miércoles, 3 de julio de 2013

Regino Boti en la revista UNION 79

Publicado en: http://www.uneac.co.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&id=7247

El número 79 de la revista UNIÓN fue presentado el pasado 28 de junio con un dossier dedicado a Regino Boti, a propósito de haberse cumplido el 5 de junio el centenario de la publicación, en Barcelona, de su primer libro de poesías Arabescos mentales.

De acuerdo con Guillermo Rodríguez Rivera en su escrito Otro centenario de Regino Boti, incluido en el referido dossier, la presentación de ese libro en 1913 “revitalizó decisivamente la poesía de Cuba y abrió el camino a una promoción que sería esencial en ese proceso de reafirmación de nuestra cultura”.

Nancy Morejón, directora de la revista y Presidenta de la Asociación de Escritores, en la introducción del encuentro calificó a Boti –junto a su colega José Manuel Poveda– como “los grandes” que hicieron renacer la lírica cubana a inicios del siglo XX. Al referirse a la pasión que desarrolló por su Guantánamo natal, desde donde realizó toda su obra, destacó que “la poesía es siempre algo recóndito, incógnito”, pero desde allá “marcó la visión moderna de nuestra poesía”. “Llevó la noción del terruño, de la provincia, a categoría universal”, reafirmó.

El escritor guantanamero Jorge Núñez estuvo a cargo de la presentación de la revista y refirió que en toda ella se siente la presencia de Boti: “se presenta al gran poeta, al tiempo que nos descubre al gran hombre, amigo, la figura que ha sido reverenciada por tantas personalidades en la cultura nacional”. Las ilustraciones de la revista en este número también son del propio poeta, destacado por Núñez al asegurar que “el Boti pintor para nada desdice el gran escritor que fue”.

Regino Eladio Boti (Guantánamo, 1878-1958) fue pedagogo y abogado, graduado en 1911 como maestro público y en 1917 como Doctor en Derecho Civil en la Universidad de La Habana, en 1918 obtuvo el título de Notario Público y en 1947 se graduó de Doctor en Filosofía y Letras, también en la sede universitaria de la capital cubana. Colaboró en numerosas revistas literarias de Cuba y del extranjero y fue miembro correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba, de la Academia Cubana de la Lengua y de la Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes de Cádiz.

En 1987, a propósito de la inauguración en el Museo Nacional de Bellas Artes de la exposición de pinturas de Boti bajo el título Yo Hago Arte en Silencio, Acuarelas y Pasteles, José Antonio Portuondo diría que:“La significación literaria de Regino Boti es la de maestro y renovador de modos expresivos, etapa insoslayable de nuestra historia cultural. Y aunque no alcanza la magnitud e importancia fundadora de su producción literaria, su pintura merece recordarse e inscribirse con absoluto decoro, en el desarrollo de la paisajística entre los acuarelistas cubanos.”

Regino Rodríguez Boti —psiquiatra e investigador, nieto del maestro— al tomar la palabra en la presentación de la revista, agradeció el homenaje en nombre de la familia. En el dossier de UNIÓN 79 también puede leerse un relato de su autoría en el que, con un lenguaje directo y bajo el título de Primeras jornadas bajo el cielo de México, se descubren interioridades de su abuelo, quien “tenía por hábito hablar muy poco y escuchar mucho” y a sus 72 años de edad “no tenía arrugas en la cara, era de andar erecto y con armonía, seguro de su buen transitar por la vida, con la elegancia de quien sabe caminar”.

Como es habitual, la revista UNIÓN va más allá de las fronteras de su dossier para reflejar la diversidad cultural del país y, en esta ocasión, se descubren otras sorpresas literarias como: el ensayo de Luis Álvarez al libro de Abel Prieto Viajes de Miguel Luna, una versión muy actualizada para teatro del clásico infantil La cucarachita Martina –escrita por Abelardo Estorino con el sugerente nombre de Retozando con Cuca y las palabras de presentación de Miguel Barnet al libro de Raúl Roa Kouri Memoria de mundos varios.

