domingo, 8 de enero de 2012

"Verde, verde" o las raíces de la homofobia

La más reciente entrega del maestro Enrique Pineda Barnet, la película “Verde, verde”, es una propuesta que puede ser muy incómoda para una sociedad marcada aún por patrones machistas, en muchas ocasiones demasiado estrictos.
Tiene el mérito de ir más allá de la homofobia para encontrar su raíz en los rígidos comportamientos que la sociedad le impone a los hombres (o mejor dicho, a los “machos”), mayoritariamente sobre la base de la negación: lo que no pueden sentir, lo que no pueden ceder y lo que – bajo ningún concepto – pueden dejarse hacer. Y, como parte de ese patrón, es importante demostrar (compartir, vociferar) su masculinidad… aunque a algunos se les va la mano, cuando se sabe que “verde, verde, da maduro”.
Es significativo que una película cubana – ¡al fin! – presente a un hombre homosexual con la virilidad que viven muchos hombres y totalmente asumido en su sexualidad, en pleno goce de su conquista a otro hombre que, a pesar de sus fobias, disfruta también de esa seducción… y del sexo con otro hombre. La bisexualidad, que se asoma por momentos, le agrega al filme un componente sugerente: es el reflejo de una realidad poco conocida y silenciada, incomprendida tanto por homosexuales como por heterosexuales y que, sin dudas, es fuente de conflictos para no pocas personas.
Y de eso se trata la propuesta: de la pasión, del amor prohibido, de la felicidad amputada por los prejuicios, por el qué dirán... del amor y del odio: de ese odio que lacera a los demás, por no cumplir con los patrones que exige la sociedad; y del odio hacia uno mismo, por amar como “no se debe”, por no haber aprendido bien la lección de lo que “no se puede”, hasta quedarse encerrado – aplastado – en su propia pesadilla.
Pero “Verde, verde” también pone al descubierto, de una forma descarnada, que los hombres tampoco escapan de ser víctimas de la llamada “violencia de género”, para mantener y ejercer el poder que les otorga su masculinidad.
Generalmente, cuando se habla de ese término, se piensa en la violencia de los hombres hacia las mujeres… pero poco se dice de la violencia de los hombres hacia otros hombres, siguiendo rígidamente los patrones de la norma heterosexual, o de la violencia que muchos hombres se imponen a sí mismos para cumplir – aunque sea contra su voluntad – con los patrones que aprenden y les son impuestos desde pequeños (no llorarás, no demostrarás flaquezas, no serás débil, no sentirás placer si no es con una mujer...)
Es lamentable que muchas personas, agobiadas por estos y otros prejuicios – digamos: por el color de la piel, por la edad, por comentarios y por tantas otras cosas –, dejan escapar la felicidad entre sus manos y se quedan varados en su desamparo.
“¡Yo pude haberte querido!”, confiesa Carlos en “Verde, verde”, cuando su odio liquidó ya toda posibilidad de haber encontrado la felicidad con ese hombre que lo cautivó y que lo colmó de un placer prohibido. Pero también fue la más clara expresión de su impotencia, frente a las estrictas reglas de su masculinidad, y de su frustración, ante ese placer que había reprimido y que sabía no lo iba a abandonar jamás.
El maestro Pineda Barnet ha apostado esta vez por la película que más profundamente encara el machismo y la homofobia en Cuba, de una forma nada complaciente. Es garantía de mucha polémica y de incomodidad para aquellas personas dogmáticas que no querrán cambiar su forma de pensar “verde, verde”…

