viernes, 29 de octubre de 2021

En las comunidades está la esencia de nuestra identidad y de nuestra cultura


Publicado en: http://www.uneac.org.cu/secciones/en-las-comunidades-esta-la-esencia-de-nuestra-identidad-y-de-nuestra-cultura/

Desde hace más de tres décadas existe una organización de la sociedad civil cubana que ha trabajado sin descanso para promover la dimensión cultural del desarrollo a nivel local y comunitario: el Centro de Intercambio y Referencia-Iniciativa Comunitaria (CIERIC).

Con vínculo directo a la Oficina de Trabajo Comunitario de la UNEAC, el CIERIC trabaja con artistas, promotores socioculturales e instituciones para la gestión sostenible de procesos culturales y artísticos, la participación y la incidencia en las agendas de las políticas culturales. Este trabajo, ahora potenciado con mayor énfasis desde el gobierno, lo han podido realizar a través del desarrollo de capacidades, la estimulación de prácticas culturales y la conformación de redes y plataformas en todo el país.

Numerosos han sido los proyectos, ferias y espacios teóricos que surgieron a partir de su desempeño, los que han servido para divulgar las potencialidades del trabajo cultural comunitario y promover la participación de otros actores sociales, además de aprovechar los recursos y saberes de los habitantes de la localidad para solucionar sus problemas sociales y económicos.

Un momento importante para conocer del trabajo que realizan desde sus bases, retroalimentarse con otras prácticas y trazarse nuevos derroteros está próximo a suceder, pues del 28 al 30 de octubre estarán organizando el 10mo. Taller Regional de Intercambio de Experiencias, con carácter presencial y virtual.

Sobre este evento y sobre los 30 años del CIERIC, que celebraron el pasado 23 de octubre, estuvimos conversando con Caridad Pereyó, presidenta de la Junta de esa organización, elegida en su reciente proceso de reestructuración.

¿Cuáles serán las características organizativas más importantes del 10mo. Taller Regional de Intercambio de Experiencias “Cultura y Resiliencia en Comunidad”?

El Taller se desarrollará en el Pabellón Cuba, en La Habana, del 28 al 30 de octubre de 2021, con el día 27 como pre-evento. A partir de las limitaciones que aún nos impone la pandemia de la Covid, y para garantizar la diversidad de participación a nivel de país e internacional, lo realizaremos en modalidad híbrida: presencial (limitada) y virtual (a través de Jitsi Meet y Telegram).

Hasta el momento tenemos inscritos 257 cubanos, con representantes de casi todas las provincias, y participarán 82 extranjeros, con gran presencia de México además de Brasil, Costa Rica, Guatemala y Argentina. El tema central será “Cultura y desarrollo resiliente”, con el objetivo de promover la reflexión y el intercambio acerca de la contribución de la cultura a la resiliencia y facilitar la construcción colectiva de propuestas para la transformación social.

Lo hemos organizado para que cada día se trabaje uno de los tres ejes principales, en este orden: “Contribución del arte y la cultura a los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) en el ámbito comunitario”, “Producción cultural y artística innovadora para el desarrollo territorial resiliente” y “Sinergias y articulaciones para la transformación social”.

Llevamos casi dos años en modo “aislamiento”, como consecuencia de la pandemia ¿cuánto ha afectado a la labor del Centro? ¿Le ha brindado esta experiencia alguna enseñanza al trabajo comunitario?

Realmente ha sido muy retador para nuestra organización, pues trabajamos con grupos, personas y actores de las comunidades y estamos acostumbrados a construir los procesos de manera colectiva. Ha sido un desafío vernos limitados a no poder hacer nada presencial, no poder ir a las provincias, a las comunidades; además, provocó que se ralentizaran los procesos de gestión de proyectos a través de la cooperación internacional.

Tuvimos que reordenarlo todo, negociar con las agencias para que nos permitieran cambiar las actividades, sin que perdieran su esencia, y lograr que los compromisos contraídos no se afectaran. Sin embargo, fueron puestos a prueba nuevos aprendizajes, esa capacidad de reinventarnos y buscar alternativas, que siempre ha caracterizado a nuestro equipo.