Además se podrán encontrar dos ensayos dedicados a la pintora olvidada Uver Solís, sus antecedentes, su vida y su obra, escritos por Nidia Lamelas y Mercedes Crespo; un olvidado “teatro debate” entre René Jordán y Rine Leal, en el momento de estreno en el Lyceum de la obra de Virgilio Piñera El flaco y el gordo; la poesía de Pedro de Oraá, Nancy Morejón, Iván Gerardo Campanioni y Miladis Hernández, entre otros trabajos de Felipe Pichardo, Ana Luz García, Ignacio Granados, David Orlando, Uva de Aragón y David Leyva.

Como destacara Jorge Núñez durante la presentación, esta nueva entrega de UNIÓN muestra una de sus características más notorias: “desde estéticas aparentemente contrapuestas, presentan el abanico de la polifonía de la cultura cubana”.

viernes, 28 de junio de 2013

Eduardo Chibás: vigencia y controversia

Publicado en: http://www.uneac.co.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&id=7250

Un grupo de jóvenes cubanos de los años 50 protagonizaron el pasado miércoles 26 de junio en la UNEAC un apasionado debate que demostró cuán viva se mantiene la historia de la nación, sobre todo cuando se trata de las ideas patrióticas que guiaron a la «Generación del Centenario». Una abarrotada sala Rubén Martínez Villena, a la que asistieron también jóvenes de generaciones más recientes, sirvió de sede a la cita convocada bajo el provocador título de: La maleta de Chibás: ¿tenía o no pruebas?. 
El periodista Ciro Bianchi, al presentar el encuentro, destacó el interés que aún despierta el tema a 62 años del incidente y cedió la palabra al escritor e historiador Newton Briones, quien explicó detalladamente sus observaciones históricas sobre la personalidad de Chibás –señalando ejemplos específicos de manipulación de la realidad– y sobre el entorno político y social del país de ese momento, que se encuentran recogidos en su libro General regreso (Editorial Ciencias Sociales, Premio de la Crítica 2005).
Briones reseñó la acusación sin pruebas que Chibás realizara al entonces Ministro de Educación, Aureliano Sánchez Arango –con una reconocida trayectoria en el movimiento revolucionario, desde los tiempos de Mella– por malversación de fondos ante la suposición de que construía un barrio residencial en Guatemala con el dinero del desayuno escolar. En ese sentido, resaltó la importancia de conocer toda la verdad en la historia de la nación, para beneficio del futuro del país. “Si los pueblos no conocen su historia, están condenados a repetir los mismos errores”, insistió.
Al hacer uso de la palabra la hija de Aureliano, Lela Sánchez Echeverría, agradeció la oportunidad que le daba la UNEAC para exponer sus puntos de vista, pues ha cargado toda su vida con el peso familiar de la acusación de Chibás. Al defender la honestidad de su padre, reseñó su libro La polémica infinita: Aureliano vs. Chibás y viceversa (Editorial Quevecor, 2004), una batalla que calificó de “importancia capital para mi familia y para la honra de mi padre”. Destacó el respeto que merecen todas las personalidades, “pero mayor respeto merecen la verdad y la historia”.
La historiadora Ana Cairo, por su parte, también hizo referencia a su libro Eduardo Chibás: Imaginarios (Editorial Oriente, 2010) que fue el resultado de muchos años de investigación sobre el tema y donde se recoge la razón por la cual aún mueve muchas pasiones: “no hay una versión definitiva y única”, sino un “arcoiris” de puntos de vista desde los imaginarios que se construye cada quien a partir de los hechos. “En la historia no existen ángeles, sino seres humanos, con sus cosas buenas y malas”, resaltó.
Llamó la atención sobre un elemento muy importante: el papel que jugó la prensa amarillista de la época para desacreditar la figura de Chibás –en algo parecido a lo que hoy se llama “guerra mediática”, dijo– pues “su trayectoria ha sobrevivido, su leyenda ha ido más allá de su vida y bajo su devoción se forjaron miles de jóvenes, de lo más patriótico y de mayor valor, que se incorporaron a la lucha revolucionaria seguidos por su ejemplo.”
En ese mismo sentido tomaron la palabra varios antiguos miembros de la Juventud Ortodoxa, que rechazaron cualquier crítica destinada a destruir la imagen de Chibás y destacaron el papel que tuvo en la historia de Cuba. “La perfección humana no existe –dijo Pedro Ríos–; con los errores y las virtudes, nadie puede negar que Chibás fue un hombre que logró aglutinar mucho pueblo al terreno de la política de aquella época, que estaba enferma de corrupción”. Ante esa realidad su lema de “Vergüenza contra dinero” fue un detonante, que atrajo a su programa lo mejor de la juventud del centenario y a las personas que libraron la batalla definitiva de la Revolución.
Max Lesnik, quien anunció que había venido desde Miami especialmente a este debate, rememoró pasajes de su historia como joven ortodoxo muy cercano a Chibás y, al estilo de la prédica política de entonces, sintetizó el sentimiento del pueblo ante el ejemplo de su líder: “El disparo del 5 de agosto sirvió para movilizar a su pueblo y recuperar la confianza que había perdido momentáneamente, tras un error político de cálculo que –insistió– no puede borrar su historia”. A la vez indicó que si existía interés político en sus acciones –aspirando a la Presidencia de la República– era para, desde su cargo como Presidente, construir un país mejor.
Criticó fervientemente a quienes calificó de pretender hacer “una crucifixión” de Chibás, al que han insultado con epítetos tan terribles como “demagogo”, “anti-pueblo”, “bandido de la palabra”, etc. y culminó con palabras de Fidel: “de aquel hombre y de aquella prédica, surgió una patria nueva” y “la historia de la Revolución y del 26 de julio está íntimamente ligada a Chibás, fue la continuidad de su ejemplo… que ha dejado de ser la causa, la idea, la ilusión de un Partido para convertirse en la de todo un pueblo”.
Quienes asistimos al encuentro tuvimos el privilegio de contagiarnos con un debate cargado de pasión y de historia, donde unos jóvenes –ya canosos– volvieron a la carga para defender ideas políticas que, estén donde estén y tengan el enfoque que tengan, son reflejo de la más legítima diversidad de opiniones y continúan tributando, de forma enriquecedora, al pensamiento revolucionario de la nación cubana.
De lo que no cabe dudas es de la imperiosa necesidad –como resaltó Miguel Barnet esa tarde– de rescatar figuras de nuestra historia que se han erigido como defensores de la patria; y de la pertinencia de que la UNEAC esté en el centro de estos debates porque, a decir de su Presidente, ello forma parte esencial de la cultura cubana.

