la historiadora y ensayista Francisca López Civeira (Paquita) indicó que cada época tiene una expresión en la narrativa que ayuda a entender cómo las personas están viendo su entorno, lo que ayuda a los historiadores para entender el momento histórico. En ese sentido, el poemario Cantos para soldados y sones para turistas es un ejemplo claro de la expresión de la intelectualidad cubana de esa época tan convulsa en la historia nacional.
Para entenderlo, hay que situarse en el entorno social y político de la nación: el proceso revolucionario de los años 30 contra la dictadura de Gerardo Machado, el ascenso del militarismo no sólo en Cuba sino en el contexto de la aplicación de la "Política del Buen Vecino" por parte del presidente de los Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt, el ascenso del fascismo y la guerra civil en España.
Particularmente en Cuba entró en crisis la estructura monoproductora y monoexportadora y el gobierno de Gerardo Machado aplicó reformas desde el poder que provocaron una reacción de la sociedad, ante el desgaste político de liberales y conservadores, además de la corrupción político administrativa. Se desarrolla un movimiento cívico en el país que provocó un cambio en la psicología colectiva y la política se vuelve más popular: obreros, campesinos y mujeres empiezan a actuar de forma organizada.
Es un período muy rico en un contexto de cambio, de quiebra del poder oligárquico, con nuevas fuerzas que se hacen sentir y se incorporan a la vida política del país. "Es una eclosión en la cultura cubana", indicó, un entorno de nuevos fenómenos que tendrá su espacio de expresión en la intelectualidad. "La sociedad ha cambiado y la producción intelectual responde a esos cambios", reafirmó.
Este poemario está lleno de referencias a ese contexto histórico, con una identificación hacia los de abajo en contraposición con el poder, con la peculiaridad de que incluye a los soldados en esta clase inferior como objetos manipulados por el poder, sin diferencia del color de la piel. No obstante, recalcó que no se trata de un cuaderno pesimista pues ve la posibilidad al futuro y transmite aliento y perspectivas en el porvenir.
Denia García Ronda, directora académica de la Fundación, agradeció las conferencias ofrecidas sobre esta "excelente obra desde una perspectiva literaria" y destacó que no se trata de dos poemarios juntos, sino de dos puntos de vista para una misma situación social y política: desde la perspectiva del poder, con los soldados que son parte de "los de abajo"; y desde la influencia extranjera, específicamente los turistas, que expresan la presencia yanqui en Cuba.
Desde ese enfoque, a través de su personaje José Ramón Cantaliso, Guillén enseña La Habana profunda, la de la miseria y la tuberculosis. A la vez, demuestra su actualización en la evolución de la poesía hispanoamericana, pues el poemario viene a ser la síntesis de la influencia de la literatura de ese tiempo.
Agradeció el apoyo del Ateneo Cultural Morisco, de Sevilla en España, para la reimpresión de este cuaderno, muchos de cuyos textos han sido musicalizados por cantores cubanos y extranjeros que han asumido la obra Guillén para hacer su música. Además, agradeció a Graziella Pogolotti por el permiso otorgado para la portada del libro con la obra "Paisaje", de su padre el reconocido pintor cubano Marcelo Pogolotti.