Encontramos otras maneras de hacer las cosas, se reforzó la solidaridad, el trabajo colaborativo, con interés de preservar el espíritu de trabajo en equipo aún a distancia. El trabajo no se detuvo: los proyectos realizaron acciones de apoyo a las poblaciones vulnerables, confeccionaron nasobucos, se hicieron conciertos virtuales, diseño y distribución de materiales informativos para el enfrentamiento de la Covid, se aprovechó la tecnología digital para implementar sus actividades con otras modalidades, incluso logrando mayor alcance en algunos casos. Nos reinventamos en la manera de hacer el acompañamiento desde las redes comunitarias con las personas vulnerables.

La pandemia también nos exigió realizar los procesos internos en la modalidad virtual y creamos grupos de WhatsApp para nuestras estructuras, elaboramos y aprobamos nuestra planificación estratégica hasta el 2024 y realizamos un proceso eleccionario que formó una nueva Junta Directiva, sin perder el rigor.

El CIERIC ha llegado a sus 30 años: ¿cuánto cree usted que se ha avanzado en este tiempo y cuáles son los retos para el futuro?

Han sido 30 años de construcción permanente. Nuestra institución surgió en pleno “período especial”, como una iniciativa de pocas personas para contribuir al momento que se estaba viviendo y buscar alternativas. Es un logro que hoy tengamos alcance nacional y un posicionamiento dentro de los actores de la sociedad civil que trabajan el ámbito comunitario y la cultura, con articulaciones en otras instituciones. Hemos creado una concepción metodológica propia, que ha sido enriquecida y validada, lo que nos ha permitido compartirla y socializarla.

También hemos logrado un posicionamiento a nivel internacional, pues participamos de manera activa en el Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe (CEAAL), en la red de Culturas Vivas Comunitarias, en Hábitat y hay un fuerte sistema de relaciones institucionales con gobiernos, académicos y plataformas.

Nos quedan muchas cosas por hacer. No siempre se entiende la cultura en su concepto más amplio, que se reconozca su aporte no solo desde su carácter social – que está claro – sino en su participación en el desarrollo económico de los territorios, porque puede tributar al desarrollo local y participar en cierres de ciclos productivos.

Tenemos otro reto en la cooperación internacional, que cada vez es más reducida y son menos los fondos que las agencias logran captar para proyectos de este tipo, a partir del bloqueo y la propia crisis que estamos viviendo. Sin embargo, el empeño del equipo, de los colaboradores y socios que participan en estos sueños es siempre buscar alternativas que nos permitan el logro de los objetivos propuestos.

Usted hablaba del reciente proceso electoral dentro del CIERIC, del cual usted fue electa Presidenta. A partir de su experiencia en el trabajo comunitario ¿cuáles son los desafíos que tiene por delante?

En el equipo la participación de todos es importante. Tenemos una Junta Directiva diversa donde nos acompaña Rigoberto Fabelo Pérez, quien condujo esa Junta en los mandatos anteriores y va a continuar con nosotros. Eso para nosotros es una fortaleza, porque hay una experiencia acumulada y puesta en función del desarrollo institucional. Tenemos también en la Junta una representación de las tres regiones del país, lo que nos permite dar una mirada general a los procesos que nos estamos proponiendo impulsar.

Nuestra institución, incluso ahora cuando tiene una nueva dirección, va a la par de los movimientos que se están dando en nuestro país de continuidad: preservar lo que hemos logrado hasta ahora, mantenerlo y enriquecerlo desde nuestra perspectiva, poniéndolo a dialogar con el contexto que vivimos.

Hemos visto un impulso reciente en el enfoque del gobierno cubano hacia el barrio: ¿qué papel cree usted que puede jugar el CIERIC en esta estrategia?

Para nosotros es como nadar en el agua, porque eso es lo que venimos haciendo desde hace 30 años. Esa es nuestra esencia, desde que se fundó el CIERIC lo que hacemos es trabajar en las comunidades y para las comunidades. Nos alegra mucho que se esté dando esa mirada, porque facilitará continuar los procesos de articulación con la diversidad de actores que tenemos. Aprovecharemos las oportunidades que nos están brindando las nuevas regulaciones, pues nos dan caminos por los que orientar nuestros proyectos.

