martes, 21 de octubre de 2014

La Gaceta se pone al día con el teatro


La Gaceta de Cuba se sabía endeudada con el teatro y la quinta entrega del presente año –correspondiente al bimestre setiembre-octubre– ha venido a saldarla con un dosier especializado en la escena cubana contemporánea, incluyendo la que se hace más allá de nuestras fronteras.

Al introducir su presentación, la tarde del viernes 17 de octubre en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC, su director Norberto Codina resaltó que su impresión estuvo a tiempo para llevarla al Festival de Teatro de Camagüey a principios de octubre y extendió un reconocimiento al excelente trabajo realizado por la editora invitada Maité Hernández-Lorenzo, por la curaduría gráfica y los textos seleccionados.

Para presentarla con el rigor necesario fue escogido el crítico e investigador teatral Jaime Gómez Triana, quien inició su intervención destacando que la propia portada de la revista –con el cartel realizado por Roberto Ramos para la puesta en el Teatro Trianón de Antigonón: un contingente épico– es un claro anuncio de que la aproximación que propone La Gaceta no se trata de una mirada idílica ni complaciente.

“Hay que cavar, hay que meter el cuerpo, hay que pensar en el futuro de la Patria”, indicó al señalar el teatro como una manifestación artística que tiene que estar en diálogo constante con lo social, en su “voluntad subversiva y aspiración transformadora”.

Sobre los textos escogidos para el dosier, recalcó la importancia de entrar a “zonas polémicas que catapulten el pensamiento”. En ese sentido, indicó la propuesta de la propia Maité quien, en su artículo Los puertos de una isla, se adentra en las nuevas estrategias de gestión que soportan otras formas de participación desde y con el teatro.

Igualmente destacó la entrega de Omar Valiño, quien pretende hacer en su texto una “primera foto colectiva” para establecer algunos contornos a partir del análisis de la última década; el artículo de Yohayna Hernández, resaltado como uno de los más polémicos del dosier al profundizar en las nuevas escrituras para la escena que intentan “salir del clóset” de lo dramático; y las entrevistas a Abel González Melo y Rogelio Orizondo, los dos dramaturgos jóvenes más representados en la escena cubana actual.

Pero el análisis sale de nuestras fronteras marítimas para adentrarnos en lo que se ha producido más allá. Al respecto Jaime recordó que Rine Leal, desde las propias páginas de La Gaceta hace más de veinte años, insistía en la necesidad de asumir “la totalidad del teatro cubano”, sin excluir a quienes lo hacen desde la diáspora.

Para ello se encuentran en este número dos textos, uno de Lillian Manzor que realiza un breve análisis sobre el teatro cubano producido en Miami desde 1959 –donde le caracteriza como un “monstruo policéfalo” que surge para significar “su diferencia, su hibridez y heterogeneidad”– y otro de Carolina Caballero que profundiza en una nueva noción de identidad desde el más reciente teatro diaspórico, que se torna “transgresivo y casi rebelde”.

Además de esta aproximación al teatro, la revista incluye un segundo y más pequeño dosier que, guiado por Yamil Díaz con textos de Edelmis Anoceto y Roberto Ávalos, realiza un homenaje a Samuel Feijóo en su centenario; la poesía de Arístides Vega Chapú y la entrevista que le hicieran Pedro Antonio López Cerviño y José Aquiles Vierelles al extraordinario músico santiaguero Enrique Bonne, a quien se le deben creaciones legendarias como el ritmo pilón y números antológicos de la música popular cubana.

Se pueden leer también en este número los textos que obtuvieron mención en el Premio La Gaceta en los géneros de poesía y narrativa, que incluye prestigiosos nombres como Legna Rodríguez, Alejandro Ponce, Anisley Negrín y Zarina Proveyer y pintan a través de la literatura paisajes diversos del país. Casi al final en la sección de crítica se destacan, entre otros, textos de Nancy Morejón sobre la exposición Las formas del silencio de Agustín Cárdenas, un análisis de Magaly Espinosa sobre la intervención plástica en lugares públicos y un escrito de Luis Álvarez Álvarez, que vuelve al tema de la escena para no excluir de la revista el teatro de títeres y para niños.