miércoles, 19 de junio de 2013

Esos corazones insensatos



¡No soporto a Marina! Con esa sonrisita ficticia y esa vocecita de mujer sufrida. Cuando sale en pantalla reacciono igual que cuando sale Aimé Amargoz en el NTV: ¡pongo en “mute” mi televisor, para no escucharla más! Será muy bonita, muy modelo en la vida real y todo eso… pero no puedo con ella, con sus dedos gordos y sus uñas cortas. Porque lo que es insensato es que sea la más rica y la más tonta, en una absurda combinación de categórica e inconsistente, firme y pusilánime ¡no la ruedo!

En un final, de eso se tratan las telenovelas: de entretener a la gente y sacarla de sus preocupaciones diarias… aunque en ocasiones la realidad sea mucho más rica y tremebunda que cualquier increíble trama que se presenta en ellas. Uno conoce cada situaciones reales… ¡que meten miedo! que si salen en telenovelas no queda más remedio que apagar el televisor.

Sin embargo, con esta no me pierdo un capítulo… y quien me llame por teléfono a esa hora tendrá que hablar con la contestadora automática ¡Porque esta buenísima! Dinámica, con tramas bien llevadas, simpática y picante en los momentos precisos, bien ambientada, excelentemente actuada… una mezcla profesional de buenas formas de hacer televisión, que ni aburre ni desespera (excepto en el caso de Marina, aclaro).

Tanto, que me hace recordar dos íconos inolvidables de las telenovelas brasileñas, que causaron furor en las pantallas cubanas: “Roque Santeiro” y “Vale Todo”. Con “Insensato Corazón” uno se divierte tanto, de tan buena gana, que no quieres que se acabe.

