martes, 23 de julio de 2013

Conocimiento y ejemplo para las nuevas generaciones de cubanos


Publicado en: http://www.uneac.co.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&id=7300

En la literatura histórico-social, los textos biográficos y testimoniales tienen una particular trascendencia en la preservación de la memoria histórica de la nación; sobre todo, para dar a conocer la vida y la obra de aquellas personas que han sido ejemplo de nuestros valores más preciados.

Esa ha sido la divisa que impulsó al escritor Humberto Rodríguez Manso, historiador de la UNEAC y Secretario Ejecutivo de la Fundación Nicolás Guillén, al escribir el libro Raúl García Peláez: una historia de vida (Editora Política, 2013). Para Rodríguez Manso, los principios revolucionarios que sustentó García Peláez deben ser de conocimiento y ejemplo de las nuevas generaciones de cubanos, pues “se caracterizó por su ejemplaridad y su plena dedicación al servicio de la Revolución cubana. Ejerció con amor el don sagrado de la amistad y la lealtad. Diestro en el consejo formador, su palabra era honesta y aleccionadora; su caballerosidad era innata en él, su decencia era congénita”.

La presentación del libro, el pasado miércoles 17 de julio en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC, fue realizada por Jorge Risquet Valdés, quien fuera elegido –junto a Raúl García Peláez– entre los 100 miembros del primer Comité Central del Partido, el 3 de octubre de 1965, y luego como miembros del Secretariado del Buró Político del PCC.

Risquet rememoró no sólo la enorme capacidad de trabajo de Raúl en ambas responsabilidades, sino su brillante hoja de servicios a la Revolución desde mucho antes, cuando en las filas ortodoxas denunció el asesinato de Jesús Menéndez y repudió el golpe de estado de Batista en 1952, al igual que su ferviente lucha –junto a Cándido González– en el Movimiento 26 de Julio en su natal Camagüey, cuya célula provincial fuera fundada en una finca de su familia a mediados de 1955.

Destacó además su labor diplomática como Embajador en la URSS por 6 años y en Afganistán, donde se requería de un compañero que poseyera “la experiencia, la firmeza y la sabiduría política necesaria” para una misión tan compleja, en donde “demostró su audacia y talento político”.

En el prólogo del libro se puede leer la alta valoración que Eusebio Leal también le atribuye a la función diplomática de Raúl: Con su abnegada labor, él demostró aquella máxima de que los embajadores han de cumplir instrucciones, pero que sus opiniones y valoraciones deben servir a su propio país para formarse una idea clara de aquel en el cual ejercen representación. Todo buen diplomático sabrá sortear escollos, fomentar la amistad, unir lazos y evitar esa apatía en que algunos se sumergen, limitándose sólo a escribir informes referenciales que no pocas veces distorsionan la realidad”.

El libro, escrito en forma testimonial, recoge las vivencias del autor y de numerosas personas que acompañaron a García Peláez durante su trayectoria revolucionaria –como Armando Hart, Julio Camacho Aguilera, Faustino Pérez, Faure Chomón, Raúl Valdés Vivó, Jorge Enrique Mendoza, entre muchos otros–, que también incluyó la clandestinidad ante la persecución de los soldados de Batista, el exilio en México, la limpia del Escambray, la Secretaría del Comité Provincial de las ORI en Matanzas y su trabajo en el Ministerio de Comunicaciones, al final de su vida.

El autor, Humberto Rodríguez Manso (Camagüey, 1931), es Licenciado en Periodismo y Contador profesional; ha sido condecorado con las medallas Raúl Gómez García y Centenario del Poeta Nacional de Cuba, Nicolás Guillén. Recibió dos medallas por Misión Internacionalista en Angola y Nicaragua, posee medallas por la lucha clandestina y aniversarios de las FAR. Ha publicado también los libros La Peregrina, Un siglo de anhelado regreso, Cándido González Morales, revolucionario sin tacha y México en Guillén.

Raquel Riverón, viuda de García Peláez, agradeció visiblemente emocionada el homenaje en que se convirtió la presentación del libro, ante una sala abarrotada de personas que desafiaron la lluvia y entre quienes se encontraban Miguel Barnet, Presidente de la UNEAC, y Nancy Morejón, Presidenta de la Asociación de Escritores.

Sin embargo, dos momentos impactaron al auditorio reunido esa tarde, que quedaron como el mejor recuerdo de Raúl García Peláez. Raquel pidió permiso a Guido López Gavilán para terminar su intervención con palabras de su testimonio en el libro y concluyó: me gustaría que todos le recordaran con su imagen siempre sonriente”.

Por su parte, Jorge Risquet cerró su intervención destacando un hecho que simboliza la personalidad de Raúl, cuando organizó a un grupo de personas que fueron al Surgidero de Batabanó a recibir a Fidel y los moncadistas –tras la amnistía que los sacara del Presidio Modelo de la Isla de Pinos– y al encontrarse Raúl le dijo: con usted, Fidel, y la Revolución, hasta la muerte”.

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