lunes, 25 de junio de 2018

El análisis de un género que hay que venerar: el bolero

25 de junio de 2018
El Coloquio Internacional del Festival Boleros de Oro, que se desarrolla en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC, analizó en la mañana del viernes 22 de junio "La problemática y el estado de las investigaciones en torno al bolero", durante la celebración de su mesa no. 3 bajo la conducción del Dr.C. Lino Neira Betancourt.
La primera ponencia fue presentada por las MsC. Alicia Valdés y Ailer Pérez, quienes con el título "El Festival Internacional Boleros de Oro a través de su evidencia testimonial y documental" hicieron un recorrido desde los inicios de estos Festivales para destacar que "el bolero ha marcado un sello de permanencia en la cultura cubana, el cual se ha logrado armonizar en el imaginario colectivo."
Indicaron que su validez y principal función social y cultural —que contribuye al desarrollo, vigencia y contemporaneidad del género— viene dado por su capacidad de adaptarse y vincularse a otros estilos musicales, sin que pierda su perfil y autonomía.
En función de mantenerlo vivo, destacaron el trabajo realizado por José Loyola, creador de los festivales Boleros de Oro y quien ha promovido no solo su interpretación sino también la investigación. "Si el auge del bolero mantiene vivos los clásicos del género y estimula las nuevas creaciones, ello también se debe al Festival y Coloquio Internacional Boleros de Oro, que desde hace treinta años convoca intérpretes y compositores nacionales e internacionales del género", resaltaron.
Desde esa perspectiva, la idea inicial de 1987 dio pie al Festival que conocemos hoy, con un grupo de actividades colaterales que aportan desde el conocimiento por parte de varias naciones participantes y personalidades nacionales y extranjeras. Como resultado, se ha logrado el aumento y el interés de hacer acercamientos más profundos al género, en el que ha conocido de su incursión no solo en Cuba, sino también en México, Colombia, España, Brasil, Puerto Rico, República Dominicana, entre muchos otros.
En los 31 años de su existencia, en el Festival se ha examinado al bolero desde distintos ángulos como forma de expandir el conocimiento y se ha logrado una participación muy heterogénea —con periodistas, historiadores, musicólogos, filólogos, críticos literarios, etc—, con un resultado positivo de estudios que tienen disímiles perspectivas, las cuales se complementan.
 "Ha sido un vehículo para el reencuentro a gran escala de un público conocedor, con la nostalgia de los tiempos de oro del bolero, y ha roto las barreras de la falta de información e indiferencia, logrando el interés de la juventud en una música que no hace mucho le sonaba vieja". De ahí la importancia de analizar una música que merece ser venerada, reafirmaron.
La segunda ponencia estuvo a cargo de la MsC. María del Rosario Hernandez Iznaga, Decana de la Facultad de Música de la Universidad de las Artes, quien se dedicó a analizar "El bolero desde el Instituto Superior de Arte (ISA)". Durante su intervención, abogó por la necesidad de la presencia de la Universidad en estos eventos, porque "no es lo mismo cantar que interpretar un bolero": esa distancia se acerca con los estudios, con la cultura que se adquiere a través del conocimiento.
"La interpretación del bolero requiere de la expresión de todo el conocimiento cultural que se tiene, por eso es tan importante el conocimiento universitario, de la cultura general que le puede aportar al artista", reafirmó.
Comentó sobre el estudio realizado sobre la influencia que ejercen los estudios superiores en la interpretación del género y la cultura general que provee la universidad para sus ejecutores. Citó el caso de la conocida cantante Elizabeth de Gracia, quien fue el ISA cuando ya era una artista multipremiada, y encontró en ese centro de estudios —a finales de los 1980s y principios de los 90— un claustro que favoreció la enseñanza del género, con preferencia en al canto popular.
Consideró que el bolero aún se encuentra presente en el ISA, no ya con tanta incidencia en la especialidad de canto, sino en perfiles de instrumentistas, musicólogos y estudiantes de sonido, quienes han proyectado una manera novedosa de interpretarlo.
Sobre la base de estos argumentos, consideró que la universidad está preparada para ser subsede del Festival y pidió a sus organizadores que valoren la posibilidad de realizar eventos del género en ese alto centro de estudios para la próxima cita.
Al finalizar, Lino Neira presentó el libro titulado Otro tributo al bolero, de la Editorial Oriente, que contiene una rigurosa selección —realizada por Alicia Valdés— con treinta y cuatro ponencias que han sido presentadas en diversas ediciones del Coloquio Internacional Boleros de Oro.
El libro analiza el género desde diversos enfoques —que abarcan el musicológico, el ensayístico y el propiamente literario— para tratar la presencia del bolero en diferentes países de la región, su reflejo en catálogos discográficos y las interinfluencias con la música popular brasileña, el pop y otros.
Resaltó como protagonista del libro al bolero que, más que un género musical, es un fenómeno cultural completo, capaz de atraer multitudes. Abogó por la necesidad de que se recojan en textos los resultados de estos eventos teóricos y destacó el trabajo de Alicia de las Mercedes Valdés Cantero, musicóloga con sólida formación profesional, historiadora del arte y estudiosa de la música cubana, quien ha sido fundadora y coordinadora general no sólo de este Festival, sino de otros —como el de Danzón y Cubadisco—  con una gran contribución al estudio de la música cubana.