La Gaceta, no. 5, cierra con un texto del teatrólogo Andy Arencibia que da continuidad –y pone punto final– al dosier que abre la revista, realizando una breve reflexión sobre las estrategias y figuraciones escénicas de lo político y estableciendo una provocación a partir de la propuesta que realizan los más jóvenes.

Sirva este número, como mismo dice en sus páginas iniciales, para abrir el camino de la discusión útil sobre la dramaturgia cubana y, sobre todo, para su sistematicidad en las páginas de tan importante revista cultural.

jueves, 16 de octubre de 2014

Posdatas del Premio David 2013

Publicado en: http://www.uneac.co.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&id=8281



Son símbolos
mis posdatas
en la herida,
mensaje absurdo
asido a mis papeles.
Cruzamos
de un lado a otro
con un elogio
para ofrecer.
  

La publicación y presentación por Ediciones UNIÓN de las obras ganadoras del Premio David, que organiza la Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) a inicios de cada año, constituyen siempre un momento para disfrutar los nuevos aires que aportan los jóvenes escritores a la literatura contemporánea cubana.

En la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC se presentó en la tarde del jueves 9 de octubre el poemario Posdatas, ganador de ese género en el Premio David 2013, con la presencia de su autor el escritor santiaguero Leandro Báez. Entre amigos y lectores también participaron el Premio Nacional de Literatura Pablo Armando Fernández y el Presidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC, el poeta Alex Pausides.

Al presentar el libro su editora Jamila Medina destacó que el jurado —compuesto en esa ocasión por Georgina Herrera, Bladimir Zamora y Teresa Fornaris— premió la creatividad de un autor que “supo aprovechar el entramado de una documentación oficial para hablar no solo de nuestra raíz burocrática, ya célebre…, sino de las raíces aéreas, marítimas, de los que vienen o se van, que no obstante permanecen asidos a letras —más apresuradas que meditadas— echadas a vuelta de correos o quedadas para siempre en el fondo de un bolsillo”.

De ahí la novedad de la propuesta, pues entre cuños y fragmentos de trámites burocráticos de migración entre España y Cuba se traslucen despedidas, nostalgias, reclamos y ausencias con 100 años de diferencia: entre Manuel, quien decide dejar el viejo continente en 1913 para echar raíces en la Isla; y Leandro, que pretende en la actualidad reeditar el viaje pero a la inversa. 

No lances piedras
al pájaro que surca.

Es imagen tremenda,
designio
para marcharnos.

Descubrimos alas,
y otros deseos
de sabernos aquí.
 
“Prefiero interpretar Posdatas como una foto, una postal extraviada de estos tiempos marcados por la prisa, por las partidas y los trasiegos de quienes no se conforman con echar raíces donde los plantaron”, valoró Jamila. La caracterizó como una “escritura fragmentaria aparentemente ligera”, pero que ilustra el drama familiar al borde de estos trámites públicos por parte de “una familia escindida y vuelta a escindir”, que constituyen una realidad muy presente en nuestra cotidianidad. 

Al tratarse de un texto de poesía visual, en la cual el texto interactúa constantemente con otros elementos gráficos (sellos de timbre, cuños, facsimilares de documentos oficiales, tomos y folios), se destacó la diagramación del libro —realizada por Lisandra Fernández Tosca— que logra integrar estos componentes para entregar, en su conjunto, una visión concreta del drama.

“Leída la historia como se mira el decursar de una corriente —con sus ahogados y sus pescadores, con sus surfistas y sus viajeros— vemos que nadando entre dos aguas, con su re-visitación de lo público desde lo privado, se ha tocado una raíz que aún resuma y respira”, observó Jamila.

No son cartas
sino recuerdos
unas cuantas páginas.

Estruendo en la partida
de quien conoce
el abismo del regreso.

Por su parte, el autor del libro valoró el encuentro como un “espacio íntimo y muy difícil”, tan difícil que al leerlo solo podía ofrecer la mitad de la intención poética que había intentado, confesó. Y dio lectura a su creación literaria de forma peculiar: con su voz la poesía, con su mano los trámites burocráticos intercalados.