lunes, 26 de diciembre de 2011

La Conferencia y el machismo

Haciendo una mirada crítica al documento de la Conferencia del Partido, a ser discutido el próximo 28 de enero y presentado a debate en los núcleos políticos de base del país, una de las cosas que más me llamó la atención fue su lenguaje machista, es decir, la ausencia de lenguaje de género en toda su extensión. Así lo expresé en el momento y lugar oportunos… y así debe estar en alguna de las actas.
En todo el documento se pueden encontrar reiteradas e insistentes menciones a “los militantes”, “los jóvenes”, “los niños”, “los compañeros”… ¿es que no existen las militantes, las jóvenes, las niñas, las compañeras? Algo que, lamentablemente –y estoy seguro que no estaba en la intención de sus autores– invisibiliza a las féminas y su incansable lucha, incluso desde antes del triunfo de la Revolución, a ocupar el espacio merecido a todos los niveles  en el país.
Esto del lenguaje de género, para muchos, puede parecer algo superficial… sin contar que algunas personas lo ven como “una payasada”. Y, claro, no me refiero al extremo de hablar de “las perras y los perros”…  o al absurdo de decir “las pulgas y los pulgos”. Pero tenemos que obligarnos a observar con cuidado el lenguaje que utilizamos, mucho más en un documento de tanta significación política y que, precisamente, trata de proyectar la continuidad de un proceso emancipatorio –en todos los sentidos– como la Revolución cubana.
El lenguaje es la mejor vía que tenemos para expresar nuestras ideas, convicciones, aspiraciones… y también expresa nuestras limitaciones, temores y prejuicios. Si no cuidamos las formas de expresarnos, terminamos priorizando –muchas veces inconscientemente– las segundas sobre las primeras. Y mostraremos una lamentable falta de educación en género, que implica discriminación y violencia contra las mujeres, por silencio (u omisión).
Mucha gente cree que se “libra” de este “compromiso” comenzando sus intervenciones con el manido “Compañeras y compañeros: (…)” –muchas veces repetido de forma automática y sin darse cuenta que están usando un leguaje de género– pero en el resto del discurso se olvidan de ese “detalle”.
No creo que sea nada complicado y, cuando se hace conscientemente, se convierte en hábito. De lo que se trata es de observar la manera en que hablamos cuando nos referimos a las personas y, sin entrar en complicadas elaboraciones, encontrar aquellas expresiones que sean incluyentes y no dejen fuera, injustamente, a grupos humanos.
El lenguaje puede y debe ser un punto de partida en el reconocimiento y ejercicio de la igualdad entre los géneros y un vehículo útil para educar en materia de género para todas y todos.

viernes, 23 de diciembre de 2011

¡Feliz año nuevo! Adiós viejo año.

Acercarse al año nuevo genera, en la mayoría de las personas, mucha expectativa: nuevos sueños, nuevas promesas, nuevas posibilidades… y por eso brindamos, preferiblemente con champán (o cidra, que viene siendo su sustituto habitual, porque la champaña está perdida o demasiado cara), comiendo congrí, puerco asado y yuca con mojo. Ah! Y turrón… que aunque le han subido el precio, es de buen gusto y sabe muy rico.
Pero entre tanta alegría nos olvidamos (consciente o inconscientemente) que también termina un año viejo, que pudo haber traído alegrías, pero también tristezas, retos no alcanzados, frustraciones por promesas incumplidas, malestares rutinarios o nuevos (porque el tiempo pasa y se hace sentir)… por eso mejor no recordarlo mucho, no vale la pena detenerse en eso.
Sin embargo, este año que termina a mí me trajo sorpresas impresionantes, que no puedo ignorar. Nunca imaginé el cambio que me iba a dar el 2011 en mi vida… así, de repente, casi sin pensarlo y sin mucho tiempo para reflexionar.
Por eso esta época del año me gusta. A pesar de los sinsabores, uno se pone algo filosófico y, de alguna manera, sirve para hacer un balance de lo que has logrado y lo que falta por hacer. Cuando hay cambios tan dramáticos en la vida –por lo importante, no porque haya sido trágico, válgame Dios! (como dicen)–, más vale enfrentar con optimismo los nuevos retos… y que sea bienvenido el 2012!
Feliz navidad y próspero año nuevo!

lunes, 15 de agosto de 2011

La prensa, la política y “la primera boda gay”