En lo que a trama se refiere, me encanta ese mensaje –muy a tono con su título– que hace honor a la razón de ser de toda telenovela: en cuestiones de amor el corazón es insensato, se fija en cualquiera y nadie puede hacer nada en su contra.

Desde la millonaria pragmática y cansada de pretendientes interesados, que se queda con el Adonis descerebrado que le da la diversión y la seguridad que los señoritos ricos no pueden ofrecer  –la Vivi siempre tiene el mejor bocadillo de la novela–; la modelo voluptuosa, de cuna pobre y honesta, que destruye matrimonios y le guarda fidelidad –casi perfecta– al banquero corrupto y asesino; la ambiciosa capaz de hacer cualquier cosa para subir en la escala social, de familia aparentemente feliz pero insatisfecha en el amor, que no puede renunciar a sus orígenes y termina con un ex presidiario de igual calaña –eso sí: ¡con un cuerpo de sueño!

Y hablando de insensateces, como toda buena telenovela que se adentre en las complejidades del corazón, no teme en tratar el tema “gay”, sin tapujos ni miramientos del horario –para el enojo de los conservadores, protectores de la fe religiosa, que se quejan y repiten que ya no ven telenovelas brasileñas, porque “¡no hay ninguna en que no haya una trama de maricones!”.

Levantando la parada, es que no hay 1 personaje “gay”, sino… ¡4! Desde la pajarita estereotipada, la “perra”, la “sugar”, refinada en el mejor gusto para las modelos; pasando por el “amanerado evidente”, que se vuelve loco con los buenos mozos que hacen ejercicios en la playa de Copacabana… hasta –¡por fin!– el profesor de la Facultad de Derecho, muy varonil y asumido en su sexualidad, que desarrolla una historia muy bonita con un empleado sencillo –el más bello de los galanes de la telenovela, por cierto–, muy confundido en sus gustos, que transita por un cambio muy creíble en su sexualidad, de los brazos de una novia poco exigente a un amor que lo va dominando, en contra de sus propios prejuicios.

Si elogioso es el tratamiento a la diversidad de amores –no sólo en lo que llaman “ambiente gay”, sino en general–, mención especial merece la forma en que se critica a la homofobia: su exponente es un temerario periodista, progresista en sus ideas políticas, luchador por las causas justas y en contra de la corrupción, el atropello… siempre que no sea en la sexualidad de las personas, porque de repente se transforma en el más machista, homofóbico y violento de los personajes.

Esos ejemplares por aquí abundan… que lo de “revolucionario” (o “revolucionaria”) se les pierde cuando de sexualidad se trata.
Aunque seamos honestos: no es la gran cosa, pero entretiene. Y demuestra que se puede hacer telenovela –con toda la carga de banalidades que eso implica– y trascender. Que, a pesar de Marina y su tontería, se puede elaborar un producto de consumo que entretiene y hace reflexionar, sin grandes pretensiones ni didactismos. ¿Qué más se puede pedir?

martes, 28 de mayo de 2013

Pensar y aprender de América



“América es mucho más que un lugar en la geografía”. Así empieza el escritor Ernesto Sierra la Nota Preliminar de su libro “Aprendiz de América”, presentado el pasado viernes 24 de mayo en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC, con la presencia de los Premios Nacionales de Literatura Pablo Armando Fernández y Nancy Morejón.

El libro, que el propio autor calificó como “una bitácora personal”, constituye una nueva recopilación de un grupo selecto y muy variado de escritos sobre Latinoamérica, que ha realizado en diferentes momentos de su vida, a partir de sus reflexiones ante diversos temas que fueron inquietando al escritor.

Una primera compilación homónima fue realizada en 2005 por Ediciones Unicornio, de la entonces provincia Habana. En 2012 la Editorial Arte y Literatura decidió realizar esta nueva propuesta ampliada, a petición del Instituto Cubano del Libro –como parte de sus publicaciones en el bicentenario de la independencia latinoamericana–, con edición y corrección de Dania Pérez Rubio.

El investigador y ensayista Rafael Acosta de Arriba tuvo a su cargo el Prólogo del libro y, durante la presentación, destacó que la prosa utilizada por Sierra es “eficaz” y “limpia de hojarasca”, para adentrarse “con lucidez” en los más variados temas que muestran la vocación latinoamericanista del autor.