Leandro Báez Blanco nació en Santiago de Cuba en 1978 y es escritor radial y profesor de semiótica. Su trabajo fue reconocido en 2009 con la Medalla del Soneto Clásico y en 2003 con los premios Luisa Pérez de Zambrana y el de la ciudad de Santiago de Cuba. Revistas nacionales han reproducido su poesía y aparece en la antología poética Cuatro Rostros de la Palabra (2004) y en el Diccionario de Escritores Santiagueros (2006).

Comienza encuentro nacional de escritores de literatura infantil y juvenil


Publicado en: http://www.uneac.co.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&id=8266



Con la alegre y contagiosa actuación del grupo teatral Tropatrapo, interpretando obras de escritores cubanos para niños y jóvenes, se inició en la mañana de este lunes 6 de octubre en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC el encuentro nacional de escritores de literatura infantil y juvenil, organizado por la Asociación de Escritores.

“Yo quiero felicitarles por la idea de reunir a las secciones, porque es muy sano... no solamente porque se debate todo tipo de cuestiones, sino porque en estos encuentros se debate lo más importante, que es la proyección intelectual y artística de la organización”, dijo el Presidente de la UNEAC Miguel Barnet al inaugurar el evento.

Indicó su esperanza de que se debatan las cuestiones teóricas que implican el trabajo tan hermoso de escribir para los niños, que a la vez es muy difícil, pues su grandeza está en lo heterogéneo de su público y lograr el equilibrio en cómo se dice sin que se subestime a las criaturas. “Los niños saben mucho y no les gustan las ñoñerías, ni las tonterías ni las trivialidades; les gusta que les hablen en serio y espero que este sea un debate en serio”, reafirmó.

Por su parte, la Premio Nacional de Literatura Nersys Felipe dijo que “estamos aquí, en primera instancia, por los niños y los jóvenes” en lo que calificó como “un placer del corazón”.          
            
“Si yo fuera una niña le diría al escritor: cuéntame, anda, de antes y de ahora, de lo real y lo fantástico, de antes y de ahora, pero recuerda que a mi lo complicado me cansa, lo siempre igual me aburre y que me gustan los libros con ilustraciones, las páginas con diálogos y esos párrafos preciosos que tienen como una música y que dice mi mamá que así los escribía José Martí”, expresó.

Resaltó el papel de la obra creativa de cada uno de los escritores como cooperante de gran valía en el alto empeño de crecer a través de la literatura, sobre todo en la formación de las nuevas generaciones. “La literatura y el arte suavizan y sanan el alma, también la fortalecen... y debemos, como creadores, enriquecerlos espiritualmente y ennoblecer y afinar sus sentimientos”, reafirmó.

A la inauguración del encuentro también asistieron Vivian Belunza, viceministra de Cultura; Juan Ramón de la Portilla, Presidente de la UNEAC en Pinar del Río; Pedro de la Hoz, vicepresidente de la UNEAC, junto a numerosos escritores de esta literatura en el país.

En sesiones de mañana y tarde, durante tres días, se debatirá en paneles y ponencias especiales las principales preocupaciones del género, además de realizar lecturas, presentaciones de narración oral, un encuentro con directivos de casas editoriales especializadas y del Instituto Cubano del Libro, para concluir en un encuentro con niños de una escuela primaria.

En conversación con Esteban Llorach, anfitrión del evento y su principal organizador como Presidente de la Sección de Literatura Infantil y Juvenil de la Asociación de Escritores, destacó que es una idea novedosa, surgida de la necesidad expresada por los escritores durante el VIII Congreso de la UNEAC, en el que participan escritores de Pinar del Río, Sancti Spíritus, Villa Clara, Granma, Camagüey, Las Tunas y Santiago de Cuba.