Continuaremos apoyando los procesos de formación de capacidades en diversos temas desde la educación popular, pues siempre hemos trabajado desde esa metodología. Creemos que nadie tiene la verdad absoluta y la construcción del conocimiento colectivo es mucho más rico y diverso, donde la cultura juega un papel fundamental.

En las comunidades está la esencia de nuestra identidad y de nuestra cultura, fortalecer esa base es la que nos va a permitir preservar lo que hemos alcanzado hasta ahora. Tendremos que favorecer los procesos de articulación de la sociedad civil cubana y mostrar un modelo de gestión asociativo, pues estas organizaciones también contribuyen a preservar el proyecto social y a revitalizar nuestra cultura, en un momento en que las redes sociales, la globalización, el neoliberalismo están ocupando los espacios que no ocupemos nosotros.

Creo que tenemos que unirnos para juntos avanzar con mayor celeridad, porque nuestro país lo está necesitando.

miércoles, 20 de octubre de 2021

La AHS y la UNEAC siempre fieles


Publicado en: http://www.uneac.org.cu/secciones/la-ahs-y-la-uneac-siempre-fieles/

Un reconocimiento a la necesidad del acercamiento y el aprendizaje mutuo entre jóvenes y consagrados artistas y escritores, aglutinados en la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y la UNEAC, fue el reclamo unánime del encuentro sostenido entre ambas organizaciones en la mañana del martes 19 de octubre en la sala principal del Pabellón Cuba, vísperas del Día de la Cultura Nacional.

El presidente de la AHS, Rafael González, expresó que existía el viejo anhelo de organizar sistemáticamente un diálogo con los galardonados como “Maestros de Juventudes», que incluyera al Consejo de Dirección de ambas organizaciones, y encontraron la ocasión precisa, a propósito del cumpleaños de la Asociación, que es el 18 de octubre.

Pero la propuesta inicial se transformó en un homenaje recíproco que sirvió como oportunidad para entregarle el sello conmemorativo “35 aniversario de la AHS” a un grupo de reconocidos artistas y escritores de la UNEAC, quienes destacaron el papel de esa organización juvenil en la cultura y la sociedad cubana actual.

La Vicepresidenta Primera de la UNEAC, Marta Bonet, dijo que todos los artistas presentes habían pasado, de una u otra forma, por la AHS y siempre guardan buenos recuerdos. Resaltó la necesidad de estos encuentros para “alimentarnos de esa savia juvenil”, tan necesaria en los contextos que vivimos: “debemos nutrirnos mutuamente, para enfrentar los retos artísticos, sociales y políticos que tenemos por delante”, señaló. 

Al tomar la palabra Miguel Barnet, Presidente de Honor de la UNEAC, indicó la importancia de regresar a Nicolás Guillén en estos tiempos, quien siempre será un referente pues creyó permanentemente en las nuevas generaciones. Recordó que en aquellas “aguas turbulentas” de los años 60 del pasado siglo, cuando no era la “disidencia”, sino la contrarrevolución activa la que atacaba con saña el proyecto revolucionario, creó talleres con los jóvenes y encontró en ellos el sustento y el impulso para seguir adelante. A partir de ellos surgió la Brigada Hermanos Saíz, que es el germen de la AHS, proceso que valoró como “un crecimiento moral, ético y espiritual, a partir de las circunstancias tan difíciles que estábamos viviendo”.

“Estamos en un momento decisivo para definir lo que tenemos que defender, si no defendemos la Patria no podemos defender los valores más legítimos de la cultura” y reafirmó que la UNEAC y la AHS siempre estarán hermanadas, no ya como cantera, sino como “esa necesidad de soñar y que los sueños se conviertan en realidad”. Esa causa maravillosa que es la Revolución es la que nos ha traído hasta aquí”, comentó.