jueves, 14 de junio de 2018

Españoles y soviets

Por: Alfredo Prieto
Según Alejo Carpentier, el español que llega al Nuevo Mundo no es un hombre del Renacimiento. Tipo segundón, sin herencia ni fortuna, transpira y vehicula el imaginario de la Contrarreforma. No tiene como referente, si alguno, a Erasmo de Rotterdam, sino a San Ignacio de Loyola. Convencido de su Verdad, la única posible, se dedica entonces a lo previsible. En su nombre practica la intolerancia, construye su catedral encima del Templo Mayor e impone sus convicciones y cultura. Excluye y margina: la diferencia no tiene, de ninguna manera, derecho a un lugar bajo el sol. También practica la pureza, empezando por la de la sangre, un bluff muchas veces levantado sobre bolsas de maravedíes destinadas a limpiar ancestros. Y expulsa de sus dominios a quienes no comulguen con su credo, enviándolos afuera, a la lejana Ceuta o, con suerte e influencias, a la Universidad de Zaragoza.
En Cuba tenemos ese tipo de españoles. El reconocimiento del gobierno cubano como un actor legítimo, y la negociación en términos de igualdad y reciprocidad --dos de los rasgos distintivos del proceso de normalización de relaciones con los Estados Unidos, hoy interrumpido--, no fue para ellos, en modo alguno, motivo de celebración. Convirtieron el hecho en un ejercicio de barricada; y lo que debió haber sido fiesta o jolgorio lo transfiguraron en una suerte de funeral con tulipanes negros. Cuando se les escuchaba, sonaban como las tubas de Tchaikovski, no como el flautín de Lennon y McCartney en "Penny Lane", mucho mejor para acompañar nuevos desafíos. Cuba, sin embargo, los ha estado enfrentando con éxito desde sus orígenes como nación.
Una de sus prácticas predilectas proviene del nominalismo: lo que no se verbaliza, no existe. Si, por ejemplo, viajar a la Isla se pone de moda en los Estados Unidos, no le dan (o casi no le dan) visibilidad social a personalidades como Usher, Smokey Robinson, Madonna… El procedimiento estándar consiste en confinarlos en sus predios, aplicarles la lógica del Quijote: "mejor es no menearlo". Fábrica de Arte, Casa de la Música, Hotel Saratoga, algunos contactos sociales puntuales. No mucho para el público en grande. Y poco o nada dicen sobre el impacto de esas interacciones culturales y humanas a su regreso a los Estados Unidos, que en muchísimas ocasiones funcionan como un boomerang. Les aplican la expresión clásica: "bajo perfil". La prensa extranjera los reporta; la cubana, si acaso, solo en esos términos. Llega entonces la hora del absurdo: acudir a Internet para enterarse de lo que hicieron en La Habana o al Paquete para ver, digamos, un desfile de modas en el Paseo del Prado que para la prensa cubana nunca existió.
El problema radica, al menos en parte, en dar como válidas las presunciones de una política que, como todas, se basa en constructos. Uno consiste en propagar alto y claro la idea de que los norteamericanos que viajan a Cuba son "los mejores embajadores de nuestra política y nuestros valores", algo que no se sostiene en una sociedad donde la diversidad y la contradicción son norma. En este caso, tal vez valdrían la pena preguntas como las siguientes: ¿Los valores conservadores? ¿Los liberales? ¿Los de Donald Trump? ¿Los de Bernie Sanders? ¿Los de la izquierda norteamericana? ¿Los de gays, lesbianas, la comunidad LGTB? Ni la libre empresa, ni el libre mercado, ni las libertades individuales --incluyendo la de expresión y la democracia--, son en los Estados Unidos templos universalmente concurridos, y sin embargo esos españoles, como Timba, caen en la trampa.  
También pueden volverse de vez en cuando contra publicaciones on line, movida destinada a la aceptación acrítica de la idea de que todos los gatos son pardos. Han llegado incluso a urdir una "cronología", batido en el que se acusa hasta el totí de formar parte de un engranaje para lograr, al fin, el cambio de régimen. Para seguir con imágenes felinas, en este texto lo usual consiste en dar gato (opiniones) por liebre (hechos). Para los periodistas, reservan su mejor argumento acusándolos de cobrar por sus colaboraciones, práctica estigmatizada aun cuando el financiamiento no provenga de fuentes oficiales como la USAID. Las amenazas de despedirlos de sus empleos vuelan si se empeñan en hacer lo que, lamentablemente, no pueden hacer en los medios oficiales, aun cuando estos lleguen a vestirse de colores: un periodismo de ideas, no de consignas. Los españoles y los soviéticos funcionan con certezas; las dudas y cuestionamientos les producen urticarias.
 Asimismo, expulsaron de su cátedra a un joven profesor de Derecho cuyo izquierdismo le viene prácticamente de los genes, dejaron sin trabajo a un periodista radial holguinero por colgar en su bloc personal las palabras de la subdirectora del órgano oficial del Partido en un evento, y hasta llegaron a acusarlo de tener segundas intenciones y de promoverse a sí mismo para poder hacer su carrera en Miami, el típico modus operandi a fin de estigmatizar al otro y dejarlo fuera del juego.
Igual la emprendieron contra un periodista uruguayo, insertado de larga data en la cultura cubana y conocedor de las realidades nacionales, con independencia de que no siempre se esté de acuerdo con todo lo que escriba o diga --esto es lo natural, no una anomalía--, ni con sus percepciones y representaciones sobre la variedad de asuntos que aborda en sus textos, algunos muy complicados como para dirimirlos en una columna, riesgo del oficio en cualquier tiempo y lugar. Aquí la movida fue tan abierta como mostrenca. Primero se vistieron con los colores del PRI: llegaron a pedir su expulsión del país, como si se tratara de un asunto de seguridad nacional o de sexo con menores de edad en el Parque de la Maestranza. Después un corifeo de muy bajo costo rebasó cualquier límite de decencia apelando desde la oscuridad a romperle los dientes ("¡Múdate de país o habla fino!, recuerda que a tu edad los dientes no vuelven a salir y los implantes de piezas dentales son carísimos"). Por último, por H o por B no le renovaron su condición de corresponsal extranjero (los de flauta, dicen pito, y los de pito, flauta).
Pero el componente soviético-estalinista acciona también en estos españoles como el musguito en la hiedra. Los problemas del país siguen estando ahí mientras el barco de los medios continúa a la deriva. En lugar de prescindir del modelo autoritario-verticalista y de remplazarlo por prácticas comunicacionales horizontales y participativas, lo siguen reforzando. Eduardo Galiano lo escribió una vez: "la Revolución cubana es una obra de este mundo, pero con una prensa que a veces parece de otro planeta y una burocracia que para cada solución tiene un problema". Evidentemente, ese esquema mediático resulta hoy más disfuncional que nunca ante el impacto de las nuevas tecnologías, llegadas para quedarse y extenderse. Antes, ese modelo tenía el poder de determinar qué era la realidad; ya no.
"Entre nosotros quedan muchos vicios de la Colonia", escribió José Antonio Ramos en 1916 refriéndose a España. Pero también, hoy, de la Unión Soviética. Es como para levantarse con una pregunta romana en la cabeza: Quosque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?