“Va a marcar un antes y un después, porque vamos a darnos cuenta de que podríamos sistematizar este tipo de encuentros, según los recursos que dispongamos”, indicó. Al respecto, valoró la necesidad de poder invitar más escritores de provincias, incluir mayores posibilidades de intercambio con sus lectores y desarrollar muchas más iniciativas para convertirlo en un “evento macro de la cultura cubana”.

Consideró que este género literario está en un excelente momento, pues tiene magníficas voces –no solo los ya fallecidos, sino también muchos otros que son publicados en todo el país, algunos de ellos presentes en el evento–, y necesita de una fuerte divulgación y atractivo para niños y jóvenes al ser “la primera trinchera de la Revolución, porque los sistemas de valores se nutren, se ejercen, se piensan, se dan a vivir en las primeras edades”.

En este empeño, lamentó las incidencias que tiene el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba en la publicación de los libros –en los precios de la tinta, del papel, en la falta de maquinarias–, que afecta el sistema educativo y de bibliotecas en el país.

Sobre el evento, confió en que se debatirán temas específicos que afectan al género y redundarán en lograr “un buen ajiaco cultural, ideológico y político” que facilite su mayor desarrollo, al mismo tiempo su interrelación con otras Secciones y Asociaciones de la organización, a partir de sus propias posibilidades.

“Lo que hay que ver es hasta que punto tenemos el respaldo económico que la UNEAC necesita para seguir trabajando, como ha sido desde su fundación, como una de las fuerzas fundamentales en que la cultura sea el escudo y la espada de la nación”, concluyó.

jueves, 25 de septiembre de 2014

El legado musical de Enrique Bonne


Publicado en: http://www.uneac.co.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&id=8227

En un emotivo homenaje a la figura de Enrique Bonne –músico y compositor santiaguero que ha devenido leyenda de la cultura cubana, creador del ritmo pilón y de muchas de las más populares guarachas y boleros que se escuchan en Cuba– se transformó la presentación del documental Bonne: un legado musical, del realizador cubano Manuel Jorge.

Al mediodía del lunes 22 de setiembre acudieron a la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC importantes figuras de la música cubana, familiares, amigos y personas que le admiran para recibirlo a su paso por la capital y compartir con él algunos minutos. Le entregaron presentes el vicepresidente de la UNEAC Pedro de la Hoz, junto al presidente de la filial de la organización en Santiago de Cuba Rudolfo Vaillant, y Lucía Sardiñas por el Ministerio de Cultura..

El musicólogo Juan Piñera expresó el honor que sentía al presentar a un hombre cuya “humildad lo hace grande” y que “ha transformado en hecho artístico lo cotidiano”. El director del documental también tomó la palabra para agradecer a la familia Bonne que les hayan dejado entrar a su casa y a su intimidad, invitando a todos a disfrutar del resultado.

El audiovisual –producido por el Centro de Desarrollo del Documental “Octavio Cortázar” de la UNEAC –hace un sintético y acertado recorrido por los momentos principales de la vida y la obra del destacado artista, particularizando en algunas de sus observaciones sobre el desarrollo de la música popular cubana desde los años 50.

La coordinadora y responsable de la producción general del documental, Esther García, comentó posteriormente que el trabajo fue realizado en Santiago de Cuba en el momento que el protagonista celebraba sus 88 años, con un homenaje en la Sala Dolores. “El testimonio de Enrique, de su esposa Juana, de sus hijos, sus amigos, el sonar de sus tambores en los estudios Siboney, las calles de Santiago, sus pobladores y, en especial, su música, llenan de emotividad y esplendor este homenaje que hemos querido hacer a nuestro admirado y querido amigo”, indicó.
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Durante los 28 minutos de documental el propio Enrique habla sobre el inicio de sus inquietudes musicales a los 8 años, su primer trabajo profesional en 1951, su entrañable amistad con Pacho Alonso –de quien con modestia dice que “fue muy considerado” con su música o que “echó a caminar” su ritmo pilón–, además de escucharse varias de sus melodías, interpretadas por grandes orquestas como la de Pacho Alonso y los Bocucos, Estrellas Cubanas, el Órgano Oriental y la Aragón. Así se intercalan junto a las entrevistas los reconocibles acordes de Que me digan feo, El que no haya pecado que tenga cuidado, Dame la mano y caminemos, Yo no me lo robé vigilante, Si me falta el carnaval...

