lunes, 29 de abril de 2013

Gloria al bravo pueblo


Así empieza el himno nacional de Venezuela. Y tal parece acabado de componer, para este momento, pues en los últimos meses el pueblo venezolano ha demostrado gran valor y merecer toda la gloria. No ha sido poco por lo que han pasado en tan breve tiempo… y es un hecho, después de tantos avatares: la Revolución Bolivariana se mantiene en pie.

En menos de cinco meses el pueblo venezolano le dio a su líder Hugo Chávez una aplastante victoria electoral y lo perdieron en su batalla final, tras dos años de lucha contra el cáncer y después de una campaña electoral que fue su Calvario, tal vez el último sacrificio por su pueblo. En ese mismo tiempo, le dieron una arrolladora victoria a los candidatos chavistas en las elecciones por las gobernaturas y, sacando fuerzas de su dolor y del desconcierto ante la pérdida del líder, apoyaron al candidato de Chávez para sustituirlo: Nicolás Maduro.

No pocos nos sorprendimos –y quedamos consternados inicialmente– con la pequeña diferencia de la victoria. Después, aparecieron los cuestionamientos a las encuestas previas y el señalamiento a las deficiencias en la campaña electoral de Maduro ¡Tan imbuidos estamos de los mecanismos políticos electorales! Sin embargo ahora, a la distancia del tiempo transcurrido y sopesando fríamente todos los elementos, sin dudas fue una proeza que Maduro alcanzara el 50.66% de los votos.

En primer lugar, el candidato del PSUV se enfrentaba a una disyuntiva muy compleja, prácticamente insalvable: en medio del profundo dolor ante la pérdida del líder-hermano (o padre, como él mismo dice), tuvo que construir –en muy poco tiempo– una campaña para la Presidencia, sin pretender ser Chávez ni emular su ejemplo. En todos estos años siempre lo vimos a su lado… pero no era lo mismo tratar de ocupar su lugar.

Y en segundo lugar –más difícil aún–, desde el anuncio en diciembre de la última cirugía de Chávez la Revolución Bolivariana se ha tenido que enfrentar por largos e intensos meses a la más feroz campaña de descrédito, por todos los medios posibles y utilizando todas las técnicas disponibles: desde intentos de desestabilización en medio de la recuperación de Chávez –cuando el dolor de la posible pérdida reinaba entre las filas revolucionarias y su liderazgo–, infamias de cualquier índole contra sus principales líderes, la promoción intensa por radio, televisión, prensa plana y redes sociales de repetidas calumnias contra las más exitosas misiones del gobierno chavista… hasta una campaña opositora que tuvo como objetivo básico desacreditar a Maduro, sabotajes eléctricos, conspiración en masa de los representantes de la oposición para desconocer al poder electoral, la amplia difusión inescrupulosa de imágenes falsas sobre supuestas irregularidades en el proceso electoral, entre otras.

Después de todo esto, fue un milagro que las fuerzas revolucionarias hayan perdido sólo el apoyo de 700 mil simpatizantes.

Los 9 asesinatos políticos en filas chavistas, durante los días siguientes de conocerse el resultado electoral, muestran claramente hasta qué punto sus enemigos estaban en disposición de sabotear las elecciones para hacerse del poder político. Queda claro que, con una oposición así, no hay diálogo posible, pues se trata del enfrentamiento de dos modelos de país radicalmente distintos.

Para nadie es un secreto que en Venezuela se juega el futuro del socialismo y la integración en América Latina. De eso se trataban estas elecciones. No es que sin la Venezuela Bolivariana renunciemos  al sueño de una Latinoamérica unida y antimperialista; es que Venezuela se erigió, desde hace años, como esa alternativa posible que reclamaban tantas fuerzas progresistas y Chávez ha sido el líder indiscutible de esa esperanza, al levantar la bandera del “Socialismo del Siglo XXI” que tantos resultados concretos ha logrado en América Latina.

Si Lenin aportó la construcción del socialismo en un solo país –el “eslabón más débil” del sistema capitalista, como rezaban los manuales del marxismo– y Fidel demostró que se podía hacer a escasos kilómetros de la más poderosa potencia imperialista –llegando al poder por la vía de la guerra de guerrillas–, Chávez creó la práctica de utilizar vías pacíficas –usando las mismas herramientas electorales burguesas–, plantearse la construcción del socialismo en medio de una sociedad capitalista, luchar por la transformación del país y mantenerse en el poder por 14 años consecutivos, tras 17 elecciones de inmenso apoyo popular. Por eso el objetivo era (y es) destruir el ejemplo… la muerte de Chávez les daba la mejor oportunidad para ello.

Tras estos renovados intentos de acabar con el proyecto bolivariano, las fuerzas progresistas han podido recordar dos lecciones ya aprendidas con anterioridad: en primer lugar, que los procesos socialistas pueden ser reversibles, por diversas razones –tanto errores internos como presiones externas, porque las oligarquías nacionales y extranjeras seguirán utilizando todos los métodos para revertirlos–; y, en segundo lugar, que no se pueden basar en el liderazgo de una sola persona, por muy importante que se reconozca el papel de las personalidades en la historia.