Por la tribuna pasaron los artistas y escritores a quienes también se les entregó el sello conmemorativo “35 aniversario de la AHS”: Basilia Papastamatíu, Lesbia Vent Dumois, Juan Piñera, Joaquín Betancourt, Carlos Pérez Peña, Corina Mestre, Caridad Martínez, Vicente Feliú, Iván Pérez, Cesar Pupy Pedroso, Pedro de la Hoz, Pancho González, Lourdes de los Santos, Alberto Marrero, Orlando Bistel y tres que son más jóvenes, con más reciente egreso de la Asociación: Karina Pardo, Lázaro Castillo y Jaime Gómez Triana. Todos agradecieron el alto honor y el compromiso que encierra este homenaje, pues para muchos fue adquirir conciencia de su condición de “maestros”, ya fuera por su obra o por la docencia directa. Jaime destacó el trabajo que ha hecho la AHS por aquellos que empiezan a sentir y expresar su arte, sobre todo las oportunidades que le ha podido ofrecer a “los que están en un recóndito paraje de la geografía insular”.

La UNEAC le entregó a Rafael, como regalo a la Asociación, una pintura que recibió de su creadora, la presidenta de la Asociación de Artistas Plásticos Lesbia Vent Dumois, quien le trasmitió todo el cariño de los artistas con un distinguido corazón en el centro del cuadro. La AHS exhibió un audiovisual que muestra el trabajo que están haciendo los jóvenes en sus centros provinciales, en este caso desde la sede de La Habana en La Madriguera, con dos invitados de diferentes generaciones: el joven poeta Antonio Herrada y el reconocido narrador y poeta Francisco López Sacha. El encuentro terminó con un concierto ofrecido por la Orquesta de Cámara “Habana Camerata”, bajo la batuta del joven director David Pérez Anido, quien recientemente ingresó como asociado a la AHS.

domingo, 17 de octubre de 2021

Conocer las raíces, para no dejar que esta luz se apague


Publicado en: http://www.uneac.org.cu/secciones/conocer-las-raices-para-no-dejar-que-esta-luz-se-apague/

Casa de las Américas ha empezado a retomar sus tradicionales encuentros de importancia cultural y política y en la tarde del viernes 15 de octubre presentó el libro «La ciudad en la colina: ¿será Estados Unidos?” (Ocean Sur, 2021), del Doctor en Ciencias Políticas Abel Enrique González Santamaría, vicepresidente de la Sección de Literatura Histórico Social en la Asociación de Escritores de la UNEAC. Al dar la bienvenida a la insigne sala Ché Guevara de esa institución, su vicepresidente Jaime Gómez Triana agradeció la presencia de historiadores e intelectuales en un lugar que se ha caracterizado, por décadas, de reunir a interesados en la historia de Nuestra América.

Con lenguaje directo, pensado para los jóvenes, el texto se propone contribuir al análisis, reflexión y debate del comportamiento de los Estados Unidos en los últimos años a nivel internacional, su situación interna y las elecciones presidenciales de 2020, con especial reflexión en las proyecciones hacia Cuba y los principales retos del nuevo gobierno. Tomando en consideración algunos artículos publicados por el autor en el periódico Granma y el sitio digital Cubadebate, más otras investigaciones, se expone una rápida y esclarecedora visión sobre el mito del “sueño americano”, la plataforma de “Primero Estados Unidos” de la era Trump y el dilema político de la pandemia, pasando por la Florida y el voto cubanoamericano en el centro de la disputa, entre otros temas.

Al hacer la presentación, el historiador y ensayista Ernesto Limia, vicepresidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC, destacó que, a través de un texto relativamente breve y con análisis bien ordenados, el autor nos pone en condiciones de entender a los Estados Unidos en la actualidad, sobre todo en que el fenómeno “Trump” no es una persona, sino una circunstancia en ese país que ha generado una degradación de valores, dentro de una sociedad polarizada que exacerba la arrogancia y la impudicia.