Pero el documental se detiene precisamente en el carnaval –a cuya Comisión le dedicó casi tres décadas como director de espectáculos artísticos–, en el grupo que creó desde 1961 con sus inigualables tambores y en la conga santiaguera para resaltar el orgullo que siente por su trabajo, que todos reconocen como un legado singular a la música popular cubana.
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“La amalgama de sonidos que se expresan con tanta fuerza en la conga –que viene de las tumbas francesas y de los toques religiosos de los negros africanos–, eso es lo que hace la rítmica de Santiago tan peculiar”, dice con visible emoción. “Se hace sobre la base de como suenan los pies cuando se arrastran...”, y lo demuestra, para insistir en que ninguna otra conga del país suena igual, ni en La Habana. “¡Es la forma de sonar Santiago!”, concluye convencido.

Y se contagia la sala con el ritmo de sus tambores y de la conga santiaguera que lo acompaña dondequiera que va, ahora de regreso a la ciudad que lo acoge como un hijo esencial.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Vuelven las tardes de "Confluencias"



Publicado en: http://www.uneac.co.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&id=8219

Una breve presentación audiovisual de Visualeer –que recordó los versos del conocido poema «Felices los normales», de Roberto Fernández Retamar, y «Strangers in the night», del joven poeta villaclareño Sergio García Zamora– marcó el reinicio, en la tarde del viernes 19 de septiembre en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC y con frecuencia trimestral, de un espacio de poesía añorado por muchos: Confluencias.

Surgido hace años como una iniciativa de la Asociación Hermanos Saíz, se había convertido en un viejo sueño a ser retomado y uno de los planteamientos expresados durante el reciente VIII Congreso de la UNEAC, como espacio donde confluyen poetas de dos generaciones que continúan aportando en nuestro país desde sus particulares estilos y experiencias.

La presencia de ambos poetas en el encuentro fue calificado como un comienzo “de lujo” por Alberto Marrero, Presidente de la Sección de Poesía de la Asociación de Escritores de la UNEAC, principal patrocinadora junto al Instituto Cubano del Libro y la AHS. La presentación estuvo a cargo del escritor Jorge Ángel Hernández, quien logró mantener como anfitrión un fluido y desenfadado diálogo con los invitados.

Retamar: “Cualquier situación puede ser motivo de acercamiento a la poesía”

Había la pequeña burguesía,
La burguesía compradora,
Los latifundistas,
El proletariado,
El campesinado,
Otras clases,
Y tú,
Toda temblor, toda ilusión”.
(Madrigal, Roberto Fernández Retamar)

Jorge Ángel presentó el trabajo de Roberto Fernández Retamar (La Habana, 1930) como “imprescindible en la literatura cubana”, que ha trascendido desde sus inicios para convertirse en “una obra que reporta a la sociedad sin dejar de partir de la creación misma, en su evolución tanto en la poesía como en la ensayística”.

Presidente de Casa de las Américas y miembro de la Academia Cubana de la Lengua, además de la Real Academia Española, obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1989 y numerosos reconocimientos, como la Medalla Oficial de las Artes y las Letras de Francia, la Orden Félix Varela de Primer Grado y la Orden José Martí. Fundador de la UNEAC y del Centro de Estudios Martianos, es Doctor en Filosofía y Letras y en Ciencias Filológicas, ha publicado e impartido clases en numerosas Universidades de Cuba y el mundo, muchas de las cuales le han entregado el Doctorado Honoris Causa.

El presentador destacó en sus poemas lo que el propio Retamar definiera como la “circunstancia de la poesía” –que sirviera de título a uno de sus poemarios en los años 70–, porque pueden descubrirse inspiradas en situaciones “quizás no tan poéticas, demasiado personales, incluso locales o efímeras... pero al paso del tiempo y releerlas ya no importa tanto la circunstancia”.