Gran revuelo ha causado en la prensa internacional, alrededor del 13 de agosto, la boda entre Wendy e Ignacio, supuestamente “la primera boda gay” en Cuba, en la que ella es una transexual operada con cambio de identidad –o sea, legalmente mujer– y él es declaradamente gay.
Mucho se ha dicho –y demostrado– del papel de los medios en crear una imagen alrededor de un hecho… y mucha mentira se ha tejido también alrededor de esta historia. Porque, a mi entender, ni esto ha sido una “boda gay” –realizada en el más estrepitoso estilo de revistas del corazón, entre un hombre y una mujer–, ni es la primera transexual que se casa en Cuba.
El calificativo de “primera boda gay” es muy relativo porque, en todo caso, sería muy simbólica. Desafortunadamente, el matrimonio entre personas del mismo sexo todavía no es legal en Cuba y muchas personas lo habrán hecho así en la privacidad de su casa, con mayor o menor revuelo. Recuerdo que en 2007 fue muy conocida la ceremonia simbólica de Elizabeth y Mónica, en las instalaciones del CENESEX y con el auspicio del grupo de mujeres lesbianas y bisexuales “Oremi”.
Por otra parte, la primera transexual que fue operada en Cuba en 1988 (Mavi Susset) ya se ha casado en dos ocasiones anteriores, sin que la prensa haya prestado atención y en medio de la discreción que ha tenido su vida –hasta que hace un par de años Marilyn Solaya realizara el documental “En el cuerpo equivocado”.
Pero la cacareada boda no hubiera tenido tanto revuelo internacional si Ignacio no se autoproclamara “disidente” del gobierno revolucionario. De ahí que los invitados de lujo a esta boda, declarado por ellos mismos, han sido Yoani Sánchez y su esposo, las Damas de Blanco y los funcionarios de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana.
Sin olvidar que, dejando a un lado las ingenuidades, pesa mucho el anuncio de la propia administración estadounidense de haber aprobado 300 mil dólares este año para organizar un movimiento LGBT “independiente” en Cuba… ¿independiente de quién? Leyendo claramente: para desacreditar el trabajo institucional del CENESEX, liderado por Mariela Castro Espín.
Precisamente en esos días, más exactamente el 12 de agosto, se celebró en el CENESEX una fecha importante: el 10mo aniversario del Grupo TransCuba, que ha trabajado sistemáticamente y con gran valentía para desterrar prejuicios y estigmas contra las personas trans en el país. A la celebración asistieron artistas y personalidades de mucho prestigio… y también estaba la prensa internacional acreditada en Cuba. Sin embargo, llamó la atención la ausencia de cobertura, salvo alguna que otra aislada mención y a propósito de la publicitada boda.
Sin contar el ansia de protagonismo que sobresale en esta historia, el hecho de que una mujer transexual operada y con cambio de identidad se case en la más tradicional de las ceremonias nupciales lo que demuestra es que la Revolución cubana, y el CENESEX en particular, han hecho un sistemático y exitoso trabajo para el respeto y reconocimiento de los derechos de las personas LGBT. Y hacerlo el 13 de agosto, día del cumpleaños de Fidel, no puede ser más que un reconocimiento a ello.

domingo, 3 de julio de 2011

La bandera multicolor inundó el verano (fotos)

El sábado 2 de julio se dio inicio al Verano 2011 en la playa Mi Cayito, de Santa María del Mar, que en las últimas décadas ha devenido el sitio privilegiado para que la población LGBT de La Habana (y de otras provincias o países que nos visitan) disfruten del intenso sol y la playa, a unos minutos de la capital.

Fue un día intenso, con la gente del Proyecto HSH y activistas del CENESEX, y mucho público, en una verdadera comunidad LGBTH (e incluyo la H de los Heterosexuales, que también compartieron el espacio y la diversión). La música nos mantuvo "moviendo el esqueleto" todo el día, en medio de la distribución de materiales, condones y lubricantes, además del intercambio directo con todas aquellas personas que querían saber más de prevención de las ITS y el VIH/sida o de las redes sociales del CENESEX y cómo participar en ellas.

La bandera multicolor de la diversidad sexual -como dice el amigo Paquito- ondeó de un extremo al otro de Mi Cayito; símbolo de una comunidad que insiste en romper tabúes y prejuicios, para lograr el respeto pleno a la libertad de orientación sexual e identidad de género.