“El libro llega en un contexto necesario”, indicó, para señalar que es el momento en que se está repensando la relación entre las ciencias y la política, donde se hace necesario la participación de las ciencias sociales y humanísticas en la toma de decisiones y la participación de la intelectualidad en la política exterior. “Cuando los yanquis aplican una política de terror psicológico, para debilitarnos y provocar fracciones – apuntando al corazón de artistas y escritores en la búsqueda de mercenarios y buscando más allá, en todos los sectores de la sociedad –, cuando sus órganos de inteligencia están a la ofensiva y utilizan las redes para poner en práctica sus objetivos, tenemos que profundizar en el conocimiento de nuestros adversarios”. En ese contexto, reconoció que “Casa de las Américas está recuperando una vida necesaria: la unidad entre pensamiento y arte, una muestra de que Casa sigue siendo el emblema del pensamiento cultural revolucionario”.

Destacó, como valor agregado del volumen, que el autor formó parte del equipo que “hizo la diferencia” en las relaciones bilaterales, durante el proceso negociador en la Administración Obama; y señaló los múltiples factores que se incluyen en el libro, desde los problemas de la más reciente emigración cubana – formada en nuestras escuelas, que ha tomado una posición furibunda contra la Revolución – hasta las contradicciones que encontramos en la sociedad norteamericana, a las que debemos prestar atención.


Por su parte, el autor agradeció la presencia del presidente de Casa de las Américas, Abel Prieto; del General de División y Héroe de la República de Cuba, Ulises Rosales del Toro; de la vicepresidenta primera de la UNEAC, Marta Bonet; del Premio Nacional de Historia y Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas, Alberto Prieto; entre otros destacados académicos, intelectuales y periodistas presentes en la sala. Al reconocer las palabras introductorias de Limia, coincidió en la trascendencia que tiene conocer al adversario y para ello hay que ir a sus raíces, entender el credo político en que se fundó la nación norteamericana.

En ese sentido, señaló el rejuego que utiliza con el título del libro, pues desde 1630 el primer gobernador de la colonia de la Bahía de Massachusetts, John Winthrop, dijo que fundarían una “ciudad en la colina” que el mundo vería como un ejemplo a seguir. Ese argumento ha sido llevado y traído, una y otra vez, desde el desplazamiento de la población autóctona, la independencia de las Trece Colonias hasta la actualidad, con un grupo de valores que han tratado de vender e imponer “utilizando desde la fuerza hasta el encantamiento”. “Si hay un país que ha sido el balón de ensayo en sus diferentes etapas, desde George Washington hasta Biden, ha sido Cuba”, pues todos han tenido una mirada expansionista hacia nuestro país.

Reconoció el privilegio que tenemos de haber tenido a dos de los más grandes conocedores de la sociedad estadounidense: José Martí, el apóstol de la independencia, y Fidel Castro, el Comandante en Jefe. “Martí tuvo la genialidad de ver más allá de lo que cualquier viajero y analizar con profundidad lo que pasaba dentro de la sociedad norteamericana con sus ‘Crónicas’, que son reveladoras; Fidel fue capaz de desafiar la hegemonía de Estados Unidos en la región y hacer una Revolución autóctona, originaria, que es lo que no nos perdonan”, señaló.

Al hacer un recorrido por algunos aspectos que trata en el libro, resaltó la perspectiva doméstica y electoral que tiene el tema Cuba en la política norteamericana, desde hace décadas; la falacia del “modelo” que tratan de vender, donde mueren cada día más de 90 personas como consecuencia de las armas de fuego; los postulados de la Ley Helms-Burton y sus programas de “democracia” en Cuba, que promueven marchas, exposiciones, becas de entrenamiento y han dedicado más de mil millones de dólares en las últimas décadas para destruirnos; el uso de la radio y las redes “antisociales”, llenas de odio y división, dirigidas a crear dudas en la población y dividirnos; entre otros.

Para concluir, recordó el discurso que realizara Raúl Castro – martiano y fidelista hasta la raíz – durante su visita a esa sala de Casa de las Américas en 1959, cuando se comprometió a no dejar que se apague la luz de la Revolución cubana para los pueblos hermanos de América Latina y el Caribe. “Si seguimos unidos y batallando desde las posiciones que nos corresponde, bajo el liderazgo actual de la Revolución e inspirados en nuestras raíces, no dejaremos que esa luz se apague”, reafirmó.