miércoles, 13 de junio de 2018

The change in world geopolitics, with Trump

I apologize for the enthusiastic analysts, but it's such a ridiculous fanfare the Trump's meeting with Kim Jong-un. Especially because it diverted attention from the real news: the kick that the United States has given to its alliance with Europe in the strategy of "neoliberal globalization", whose main architects were Reagan and Thatcher back in the 1980s.
The media machine has created the global danger of North Korea, which is not, precisely for this: to make believe that Emperor Trump is a great negotiator, when it is known that the signed document does not lead to any concrete formal commitment.
Let's be serious: what danger can represent a country like North Korea, which occupies 1.28% of the territory of the United States, supposedly has less than 1% of world's nuclear weapons and is surrounded by powers and enemy military forces, that they will not let him launch the first rocket.
It is fair and very important for North Korea to finally end its war with the United States (which never ended, because what was signed in 1953 was an "armistice" and the artificial division of the two Koreas was the Yankee solution to his defeat). From that perspective, sitting at the negotiating table with the head of the empire (not the current leader in South Korea) is Kim's great diplomatic success (after dominating the nuclear cycle).
What will come out of all this? Only time will tell. There is no doubt that we are witnessing a dramatic change in world geopolitics ... and not precisely because of the meeting with Kim.

martes, 12 de junio de 2018

El cambio en la geopolítica mundial, a propósito de Trump

Que me disculpen los entusiastas analistas, pero es una ridiculez tanta fanfarria a la reunión de Trump con Kim Jong-un. Sobre todo porque desvió la atención de la verdadera noticia: el puntapié que le ha dado Estados Unidos a su alianza con Europa en la estrategia de "globalización neoliberal", cuyos principales arquitectos fueron Reagan y la Tatcher allá por los años 1980s.

La maquinaria mediática ha creado de Norcorea el peligro mundial que no es, precisamente para esto: hacer creer que el emperador Trump es un gran negociador, cuando se sabe que el documento firmado no lleva a ningún compromiso formal concreto.

Vamos a ser serios: qué peligro puede representar un país como Corea del Norte, que ocupa 1.28% del territorio de los Estados Unidos, supuestamente tiene menos del 1% de las armas nucleares en el mundo y está rodeado de potencias y fuerzas militares enemigas, que no le van a dejar lanzar el primer cohete.

No nos confundamos: es justo y de mucha importancia para Corea del Norte acabar finalmente su guerra con los Estados Unidos (que nunca terminó, pues lo que se firmó en 1953 fue un "armisticio" y la división artificial de las dos Coreas fue la solución yanqui a su derrota). Desde esa perspectiva, sentarse en la mesa de negociaciones con el jefe del imperio (que no con el líder de turno en Corea del Sur) es el gran éxito diplomático de Kim (tras dominar el ciclo nuclear).

Qué saldrá de todo esto? Solo el tiempo dirá. Lo que no cabe dudas que estamos asistiendo a un cambio dramático en la geopolítica mundial... y no precisamente por la reunión con Kim.

jueves, 7 de junio de 2018

El sector privado, ¿enemigo?