Por sus páginas desfilan personalidades literarias del continente como Benedetti, Cortázar, Borges, Neruda, además de sus coterráneos Martí, Heredia y Luis Rogelio Nogueras, y muchos otros. En sus escritos se armoniza, de forma amena y fluida, interioridades de la realidad literaria, social y política de la región, pasando por temas cruciales del sur del continente, como el racismo, las complejidades del tema indígena o el mercado de la literatura en los años 60 del pasado siglo.

“Late la vocación crítica de un buen conocedor de las letras continentales”, continuó señalando Acosta de Arriba, para resaltar que: “Ambigüedad de tradiciones, extrañeza del ser, máscaras, políticas, culturas ancestrales con quebraduras de todo tiempo, excentricidad ibérica, dolor denso para repartir al mundo, espejos fragmentados, utopías volatilizadoras y retornantes, todo ello es este gran pedazo de tierra habitada por millones de seres al sur del río Bravo; y Ernesto nos da algunas de las astillas rotas o fragmentos en estos trabajos de mucho interés.”

Ernesto Sierra, nacido en Güines en 1968, es Graduado en Letras por la Universidad de La Habana y Diplomado en Estudios Amerindios por la Casa de América de Madrid. Ha dictado conferencias en Latinoamérica, Europa y los Estados Unidos y actualmente compagina sus responsabilidades en Cubarte –como Director Editorial y Subdirector– con los estudios doctorales en la Universidad de Castilla-La Mancha.

De su “filiación americanista desde el primer momento” también dio fe durante la presentación del libro el poeta y crítico literario Guillermo Rodríguez Rivera, quien fuera profesor de Sierra en la Universidad de La Habana. Recomendó  la lectura del libro para conocer sobre el hoy y el ayer de Latinoamérica, “para disfrutar y aprender” pues, sobre todo, “inquieta y divierte, pero al mismo tiempo ilustra y enseña”.

En el contexto del resurgimiento del fervor latinoamericanista durante la última década, resulta una valiosa propuesta que Rafael Acosta nos presenta como un calidoscopio donde tienen cabida “los grandes maestros de la literatura del continente, los agravios y el sufrimiento de sus pobladores más desconocidos, los avatares de las batallas políticas o comerciales de su intelectualidad”.

De esa forma nos llega la invitación a una lectura atenta del libro, al constituir “un tributo a la cultura encarnada de América Latina, de su sangre generosa”.

martes, 21 de mayo de 2013

Perder el miedo

El significado exacto de la palabra fobia es miedo. Cuando se habla de homofobia y de transfobia no se trata de tener miedo a homosexuales y personas trans: se refiere al miedo que la sociedad tiene de que homosexuales y trans interpelen al poder patriarcal que por milenios se nos ha impuesto.

Por eso, uno de los principales argumentos de la homofobia y la transfobia es que, bajo ningún concepto, se considere a esa gente como «normal», que conlleva al desprecio y repudio a estas personas.

La gente le tiene miedo a lo que no conoce, más aún cuando se trata de personas homosexuales y trans, con toda la carga estereotipada y peyorativa que se les ha adjudicado. El miedo, en ese caso, es contagioso y conduce a la ignorancia, al espanto, al rechazo ante cualquier ambiente que se les parezca – ¿miedo al contagio? léase: ¿a que le guste?–.

Por eso, luchar contra la homofobia y la transfobia implica también perder el miedo.

En esa labor, el papel de los medios es fundamental, para mostrarle a la gente eso que – desde la distancia – imagina terrible, desagradable, putrefacto… pero no conoce.

Lamentablemente, después de 5 años organizando Jornadas contra la Homofobia en Cuba, los medios nacionales han hecho muy poco en ese sentido. Y no hace falta decir por qué. No obstante, este año se han descorrido – ¡por fin! – las cortinas del silencio. En los noticieros cubanos se pudieron ver algunas de las actividades de la Jornada, con más información, incluyendo la conga multicolor por la más céntrica calle del Vedado, que ya viene organizándose desde hace 5 años en fecha cercana al 17 de mayo.