«Pensar en colores» para acabar con el racismo


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La necesidad de romper prejuicios de carácter ideológico y lograr un debate de amplitud social contra el racismo, desde la comunidad académica hasta el barrio, fue la principal preocupación que se expresó en el intercambio suscitado con la presentación del libro Pensar en colores (con el sello Ciencias Sociales, 2019), de Bienvenido Rojas, durante la mañana del viernes 15 de octubre en la explanada de la sala Villena de la UNEAC.

Con el respaldo de la Comisión Aponte, el texto recoge un grupo de conversaciones – unas veces más íntimas, otras con mayor activismo político – que sostuvo el autor con varias personalidades de la cultura en nuestro país para acercarnos a la complejidad del racismo en sus varias facetas. Anécdotas, reflexiones y experiencias son conducidas por el autor en un lenguaje coloquial, desde las perspectivas académicas de intelectuales como Eduardo Torres Cuevas, Zuleica Romay o María del Carmen Barcia hasta las opiniones y vivencias – no menos importantes – de escritores y artistas como Hilda Oates, Alberto Guerra Naranjo, Georgina Herrera o Francisca «Panchita» Ulloa, biznieta de Mariana Grajales, entre otros.

Al hacer la introducción, Irina Pacheco, jefa de redacción de Pensamiento Social en la editorial Nuevo Milenio, resaltó que, a pesar de la demora en su publicación – en parte por la pandemia -, la editorial se ha vestido de lujo con este texto, pues recoge la historia de las luchas de clases y las relaciones de poder en el recurrido tema del racismo, las desigualdades y las diferencias sociales, a partir de la reproducción de estereotipos discriminatorios. Resaltó lo acucioso que fue Bienvenido en sus preguntas, a partir de su amplia experiencia periodística, lo que permite al lector tener de primera mano una visión amplia y diversa de este fenómeno, que define la representación de nuestro imaginario en el tema racial.

Comentó que, como parte de la presentación del libro y siguiendo la tradición de textos con una alta incidencia social, la editorial ha previsto realizar próximamente un panel en la Casa del ALBA Cultural titulado «Cultura, lucha de clases y conflicto racial en Cuba», que incluirá voces claves de especialistas en el tema como Esteban Morales, María del Carmen Barcia, Heriberto Feraudi y Tomás Fernández Robaina, entre otros.

El prologuista del libro y vicepresidente de la Comisión Aponte, Rolando Julio Rensoli, se refirió al autor como «pionero» en el intento de lograr una mayor visibilidad de los temas raciales en los medios cubanos, a través de la sección que tuvo sobre el tema en Radio Taíno. «Aunque aún estamos lejos de reflejarlo de la manera que se debiera», señaló que su trabajo inició un camino que va abriendo espacios en nuestro entorno mediático.

«Es un libro necesario y no se trata de uno más sobre el tema», reafirmó: es un libro de entrevistas a personas que tienen cosas importantes que decir, pero enriquecido con los comentarios y reflexiones del autor, que toma partido y se convierte en pieza clave de la narración. Además, comentó del cúmulo de acciones que se realizan desde la Comisión Aponte y el Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial, chequeados sistemáticamente por la máxima dirección del país, además de las iniciativas culturales (textos, multimedia, series televisivas) con diferentes enfoques, en especial sobre la figura de José Antonio Aponte, y varios libros previstos a ser publicados por la editorial Nuevo Milenio, tanto en versión digital como impresa.

Por su parte, Bienvenido Rojas dedicó sus primeras palabras a la periodista e historiadora Leyda Oquendo Barrios, quien lo introdujo en este «mundo fascinante y polémico» y de quien aprendió que, para adentrarse en él, hay que estudiar mucho. Consideró al libro como un acercamiento al tema, pues quedan muchas aristas por tratar y la mejor manera de lograrlo será a través de un debate social más amplio, que permita crear una conciencia colectiva al respecto. En ese sentido, adelantó que, en un próximo libro que tendrá un carácter más autobiográfico, tratará una perspectiva que le parece importante: el ambiente que se genera en los barrios más pobres y la marginalidad, que en muchos casos limita las posibilidades de desarrollo de sus habitantes, a pesar de las oportunidades que puedan tener.