Al respecto, el poeta respondió que el título de su poemario se trataba de un juego intertextual, en relación con la “poesía de circunstancia” como centro de la creación poética. Sin embargo, reafirmó su convencimiento de que “no hay circunstancia, objeto, realidad, por pequeña o efímera que sea o parezca, que no es digna de ser tocada en un poema que quizás, si los Dioses son propicios, sobrevive a esa coyuntura”.

Preguntado sobre la posibilidad de extinción de la llamada “poesía social”, sobre la cual Retamar ha profundizado en sus estudios y ha reflejado en sus poemas, consideró que no hay ningún tipo de poesía que esté necesariamente en extinción: “hay circunstancias y épocas más propicias para determinado tipo de poesía... y no me parece que esta sea una época para ella.”

La abarrotada sala Villena tuvo el privilegio de escucharle leer varios de sus poemas, como Los que se casan con trajes alquilados, Súplica del ciego, Biografía – dedicado a Julio Cortázar –, Como a ellos y Si quiere un tonto saber. Pero antes de su lectura agradeció compartir la tarde con Sergio García Zamora, de quien leyó su obra en el más reciente número de la revista Amnios y le valió para apreciarlo como “un auténtico poeta, quien además es joven”.

Sergio García Zamora: “El poeta se debe al ser”

En alguna playa de Miami o Tenerife
hablas hasta convencerlos y convencerte
sobre lo inútil de tu regreso, es decir,
contra la pamplina del hombre
que alega buscar su raíz.
No te harán caer en la nostalgia fácil:
patio de escuela donde jugabas al trompo,
palmas vistas desde un tren a toda marcha.
No sientes lo que llaman patria.
Ya no sientes
(El otro, Sergio García Zamora)

La primera pregunta de Jorge Ángel a Sergio García Zamora (Esperanza, Villa Clara, 1986) estuvo dirigida a destacar que, aunque su trabajo hace “guiños” con lo que está en el ambiente literario de su generación, se desmarca de esa tendencia. El poeta respondió que no cree ser ni muy distinto ni muy igual, “simplemente me preocupa ser; escribir, escribir y escribir... como una forma de vida”. Y dijo que le place mucho hacerlo, enfrentarse a la página en blanco y “al final de la noche, encontrarme con la epifanía”.

En la actualidad, Sergio es uno de los jóvenes poetas cubanos más laureados en el país, recibiendo los premios Poesía de Primavera, Mangle Rojo, Calendario, Fundación de la Ciudad de Santa Clara, Emilio Ballagas, La Gaceta de Cuba, entre otros. Es graduado de Filología en la Universidad Central de las Villas “Marta Abreu”, ha publicado numerosos libros en Cuba y ha colaborado con revistas de Honduras, Puerto Rico, Guatemala y México.

Sobre la fuerza filosófica interna que puede apreciarse en sus poesías y la profunda cultura que le caracterizan, confesó haber sido en la Universidad un admirador de la historia de la Filosofía, a tal punto que cuando salía del aula sentía que la vida le había cambiado. “Los filósofos son una fuente inagotable de poesía”, reafirmó.

Pero, más allá de eso, indicó que sus ansias de conocimiento han sido inagotables y “desde los Naufragios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca hasta los textos de San Juan de la Cruz, que no pretendían ser poesía y lo eran”, le fascinó saber de todo: de física, de las nuevas corrientes de pensamiento del mundo científico, de la teoría de la complejidad. “Un perpetuo asombro es el que quiero vivir”, expresó convencido de que la poesía y la filosofía “son formas de entender y codificar el mundo, igualmente válidas y bellas”.

Leyó varios de sus poemas –como «Plenitud del ciruelo», «Retrato de la madre con pavorreales», «Bosque de tilos en la noche», «Pensando en los peces de colores»,«Conocimiento de causa», «Los reclutas» y «El otro»– y se vendieron libros de ambos autores.

Al final, como en los primeros minutos del encuentro, también se escuchó la música del guitarrista Rodney Howard Vázquez para concluir una enriquecedora tarde de Confluencias que volverá a abrir sus puertas el próximo diciembre con otra atractiva propuesta.