No dudo que Maduro tenga la voluntad, la habilidad y la experiencia política necesaria para enfrentar adversarios tan poderosos y mantener vivo el legado de Chávez, en Venezuela y en América Latina. Sus primeros días en la Presidencia así lo demuestran, sobre todo en el manejo a las maniobras desestabilizadoras de la oposición, que cada día demuestra sus sofisticadas herramientas, y su propuesta de “gobierno de calle” –una sugerente propuesta de participación popular para los procesos revolucionarios en el nuevo siglo.

Grandes y peligrosos retos le esperan en ese sinuoso camino del compromiso social y político por construir una sociedad socialista. Le corresponde a venezolanos y venezolanas seguir demostrando ser ese bravo pueblo, que mantenga viva la esperanza en Venezuela y allende sus fronteras.

miércoles, 24 de abril de 2013

Dialogar


Un abarrotado Salón de Mayo y sus alrededores, en el céntrico Pabellón Cuba, fue testigo de la presentación del último libro de Alfredo… sin Alfredo.

Viejos amigos y, sobre todo, muchos jóvenes se unieron a él en su último acto de conspiración revolucionaria, para descubrir –una vez más– el “misterio” de la fácil comunicación que podía lograr con los jóvenes: «Dialogar, dialogar» (todavía recuerdo con tristeza la ojeriza que provocó esa palabra en ciertos delegados -y una delegada- durante la Conferencia del Partido, cuando se hablaba de trabajo político ideológico con la juventud).

Y, por si a alguien le quedaba dudas, insistió con el subtítulo: «Escuchar, enseñar, afirmar, aprender», para introducir una docena de temas fundamentales del proyecto revolucionario cubano en el presente y en el futuro.

Basta una ojeada a sus epígrafes para comprender su legado: 

1.      Dialogar, dialogar. 

2.      Nos hace revolucionarios aceptar la responsabilidad de un proceso que [los jóvenes] terminarán 

3.      No podemos defender la diversidad y olvidarnos de que cada ser humano es diferente 

4.      El disparate y el acto heroico de la improvisación 

5.      Defender causas es el verdadero periodismo 

6.      Mi generación está obligada a generar transformaciones que abran el camino a los jóvenes 

7.      Soy un profesional de la esperanza 

8.      Fundar es nuestra tarea 

9.      La incultura no puede ser la base del marxismo 

10.  Los jóvenes son el potencial de renovación espiritual, de refundación moral 

11.  Todas mis esperanzas están en la desestatización y la desburocratización de la sociedad cubana 

12.  Que no sea tragedia que unos piensen de un modo y otros piensen de otro

¡Toda una declaración de guerra!

lunes, 15 de abril de 2013

Los médicos cubanos son sagrados (carta abierta de blogueras y blogueros cubanos)

(Ante la gravedad de los hechos que están teniendo lugar en Venezuela, hago una excepción en mi blog -donde sólo publico textos de mi autoría- para reproducir esta "carta abierta" a la que me adhiero. Nada justifica la violencia y el asesinato, mucho menos la mentira y el golpismo, la soberbia contra la victoriosa Revolución Bolivariana ¡Respeto a Cuba y su misión humanitaria en Venezuela y en tantos otros lugares del mundo!)
 
Blogueras y blogueros cubanos condenamos la violencia de la “oposición” contra médicos cubanos en Venezuela
Hace apenas unas horas hemos conocido por amigos residentes en Venezuela, cooperantes cubanos, medios de comunicación de la isla y por la cadena multiestatal Telesur que más de una docena de Centros de Atención Médica ha sido atacada por parte de miembros de la oposición venezolana.
Como blogueros y blogueras cubanas condenamos las acciones violentas de cualquier naturaleza e instamos al pueblo venezolano a velar por la vida de nuestros médicos, cuya única labor en esa nación ha sido la de salvar  vidas en los sectores más pobres y vulnerables y devolver la salud a millones de pacientes.
Cualquier inconformidad con las recientes elecciones venezolanas, cuyo resultado final declaró la victoria del presidente Nicolás Maduro según el Consejo Electoral Nacional y observadores de diferentes regiones internacionales, debe ser tramitada por la vía legal y en un clima de respeto y paz, como han reiterado varios funcionarios gubernamentales.
Como ciudadanos y ciudadanas de Cuba seguiremos y denunciaremos públicamente cualquier intento de poner en riesgo la vida de médicos de nuestra nación por motivos xenófobos, de intolerancia política o de cualquier otra índole.
16 de abril de 2013


Tomado de: http://www.cubano1erplano.com/2013/04/los-medicos-cubanos-son-sagrados-carta.html