El debate con el público fue iniciado por la destacada periodista e investigadora del Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello Gisela Arandia, quien lamentó la falta de consenso social que persiste con el tema racial pues, a pesar de los reiterados llamamientos que han hecho los principales líderes de la Revolución – desde el triunfo hasta la actualidad –, sobreviven reticencias a tratarlo con la fuerza que necesita. Es por eso que lo señaló como una tarea fundamental, aunque sea una utopía, para visibilizarlo y se establezca un diálogo abierto, desde las familias hasta el conjunto de la sociedad. “Un país que ha amado tanto a África, de donde nos vienen raíces esenciales, y que ha hecho una Revolución, que significó una gran transformación social en todos los terrenos, necesita despojarse de esa discriminación”, señaló para concluir: “el socialismo es incompatible con el racismo”.

El economista y politólogo Esteban Morales consideró que es un tema difícil, como difícil fue la esclavitud de donde nació y aún sufrimos sus consecuencias más de 400 años después. Coincidió con la necesidad de abrir el debate, pues desafortunadamente se evita mirar de frente al tema, y lo calificó como un problema ideológico en el que todos debemos poner nuestro granito de arena para darle un impulso definitivo.

Destacó asimismo la importancia del valor ético en esta lucha y el papel de los medios masivos y los productos comunicativos, responsables de expresar una representación simbólica sobre la racialidad.

Otros participantes intervinieron además sobre la necesidad de promover la investigación y luchar contra el conformismo, de creernos que la vida es corta y no vale la pena dar la batalla; la importancia de hacer llegar estos libros al barrio, pues está escrito con un lenguaje popular y creíble, lo que coadyuvará a buscar soluciones dentro de las comunidades; el valor de promover el conocimiento de la historia de héroes negros y mestizos que murieron por la Revolución y sufrieron atroces torturas, como Gerardo Abreu Fontán; entre otras ideas que reafirmaron la convicción de que “con esta presentación no culmina el éxito de Bienvenido, pues no es un libro que deba quedarse en una librería”.

El presidente de la Asociación de Escritores, Alberto Marrero, agradeció a Bienvenido por el texto y el debate que ha generado, que reafirma la importancia de la UNEAC como un espacio de análisis con amplitud y libertad ante las preocupaciones sociales, siempre con sentido crítico y gran dosis de optimismo. Enfocó el tema como una lucha cultural e ideológica, con un proceso evolutivo, y coincidió con que la educación tiene que empezar en la escuela, como sucede con otras luchas sociales pendientes de igual naturaleza. Recordó que en Cuba no se hubiera hecho la guerra de independencia sin la fuerza de negros y mulatos, desde los soldados hasta la oficialidad, por lo que es fundamental dar la batalla contra el racismo y poner en práctica todas las ideas que surjan en este sentido.

jueves, 14 de octubre de 2021

La trova en su día sagrado

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Una «cofradía» de trovadores de varias generaciones acudió al llamado de Vicente Feliú, la tarde de este miércoles 13 de octubre en la sala Villena de la UNEAC, para emprender lo que ha denominado «El día sagrado de la trova». Un encuentro informal, fluido, intimista, con un torrente de buena música, poesía, anécdotas y confidencias a golpe de guitarras – como solo puede ser una tertulia de esta naturaleza – que tiene el objetivo, según Vicente, de «vernos las caras, saber qué estamos haciendo, escucharnos y compartir, que es la mejor manera de que surjan nuevas ideas… no pretendo más que eso».