Por: Oniel Díaz
Hace unos días, la revista de cultura cubana La Jiribilla publicó el artículo "¿Bombas de tiempo millonarias en Cuba?" firmado por Luis Toledo Sande. En este material, el autor abordó el peligro que puede representar para la Revolución y la construcción del socialismo en Cuba la existencia de un sector privado sin regulaciones ni control de algún tipo.
Esta cita del texto en cuestión resume su tesis central: "Pensar que no se debe poner límites al enriquecimiento, o al menos controlarlo, supone abogar por una libertad de empresa que no llevaría a tener un sector privado que, además de obtener sus ganancias, sirva al desarrollo del país con afán socialista".
Si bien esta preocupación es totalmente verídica, discrepo en varias cuestiones argumentadas por el autor. La fórmula "control, exigencia y disciplina", única opción de política hacia el trabajo por cuenta propia, que se repite hasta el cansancio y que se asume en la publicación, ha demostrado su insuficiencia para hacer que el país se ponga en la línea de arrancada de la carrera hacia el desarrollo.
Abordar el fenómeno del sector privado en Cuba desde una arista política, requiere considerar adecuadamente las condiciones reales del mundo en que vivimos y no de aquel en el que creemos vivir.
Insistir a esta altura en desconocer la aspiración de las personas a prosperar y a tener mejores condiciones de vida, es, precisamente, un craso error político. El artículo falla en ese sentido al afirmar que "…sería ingenuo imaginar que quienes se hagan de negocios particulares estarán pensando primordialmente en asegurar la construcción del socialismo y no en fomentar sus ingresos personales o familiares".
La preocupación de asegurarse la vida y prosperar está presente en todos y cada uno de los habitantes de este planeta. ¿O los trabajadores de nuestras empresas estatales concurren a sus deberes laborales únicamente por vocación socialista? ¿Optaría entonces el autor por eliminar los salarios para contribuir al ahorro nacional? Estoy seguro de que no. Es hora de que, sin convertirlos en nuestro credo, se acepte que el interés y las necesidades materiales de las personas son fuerzas que operan en nuestra sociedad.
El problema a enfrentar en Cuba en cuanto a la economía de mercado no es la existencia de un sector privado que haya copado los espacios políticos imponiendo su agenda por encima de intereses nacionales ni que conspire con intereses foráneos para subvertir el orden interno. Mucho menos que haya ocurrido un proceso de privatizaciones al mejor estilo neoliberal. Si tenemos un sector privado con los defectos que todos conocemos es porque no hemos sido capaces de garantizarle un marco legal y condiciones que, además de establecer las lógicas restricciones, defina reglas de juego claras y que fomenten su desempeño saludable.
Por supuesto que las cosas no son tan sencillas; persisten contradicciones reales de la economía nacional que son difíciles de resolver. Pero en el fondo yace un hecho: no se termina de asumir al sector privado como un actor económico de grandes potencialidades y que tiene que mucho por aportar.
Mientras no se supere el criterio de que el cuentapropismo es válido únicamente como mecanismo para generar empleo y para liberar al Estado de cuestiones de importancia menor, no podremos avanzar.
La toxicidad de una economía de mercado libérrima está más que demostrada. Pero igualar en el debate a las gigantescas transnacionales con las pequeñas empresas y los cuentapropistas es una exageración. Las últimas siguen siendo las fórmulas organizativas de producción más extendidas, y son protegidas en varios países. Se pueden mencionar como ejemplos, además de China y Vietnam, no pocas naciones de nuestra área e incluso con gobiernos progresistas o de izquierda.
La CEPAL, organismo internacional que Cuba preside desde hace unas semanas, tiene investigaciones y recomendaciones políticas claras de cuánto pueden las pequeñas empresas y los trabajadores autónomos contribuir al desarrollo, la prosperidad, y cómo emplearlas para disminuir brechas de desigualdad.
Hay que saber mirar hacia el exterior sin complejos y estar dispuestos a aprender de cualquier experiencia valiosa. Contrario a esto, Toledo Sande no reconoce los resultados de China y Vietnam en su tratamiento a la economía de mercado ya que el modo de producción asiático "es tan ajeno a la cultura del país como la realidad sueca (…)".
¿De dónde salió el socialismo que adoptó como modelo este país? ¿Acaso tenía Cuba en 1961 alguna similitud con la Alemania del siglo XIX o la Rusia zarista? El conocimiento humano, la mayor riqueza que hemos creado como especie, se construyó sumando e integrando los aportes de las diferentes civilizaciones que han poblado el planeta a lo largo de su historia.
En cambio, en el debate se prefiere oponer al sector estatal y el privado al afirmar que "…no basta que numéricamente la propiedad social sea básica: es indispensable que resulte eficiente y que la privada no le pase por encima ni en los hechos ni a nivel simbólico".
Esta filosofía de la "competencia" no es saludable para Cuba y resulta totalmente estéril. Ni la empresa estatal es necesariamente igual a socialismo, ni la empresa privada es el epítome del mal.
Que las industrias estratégicas permanezcan en manos del Estado no contradice la necesidad de que ambos sectores se integren para impactar en el crecimiento y desarrollo de este. Esa debería ser la principal preocupación, cuidando especialmente que los grupos sociales más desfavorecidos se beneficien también.
Un elemento inexacto de los críticos cubanos del papel del mercado, y que emplea Toledo Sande en su análisis, es vincular la desaparición de la URSS a las reformas orientadas hacia el mercado que se realizaron en ese país durante la Perestroika. Ese proceso no puede simplificarse de esa manera. Las causas del desastre fueron más diversas, algunas de las cuales, por cierto, también llevan años reproduciéndose lentamente en nuestro país.
Sin apego a lo sucedido en la URSS, se intenta establecer que los pequeños empresarios fueron los que se repartieron el enorme aparato empresarial soviético y causaron el derrumbe. Nada más lejos de la verdad.
Quienes se erigieron de un día para otro como poderosos empresarios multimillonarios fueron los burócratas, los directivos "socialistas" y toda una pléyade de funcionarios que de ser defensores de una sociedad proletaria pasaron a ser típicos capitalistas. De este hecho, el autor extrae una conclusión incorrecta. Al sector privado no hay que controlarlo por este motivo, porque los que se repartirían el país si se diera una transición capitalista en Cuba no están en la paladar de la esquina, ni detrás del volante de un almendrón. Esto es algo que el autor de "Bombas…" sabe muy bien.
Espero que una afirmación tan inexacta no tenga la intención de levantar sospechas contra las personas de altos ingresos. Este es otro camino políticamente errado. Visibiliza además una contradicción: ¿Preferimos a los "ricos" extranjeros? ¿A ellos sí les damos garantías y condiciones para abrir sus negocios? ¿Acaso no opera en esos casos la plusvalía extraída del trabajo de sus empleados cubanos? ¿El sector privado cubano es una bomba de tiempo contra el socialismo, y a nuestros capitalistas proveedores extranjeros les agradecemos la confianza cada año en la Asamblea Nacional por esperar a que cumplamos el pago de nuestras deudas?
Es antipatriótico y un motivo de vergüenza nacional que se prefiera contratar a una empresa extranjera cuando se puede obtener el mismo servicio a través de un cubano trabajando por su cuenta, o incluso mediante otra empresa estatal. Hay casos de sobra para sostener esta afirmación.
Urgen coherencia y pragmatismo en Cuba. No hablo de dirigir el país con parámetros técnicos como si fuera una empresa. Pero hay que desterrar el "subjetivismo politicista" como refiriera el Dr. Oscar Fernández en un comentario enviado a La Jiribilla con motivo de "Bombas…" para referirse al daño que nos ha hecho y nos sigue haciendo la subestimación de las ciencias y realidades económicas.
Tal parece que ha surgido en el último año un miedo atroz al desarrollo del sector privado y cooperativo en Cuba. Quienes los critican como herramientas ineficaces para Cuba, ¿qué tienen que ofrecer como alternativa? ¿Cincuenta años más de centralización excesiva y tirar por la borda los lineamientos y la conceptualización del modelo económico que le ha costado años de discusión a este país? ¿Ampliar con fuerza el experimento de las cooperativas no agropecuarias? ¿Propondrán fórmulas que vayan en la dirección de socializar verdaderamente las empresas estatales, donde los trabajadores elijan a sus directivos y puedan decidir realmente sobre todos los asuntos de las empresas?
No se trata de entregar el país a las leyes del mercado, sino de usarlas. Si Toledo Sande dice con razón que las leyes de la plusvalía existen en Cuba y que no se pueden ignorar, hacerlo con las leyes del mercado puede tener también consecuencias catastróficas.
Si queremos sacar a Cuba del hoyo económico en el que está, tendremos que aprender a dominar las fuerzas del mercado de la misma manera en que los humanos aprendieron a dominar el fuego hace millones de años.
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El artículo que dió origen a esta respuesta:
¿Bombas de tiempo millonarias en Cuba?
Luis Toledo Sande • Cuba          