PD: Los blogueros y blogueras que quieran unirse a esta carta abierta, cuélguenla en su blog y dejen el link de comentario aquí debajo.
Firman:
Elaine Díaz Rodríguez – La polémica digital
Alejandro Ulloa García – Esquinas
Alejandro Cruz – Cubano1erPlano
Carlos Alberto Pérez – La Chiringa de Cuba
Claudio Peláez Sordo – Tremendo Explote
Karina Marrón González – Espacio Libre
Liudmila Peña Herrera – Poesía de Isla
Sandra Abd´Allah-Alvarez Ramirez -Negra cubana tenía que ser
Emilio Febles Hdez- Del Pinar a L’Avana
Karel Pérez Alejo- SEO Havana
Miguel Fernández Martínez – Cuba, La Isla Infinita
Lilith Alfonso- La esquina de Lilith.
Elizabeth Bello- Bella Cuba
Yuris Nórido- Micro Crónicas
Del Monte- Del Monte
Yohan González Duany – Desde mi ínsula
Maite LP – Guapeando
Grettel Reinoso – Con el Santo Claro
Abdiel Bermúdez Bermúdez – Misión Cuba
Storm Captain- Fanal Cubano
Luis Ernesto Ruiz Martinez- Visión desde Cuba
Pedro Prada – El cubano libre
Teclazos desde Cuba – Mis letras cubanas
Liliam Marrero Santana – Aguacero
Camilo García López-Trigo – K1000G
Rosa C. Báez – Cubacoraje
Yisell Rodríguez Milán – Lente de aumento

martes, 19 de marzo de 2013

Fumata bianca


Nuevamente una buena parte del mundo vive pendiente del humo sobre la Capilla Sixtina, por varios días y en transmisión en vivo, vía satélite. Y una vez más la plaza de San Pedro en Roma se estremece de emoción –retumbando en todos los rincones del planeta– ante el anuncio supremo: “¡Habemus Papam!”

Se repite de nuevo ese ritual en el Vaticano, donde el humo blanco –y sólo el blanco‒ es la buena noticia de que los Cardenales han escogido al nuevo líder de la Iglesia Católica. Mientras tanto, el humo negro –precisamente el negro– es mala señal: el desacuerdo ¿No podían haber escogido otros colores? Me imagino que a nadie le quepa duda aún de la insistencia católica en la perpetuidad del significado de los símbolos y la interpretación binaria de la vida.

Dicen que pertenecemos a una generación privilegiada, pues hemos visto la sucesión de tres Papas en el Vaticano y la renuncia de uno de ellos, por primera vez en 600 años. Más privilegiados aún cuando, por primera vez en la historia, se elige a un Papa jesuita y procedente una región fuera de Europa… y para mayor relevancia, en nuestro caso, de América Latina. 

Muchas expectativas ha despertado este significativo cambio en la iglesia más poderosa en la historia de la humanidad. Pero no nos hagamos ilusiones: no es posible tener un Papa católico que se oponga al celibato y favorezca el divorcio, el aborto o apoye a las mujeres para asumir responsabilidades en el clero… mucho menos el llamado “matrimonio gay”. No se le pueden pedir peras al olmo.

El flamante Papa Francisco tiene otros –e inmensos– retos por delante: los escándalos de corrupción, enunciados con el sobrenombre de “Vati-Leaks” y tan horribles que hay quien los identifica como responsables de la renuncia del precedente Benedicto XVI; los bochornosos casos de pederastia en el clero, que han golpeado fuertemente la imagen de la iglesia; y la imperiosa necesidad de hacer más atractiva su prédica, ante la disminución de feligreses en el mundo. La fama de “conservador revolucionario” que le atribuyen y la imagen que ya ha empezado a mostrar, de sencillez y cordialidad, puede ser que le ayude a enfrentar tan grandes desafíos. Y su entusiasmo latino también: “una iglesia pobre, para los pobres”, ha dicho.

No obstante, ya algunos han destacado las similitudes con el Papa anterior, a quien le llovieron críticas de un pasado hitleriano y se catalogó como “de transición”, por su avanzada edad y delicado estado de salud: Francisco ya tiene 76 años –la misma edad que tenía su predecesor cuando asumió el Papado–, le aquejan serios problemas de salud y se le vincula con un pasado tenebroso, de supuestas confidencias con la dictadura militar argentina del General Videla.

A pesar de los problemas que enfrenta la Iglesia Católica, y la repudiable historia que la ha sostenido a través de los siglos, lo que más llama la atención es la sucesión de unos 266 Papas en más de 2 mil años y su capacidad de adaptarse a los más disímiles entornos políticos y sociales, independientemente de quién es la persona que les dirige. Interesante ejemplo de una religión que, a pesar de su dogma, ha demostrado una habilidad envidiable para ajustarse a los tiempos. 

Pero lo que para nadie es un secreto es que, más allá de la fe y el simbolismo, la elección del Sumo Pontífice responde también a intereses políticos muy concretos. No por gusto fue elegido un polaco en los momentos de mayor enfrentamiento de la llamada Guerra Fría, quien sin dudas jugó un papel importante en el colapso del sistema socialista de Europa del Este. Más tarde fue elegido un Papa alemán, líder de la Doctrina de la Fe, en época de consolidación europea. 

Y ahora, contra todos los pronósticos y en medio del resurgir de procesos emancipatorios en América Latina –región que, por demás, tiene el mayor número de feligreses católicos–, es elegido un Papa argentino… ¿coincidencia histórica? ¡Atenta Latinoamérica!