La idea surge, recordó, a partir de unos encuentros con similares características que organizó con Lino Betancourt en la Casa de la Trova de San Lázaro, allá por los años 90 del pasado siglo. El primero de ellos se realizó un martes 13, con tan buena suerte que decidieron declarar los días 13 como “día sagrado” para la trova y continuaron realizándolos mensualmente hasta que ese centro fue cerrado. Sin embargo, se logró una serie de intercambios con trovadores, intérpretes y “trovadictos” que despertó un hermoso espíritu trovadoresco y un rescate de nuestras raíces.

“Los trovadores somos de una estirpe extraña”, dijo, con una serie de características claramente identificables: una de las más importantes es ser muy leales a la patria. “Eso nos une a todas las generaciones: ser trovador es ser patriota, pues la trova nace con la nación cubana”, reafirmó. Orlando Vistel, presidente de la Asociación de Músicos – que fue la coordinadora de este encuentro en la UNEAC –, coincidió al insistir que “no hay como la trova para ese espíritu de unidad con la patria, que es tan necesario”, y Marta Campos añadió que no es por gusto que esta tertulia se realice en el contexto de las jornadas por el Día de la Cultura Nacional, pues “Cuba es el ser de todos nosotros”.

Canciones conocidas y nuevas de figuras consagradas como Ángel Quintero, Rita María del Prado, Heidy Igualada y del propio Vicente se unieron a la declamación de Corina Mestre con poemas de Wichi Nogueras y Fayad Jamís. Marta Campos cantó un poema del Héroe de la República Antonio Guerrero – también presente en el público – y lo convidó a que recitara, quien leyó los sonetos que escribió en “el hueco” de la prisión de Miami, donde cumplió parte de la sentencia. Jóvenes trovadores como Rey Montalvo, el Dúo Iris, Eric Méndez también se sumaron al contagioso espíritu trovadoresco junto a Mauricio Figueiral, Ihosvany Bernal, Juan Carlos Pérez, Alejandro Valdés, entre otros.

La Vicepresidenta Primera de la UNEAC, Marta Bonet, y el Vicepresidente Pedro de la Hoz igualmente corearon canciones que ya forman parte de nuestra tradición musical y felicitaron a Vicente por la iniciativa, que se suma a la reanimación del ambiente cultural en la UNEAC después de tanto tiempo de limitaciones por la situación epidemiológica. Se recordaron también otras fechas señaladas alrededor de este día, como los 70 años de Sarah González, los 75 de Noel Nicola y Eduardo Ramos, los 50 del grupo musical Manguaré y el 54 aniversario del asesinato del Ché.


En conversación previa con este sitio web Vicente comentó que, independientemente de proyectos personales y peñas que tienen algunos, el encuentro de trovadores se había perdido en los últimos tiempos y por eso surge la necesidad de verse, escucharse y saber que “aún nos mantenemos guerreros”. En este primer momento “es algo interno, sin micrófonos”, aunque entre sus expectativas está mantener y promover el vínculo con poetas, actores y actrices, gente que está muy cercana a la trova.

Marta Campos indicó que en tiempos de pandemia se ha creado, se han hecho cosas y llegan nuevas ideas, sobre todo por la importancia de mover el espíritu entre los creadores. Valoró este como el punto de partida, cumpliendo con las medidas establecidas, pues “si hubiéramos dicho que íbamos a hacer una trovada, esto se llena de personas”. Pero no es el momento ni la idea, expresó: el objetivo es no perder el vínculo y mantenernos vivos, “tenemos necesidad de volver a tener esa conexión”.

“Todos hemos hecho cosas a pesar de la pandemia”, dijo Rita María, tanto en la parte individual como colectiva, como los proyectos con trovadores más jóvenes y con personas autistas que ella tiene; “nos hemos unido y hemos ido a lugares a trabajar en los barrios, en apoyo al proceso de vacunación, por ejemplo”, resaltó Augusto Blanca, porque para el trovador se le hace más fácil moverse a lugares que cuando hay formato de grupo lleva más requisitos; además de los conciertos on-line y el trabajo que se hace en las redes. “Han sido tiempos muy duros, pero tenemos un mundo muy especial, muy creativo… y, mientras tengo la guitarra cerca, voy p’arriba de ella y me pongo a trabajar”, reafirmó Marta.