Hay quienes en Cuba no toleraban oír hablar de la propiedad privada, y ahora estiman desatinado hacer críticas o expresar preocupaciones, por leves que sean, sobre peligros que podrían darse o se dan en ella. Alguien ayer abanderado, sin matices, de la propiedad social, puede hoy abogar apasionadamente por el fomento de la privada para eliminar escollos asociables con la prolongación de la Ofensiva Revolucionaria de 1968.

Tales reacciones no salen del aire. Restablecer formas de propiedad privada como las interrumpidas aquel año, y acaso otras, se ha considerado insoslayable para evitar el agotamiento de una centralización que se había valorado como necesaria. La economía reclama mayor dinamismo, eficiencia, pero sin entregar el país a las leyes del mercado. Estas, dejadas de la mano, conducirían a un tipo de sociedad que ni de lejos sería la equitativa por la que Cuba ha hecho grandes esfuerzos y sacrificios.

Todo eso estará claro en el pensamiento con que —Partido, Estado, participación popular mediante— la nación se ha planteado alcanzar la solvencia necesaria para que el país sea vivible y no se asfixie en una resistencia sin salida. No obstante, si se pone el oído a la vida, se perciben señales o pruebas de que alcanzar ese logro vital sin sucumbir al pragmatismo economicista del capitalismo puede ser un deseo mayoritario, pero no necesariamente unánime, ni tendría por qué serlo.

El asunto es complejo, y Cuba no puede ni ha de aislarse del mundo; pero ¿debe por eso confiar el futuro socialista que busca a formas de capitalismo de Estado o del modo de producción asiático? En el nombre del primero el núcleo es capitalismo, y el segundo, aunque se actualice, es tan ajeno a la cultura del país como la realidad sueca u otras marcadas por una socialdemocracia que se concibió para cerrar puertas al socialismo que parecía erigirse en la euroasiática URSS y en algunos territorios europeos.

Acaso conceptos claros y controles eficaces no sean suficientes, pero sí indispensables si se quiere edificar un socialismo plenamente participativo, con el pueblo en el centro de las decisiones, para no perder el rumbo de una Revolución cuya esencia radica en haber sido y ser hecha por los humildes, con los humildes y para los humildes. Las excepciones pueden ser luminosas, pero son minoritarias.