Y llama mucho la atención, porque contrasta con el absoluto silencio de los medios cubanos hace apenas un par de semanas, cuando la aprobación del matrimonio igualitario en Brasil, el hermano sudamericano – aunque, paradójicamente, el pueblo cubano lo pudo conocer por TeleSur. O el picotillo de programa que hicieron hace sólo un mes, cuando transmitieron mutilado el “Actor’s Studio” dedicado al elenco de la simpática serie norteamericana “Familia Moderna” (Modern Family), de forma tal que los personajes gays no hablaron en toda la noche.

Sin embargo, la verdadera novedad televisiva que nos trajo la 6ta Jornada contra la Homofobia fue la presentación, durante la noche del domingo 19 de mayo por el Canal Educativo de la Televisión Cubana, de un resumen de la Gala Cubana contra la Homofobia, ocurrida una semana antes en el más grande de nuestros teatros: el Karl Marx – donde se viene realizando ya por tercer año consecutivo. Nuestro pueblo pudo ver, desde Pinar del Río hasta Guantánamo y en horario estelar, unos 90 minutos de las más de dos horas que duró el espectáculo.

Y pudieron ver a varios de los artistas que se han sumado a esta campaña… aunque hay muchos más que Laritza Bacallao, La Colmenita y los Van Van, pero estos nombres suenan muy alto en la popularidad de la Cuba de hoy.

Pudieron ver a Imperio – la transformista de mayor impacto en el país, que nos tiene acostumbrados a ver siempre algo nuevo –, quien abandonó el doblaje para cantar con su propia voz de trueno, peluca en mano, repitiendo enfáticamente: “¡Soy así!”… y ya nada podrá cambiarlo.

Pudieron ver al trío de «kazakis» que, con sus esculturales cuerpos de Adonis y ropa mínima, bailaron magistralmente la famosa coreografía de Beyoncé sobre finas puyas de mujer.

Pudieron disfrutar la actuación de Chavely, transexual de particular belleza que continúa en las tablas – quienes la conocemos sabemos que lleva esa obsesión en todos los sentidos –, presentando el legendario “Vogue” de Madonna a ritmo de glamour y pasarela.

Pudieron ver también a Sahira, a Margot, a Estrellita, que ya son leyendas del tacón y la lentejuela del transformismo en Cuba…

Y vieron a René González – uno de nuestros 5 héroes antiterroristas – dar brevemente uno de los discursos más políticos que se han escuchado contra la homofobia en el país, haciendo un trascendental vínculo entre la lucha por la libertad de sus cuatro hermanos en cárceles de Estados Unidos y la batalla por la libertad contra todo tipo de discriminación: a favor de aquellas personas que “han sufrido injustamente, por culpa de otros”.

Lo más importante es que pudieron ver – a pesar de las deficiencias del espectáculo – que no hay que horrorizarse con todo eso; que también homosexuales y trans somos patria y Revolución; que incluso se logra hacer buen arte en propuestas de transformismo y hasta se puede disfrutar de aquello que no conocían.

Algunos preferirán ver en el espectáculo una propuesta de mal gusto, resaltando aquellos pasajes de violencia que sobreviven y poco favor le hace a la Gala. Otros, protectores de fe religiosa, se alarmarán ante las sacudidas en las columnas del templo y criticarán semejante «terapia de choque» contra la moral y las buenas costumbres.

No faltarán tampoco los más recalcitrantes, que tratarán de inundar de quejas al ICRT, al gobierno y al Partido, horrorizados con tanta inmoralidad en la pantalla de sus casas, un domingo por la noche… ¡cuando los niños aún están despiertos! (como mismo llamaron hace cinco años, cuando la televisión cubana transmitió – a altas horas de la noche y sin censuras – la conmovedora historia de los vaqueros que se amaban en “Brokeback Mountain”).

Pero está muy bien que hayan transmitido la Gala Cubana contra la Homofobia por la televisión nacional, en la tranquilidad de la noche del domingo. Porque está bueno ya de tanta mojigatería, en un país que desde hace décadas se propuso como objetivo político principal acabar con la injusticia de las hegemonías.