Que lo planeado como una cooperativa municipal pase a ser una empresa privada con sucursales desde Guantánamo hasta Pinar del Río puede acarrear males de difícil reversión, o sin retorno. La influencia del despropósito aumenta si la entidad no produce presillas para tendederas, sino algo tan vital como viviendas, tarea con serios déficits acumulados y de la cual el Estado no debe desentenderse. Siempre serán útiles las rectificaciones necesarias. Pero frente a males mayúsculos poco valdrían autocríticas y lamentaciones. El dueño de la exitosa empresa se las arreglaría, y recursos no le faltarán, para tener testaferros que, enmascarados como presidentes de cooperativas territoriales más o menos “modestas”, den la cara por él.

¿Es fácil lograr controles perfectos, invulnerables, e impedir que surjan millonarios? Cabe suponer que no lo es. Por eso mismo se requiere aplicar las medidas prácticas más eficaces, no solo para que no surjan monstruos, sino incluso para que también los réditos de las entidades que cumplan las leyes se reviertan de veras en la sociedad, según lo establecido. Con ese fin se ha creado un sistema de impuestos que seguramente podrá perfeccionarse. Pero sería ingenuo imaginar que quienes se hagan de negocios particulares estarán pensando primordialmente en asegurar la construcción del socialismo, y no en fomentar sus ingresos personales, o familiares.

Como en otros tiempos, en el nuevo sector privado puede haber y habrá patriotas que no han renunciado ni renunciarán a los grandes ideales de la Revolución, y estén dispuestos a seguir defendiéndola hasta con las armas si fuera necesario. Ahora bien, no hace falta negar esa posibilidad, o realidad, para saber que la base del proyecto socialista radica en la propiedad social bien entendida, ni para saber por qué el imperio como sistema —no solo un “mago” suyo como el “encantador” Barack Obama— apuesta por ese sector y proclama que únicamente en él tiene Cuba personas emprendedoras, y soluciones.

Para impedir descarrilamientos no basta la propaganda enfilada a sustentar valores y a decir que aquí el socialismo —aún en construcción, y con tremendos obstáculos que vencer— es irreversible, y el capitalismo no podrá volver jamás. Aunque todo eso está muy bien como reclamo de rumbo y defensa del deber ser, la experiencia internacional muestra que no cabe confiar en supuestas irreversibilidades como si fueran un hecho fatal, inevitable, designio de dioses. Junto con la propaganda bien intencionada, y sustentaciones de los más altos ideales, se requieren mecanismos que de veras funcionen como se desea y se necesita que hagan.

Lucidez y prevención resultan indispensables, pero estarán inseguras si entre los seres humanos encargados de cuidarlas no priman la ética, la disciplina y la honradez. Sería incauto suponer que estas se hallan del todo garantizadas cuando no faltan indicios de desorden y comportamientos aberrantes, para no hablar de escandalosos actos delictivos probados. Estos, aunque no suela informarse sobre ellos en la prensa tanto como se debería, son la expresión más ostensible de violaciones desarrolladas al amparo de una insuficiente asunción de lo que significa la propiedad social, a veces entendida como una entelequia que no le pertenece a nadie o es patrimonio del Estado, no del pueblo.

Para que la redistribución social de las ganancias se distorsione, o naufrague, basta el relajamiento más o menos generalizado, aunque fuese a bajos niveles, del orden, la convivencia y la legalidad. El mal se agrava si actúan unos cuantos —¿pocos?— inspectores venales y otros agentes del orden que, en lugar de cumplir sus funciones, las supediten al logro de ganancias y prebendas inmorales. Por ese camino proliferan la defraudación del fisco y pueden darse casos en que, si lo establecido y legal es, digamos, la tenencia de un solo restaurante, alguien se las amañe para ser dueño de varios establecimientos de ese tipo, y de otros, como hoteles, y quién sabe cuántos más.

Pensar que no se debe poner límites al enriquecimiento, o al menos controlarlo, supone abogar por una libertad de empresa que no llevaría a tener un sector privado que, además de obtener sus ganancias, sirva al desarrollo del país con afán socialista. Se fomentarían propietarios privados que acabarían teniendo una influencia social y económica contraria al fin de construir el socialismo. Ese es un propósito para el cual no basta que numéricamente la propiedad social sea básica: es indispensable que resulte eficiente y que la privada no le pase por encima ni en los hechos ni a nivel simbólico.

La escasa o nula inclinación de Fidel Castro a la aparición de ricos —no ya de millonarios como los que van surgiendo— no era cuestión de manual, sino voluntad práctica de prevenir males. Uno de ellos, y no el menor, sería la imagen de prosperidad dable a la vía privada en menoscabo de la social, vistos los hechos desde el egoísmo. A lo que el desequilibrio representaría simbólicamente, se añadiría en los hechos el influjo deformante de lo que puede recibir distintos nombres, pero equivaldría a comprar conciencias, por los “favores” que el rico puede prestar a quienes le rodean, y por el deseo de emularle que su nivel de vida incentive en otros que no han llegado a ser ricos, pero lo añoran. Máxime si los salarios en el sector social son insolventes.

Hace poco, de visita el autor de este artículo en un pueblo de cuyo nombre sí quiere acordarse, pero no viene al caso mencionarlo porque tal vez no sería un caso aislado, los candidatos a diputados por el territorio al Poder Popular fueron recibidos con cordialidad, esperanzas y euforia justificadas. La mayor aportación para el recibimiento —un lechón asado— no fue obra del colectivo, sino de un propietario rico que, a su vez, es delegado de su circunscripción. No hay por qué negarle el derecho a serlo, y llevar a cabo en ello una buena labor, ni escatimarle el reconocimiento de buenas intenciones; pero hechos e imágenes tienen su propio valor en la realidad, en la vida.

A lo largo del país el enriquecimiento de un propietario de finca—terrateniente, aunque no sea latifundista— puede haber venido de tierras otorgadas por el Estado, incluso por la vía de la fundacional Reforma Agraria, que no se concibió para fomentar desigualdades, sino para erradicar o mermar las que existían, y prevenir otras. Además, no todos los ricos se hallan en el sector agrícola, que tampoco se libra forzosamente de las generalidades, y el enriquecimiento puede proceder de varias fuentes, no siempre de la consagración al trabajo y de ganancias bien habidas.

Entre dichas fuentes figura la explotación de unos seres humanos por otros, realidad medularmente opuesta a los ideales socialistas, pero que ocurre siempre que alguien medra con la plusvalía extraída del trabajo ajeno. Eso no lo impide el mero hecho de que alguien entusiasta y bien intencionado quiera suponer que Cuba es un caso tan particular que en ella no funcionan las leyes de la historia y de la economía. Estas son palmarias y actúan aunque no se les quiera tener en cuenta ni se mencione el marxismo. Acaso operen con mayor fuerza cuando se incurre en omisiones tales.

Y hay otras fuentes posibles, o comprobadas, de enriquecimiento. Dos pueden guardar especial relación entre sí: una, aludida ya, es la ineficiencia —que no es inevitable, sino a menudo fruto de errores y desidias— de la propiedad social; otra, la corrupción, las malversaciones, la pérdida de lo que debería llegar al erario público para beneficio ciudadano, y toma otro camino. Como si todo eso fuera poco, nada autoriza a ignorar que entre las vías para hacerse rico en Cuba puede hallarse el dinero recibido del exterior, y no precisamente de un reservorio creado, en Marte, para financiar la equidad en el planeta Tierra.

Vale recordar lo sucedido en lo que fueron la Unión Soviética y el campo socialista europeo. De la corrupción surgieron en esos lares mafias que calzaron fruitivamente —ni siquiera furtivamente en todos los casos, sino quizás ante la vista pública— el desmontaje del socialismo y la suplantación de este, desde dentro, por la maquinaria capitalista. En ningún lugar se debe decretar que tales deformaciones sean imposibles. Tampoco en Cuba, aunque exista el firme propósito de impedir que ocurran.

Este país, que está rodeado por un entorno mundial capitalista, viene de un capitalismo dependiente contra el cual unas décadas de afán socialista pueden no blindar lo bastante el triunfo deseado. Téngase especialmente en cuenta que sus relaciones con el exterior incluyen de manera descollante, y traumática, la hostilidad de una potencia imperialista vecina que apuesta por aplastarlo y borrar de la faz de la tierra el “mal ejemplo” que él viene dando al mundo desde 1959.

Nada de eso puede desconocer Cuba, ni siquiera por la creencia de que esta nación ha tomado un camino del cual no hay fuerza alguna capaz de desviarla. Salvo que, por su excepcionalidad, real o supuesta, le nazcan millonarios y millonarias que, dados con vehemencia a estudiar a fondo El manifiesto comunista, La historia me absolverá y los documentos del Partido, abracen como la pasión de su vida construir el socialismo. Pero ¿hay por qué contar con que así sea? ¿No sería aconsejable más bien tener presente la propia historia de la nación, en caso de que no se quisiera mirar al mundo?

Cuba viene de una trayectoria en la cual el independentismo halló inicialmente líderes surgidos del seno de la opulencia, con mayor o menor grado de crisis, o sin ella, y al final de la Guerra de los Diez Años lo representaban y defendían básicamente patriotas ubicados en sectores de menos recursos económicos, pobres incluso. Así, radicalizándose, llegó esta nación a la gesta de 1895, y a la etapa de luchas que, iniciada en 1953, le abrió en 1959 el rumbo que la ha traído hasta hoy.

Si para la Cuba de su tiempo halló Martí la palabra de pase en crear, José Carlos Mariátegui entendió el socialismo como un acto de creación heroica. Que los toros sean indóciles, no será razón para ignorarlos, sino para agarrarlos por los cuernos y tratar de que no funcionen como bombas de tiempo contra el socialismo.